miércoles, 9 de junio de 2010

La júnior, esa ´´novia´´ que perdimos para siempre

Me educaron así. Nacer con el ‘baloncesto en casa’ tiene estas cosas. Siempre escuché desde pequeño, cuando este deporte podría ser tan minoritario como el balonmano (un día echaremos de menos ser como ellos; cuanto más cerca del lamentable fútbol estemos), a los entrenadores decir (los más locos, que eran ‘cuatro’) que el baloncesto era como su novia, que podían tener mujeres e hijos, pero que este deporte era de lo que verdaderamente estaban enamorados por completo.
Esto no lo entendí nunca muy bien, pero al cabo de los años te conviertes en parte de esa misma locura. Empiezas a jugar y no lo dejas hasta sénior. Haces tus años de premini, mini basket, preinfantil, infantil, cadete, juvenil, júnior y… cuando estabas para jugar tu segunda temporada de la categoría, van y la quitan justo cuando uno, sabiendo que tal vez no va a llegar a nada, quería jugar sus últimos años de cantera. Era como si te arrancasen de cuajo esa ‘novia’ de la que me hablaban esos locos entrenadores.
Fue el maldito 1992, año olímpico barcelonés, cuando se cargaron y mataron a la mejor categoría que teníamos de siempre y que nos podía ayudar a alcanzar, a lo mejor, categorías superiores del baloncesto español. No necesariamente la más alta (ACB).
Circunstancialmente es ahora cuando los mal nombrados júnior –en los ayuntamientos los llaman juveniles– del año 92 se marcharán este año a ligas (que ni de desarrollo las podríamos nombrar) de la categoría más diversa sin saber que, cuando ellos nacieron, se tomó una de las decisiones más dolorosas y controvertidas que jamás se ha sabido subsanar con nada.
Los entrenadores ACB iban a ver directamente a jugadores para ficharlos cuando tenían 20 años en los campeonatos de España, ya que alguno le podía echar una mano en sus equipos o podían ser cedidos. Esto hacía que no hubiera tanto agente también (otra lacra que no tenía que haber sido jamás necesaria en chavales jóvenes y que ahora parecen ser los ´´salvadores´´ de estos cuando no cabe tanto jugador ni hay tanto nivel).
Ni el invento de la liga española de baloncesto amateur (E.B.A.), ni las posteriores Ligas Españolas de Baloncesto (LEB), LEB 2, y no digamos la ya la LEB ‘bronceada’ que se inventa Palmi, después del ORO japonés, que dura sólo dos años, o los circuitos sub 20, que son los que realmente intentaban poner la ‘tapadera’ a estos años, mitigan el problema que requiere que dé el salto un jugador en edad juvenil (seamos serios y dejemos de engañarnos y llamemos a las categorías por su nombre) a categorías sénior de un cierto nivel. ¿Dónde va un jugador de 18 años con nivel técnico muy bueno si no puede reunir un físico demandado? A ninguna parte. A ligas menores para dejarlo tarde o temprano según le dicte la vida, y ya no tanto el baloncesto.
Badajoz 90, Bilbao 91 y La Coruña 92 son los últimos campeonatos de España júnior existentes reales de la categoría. El salto que se tiene que dar para que el campeonato siguiente se celebrara en Pinto (Madrid) en el 95 como ‘falsa’ júnior y verdadera juvenil es de tres años, los años justos que tardan en inventar la citada LEB, un auténtico sucedáneo al lado de la Primera B casi profesional que existía antes por debajo de la ACB. Ese año uno ya está entrenando y han pasado quince años.
Me da pena, mucha pena, ver a jugadores míos y de cientos de equipos que no ven salida después de este año y que han nacido en el año 1992, ese año maldito en el que, después de escuchar tantas teorías y excusas de directivos, se decidió dañar al baloncesto de base de una manera irreversible.
‘Extraterrestres’ hemos tenido como los del 80 (dignos de estudio) y algunos sueltos que vienen después, pero en general el jugador ve limitada desde hace ya 18 años (cómo pasa el tiempo) su progresión y su visión de futuro en este deporte. Y este es el gran engaño al que nos sometemos. Nos creemos que porque ganemos unas medallas efímeras del color más reluciente posible nos evitamos a la vez ver, en nuestro país, el bosque tras la arboleda y nos creemos que por tener una masificación de jugadores en forma de licencias ya somos mejores cuando la realidad que vemos en los campos, al menos de Madrid, es una ausencia de nivel alarmante en fundamentos de todo tipo que, tal vez, empezó a decaer justo en el momento en que se decidió que el joven juvenil no pudiera seguir siendo un joven júnior y que, tal vez, por ese motivo, necesitaba de un nivel superior físico.
Me parece curioso que nuestro diccionario diga que un júnior es un religioso joven que, después de haber profesado, sigue sujeto a la enseñanza y obediencia del maestro de novicios y que juvenil es la fase o estado del desarrollo de los seres vivos inmediatamente anterior al estado adulto. A lo mejor es que los grandes gerifaltes de esos años pensaban así de forma tan retrógrada.
Esa ‘novia’ que tenía se murió para siempre y la recuerdo con tanto cariño y aprecio que su desaparición me parece que ha marcado un camino muy equivocado en nuestro baloncesto desde entonces. Y por mucha gente que llegue a una NBA (degradada) y gane musculitos, aquí no se juega nada…Estamos decayendo vertiginosamente a la vez que el propio país.

• El autor de este artículo es entrenador de un júnior o juvenil de Asefa Estudiantes

miércoles, 26 de mayo de 2010

Un jugador llamado ´´milagro´´

Hace ya bastantes años que me pude hacer con un vídeo de psicología aplicada al deporte mucho antes de que pudiera hacer el Curso Superior. En este vídeo que regalaban en cursos anteriores y que se titula “el deporte de vivir”, comenzaba así: “¿Es posible poner una gota más de agua en un vaso que está lleno sin que se derrame? La respuesta es muy sencilla. No se puede”.
Luego el vídeo empieza a explicarte los logros de atletas y deportistas que baten marcas en todas sus disciplinas deportivas cuando parecía que era imposible lograrlo. “…y ponían una gota más…y más”
En baloncesto, conozco a un jugador madrileño que no tiene parangón en toda España y que su trayectoria es tan bonita como única y ejemplar y que cuando parecía que ese “vaso” estaba lleno en su trayectoria deportiva y que no podía llegar a más, se supero a sí mismo cuando todo parecía un imposible.
Carlos Arjonilla López , ha sido jugador de LEB Plata de Guadalajara en esta temporada que ha terminado. Tiene 32 años y juega de base aunque por su polivalencia lo hace de escolta en algunos minutos. Ha jugado un total de 40 partidos-918 minutos jugados con una media de 22´58 min. , 6 puntos, 56,1% de 2, 29,3% de 3 y un 76,6 % en libres-datos FEB-.
Esto es actualidad pero su mérito se refleja en su pasado, su camino hasta esta respetable categoría.
Cantera de Estudiantes donde siempre milita en letras “B” y “C” del club y jamás estuvo ni en Infantil A, ni Cadete A, ni Júnior A. Pero es después donde parece que termina como un jugador más de tantos que desaparecen después de esas letras secundarias del club y de esa categoría llamada júnior y que realmente es juvenil.
¿Es posible que un jugador que se marcha en su segundo año júnior (temporada 95-96) a Canarias, pueda estar sin jugar nada menos que cinco años, hasta el año 2000, y que este año en curso juegue en la LEB Plata?. Parece imposible, ¿no les parece? Pues ha sucedido.

Carlos se marcha a Canarias y en la temporada 95-96 entrena pero no juega y aprovecha para arbitrar mientras termina sus estudios. Según me comentaba hace unos días. “el ambiente del arbitraje era muy bueno allí, te enseñan a colocarte y allí desde el primer año podías pitar con Miguelo Betancour. “ arbitrar te ayuda a ser jugador gracias a tener empatía con la otra labor y en Canarias se organizan muy bien y se puede hacer cualquier labor: entrenar, jugar y arbitrar, y por eso, tal vez, tienen tanto nivel luego en el propio arbitraje”, en la 96-97 juega en Telde de 1ª autonómica pero lo tiene que dejar por problemas de desplazamiento ya que tenía que hacer hasta auto stop para entrenar. En la temporada 97-98 decide volverse a Madrid y prueba a arbitrar dos años en el comité madrileño hasta la temporada 99. En la temporada 99-00 lo deja por completo. Cinco años sin jugar, reitero.
Vuelve a jugar iniciado el siglo y lo hace con sus amigos y antiguos compañeros de Ramiro en un equipo durante dos temporadas-A.S.C.E. 00-02-, posteriormente se enrola en un equipo de la última categoría de la Federación madrileña- Peters Ziury 02-04- y ese año es cuando le cambia la vida por completo y es fichado por un equipo de cuatro categorías por encima de la suya siendo Colmenar Viejo EBA quién confía en él desde enero de 2004. Juega nada menos que 27 minutos de media hasta el final de temporada.
Ya asentado en la categoría, en la 04-05 renueva con Colmenar Viejo y juega 30 partidos siendo de los mejores del quinteto en valoración. En la 05-06 gana la categoría con el mismo equipo en Madrid y juega la fase de ascenso aunque no consigue el objetivo.
En la 06-07 llega a jugar 30 minutos por partido y es fichado para el proyecto de Valdemoro para jugar un año en EBA 07-08, y el siguiente en la desaparecida LEB BRONCE 08-09 donde realiza, la que él mismo denomina, como la temporada de su vida y aunque es utilizado más como escolta en este caso, logra jugar 24 minutos de media-26 en play-off- , llega a un 40 por ciento en triples y un 84 por ciento en libres.
Y gracias a esa actuación del año pasado le sirve para dar el siguiente gran salto a Guadalajara LEB PLATA, donde sigue superando los 20 minutos de media-22 en regular y 23 en segunda ronda-.
No me consta que haya un jugador como él. Llegar a la EBA y que se fijaran en él pudo ser su suerte, pero, primero mantenerse y luego ser capaz de seguir creciendo como jugador en edad avanzada senior y subir esas categorías-SIN UN SÓLO AGENTE- (que aprendan los padres y jugadores de edades cadete y júnior)- es exclusivamente merito de él. Nadie le ayudo más que él mismo.
Carlos un joven que mantiene su humildad y lo mismo juega el maratón de Aranjuez en verano con jugadores de ese equipo Nacional como José Andreo e Ismael Sánchez o le ves jugando esporadicamente con aquellos amigos que le acompañaban en equipos senior porque sabe donde todavía tiene a “su gente”.
Y seguirá dando mucha guerra en este mundillo “loco” del basket pues se cuida como un “Creus” y dará toda esa calidad que atesora como jugador y lo mejor de todo es que nos dará más todavía como persona. Su verdadera y gran virtud.
Que sigas jugando como el ganador que llevas dentro Carlos. Un “milagro” de jugador. Incomparable.
“El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida”. (Noel Clarasó)

jueves, 22 de abril de 2010

Africanos en Madrid

Durante dos años tuve oportunidad de trabajar en el Colegio Nuestra Señora de África, colegio mayor situado en la calle Ramiro de Maeztu de Madrid, en plena bajada hacia la Ciudad Universitaria capitalina. Este centro, junto al de Nuestra Señora de Guadalupe Iberoamericano, son colegios mayores que tutela la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (A.E.C.I.D.), organismo que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Equipo de Nuestra Señora del África de 2006
En aquel colegio proliferan los alumnos del continente africano. Mi trabajo como bibliotecario del mismo hizo que conociera a un sinfín de estudiantes de aquel continente ya algo mayores que realizaban, en muchos casos, cursos de postgrado, habiendo logrado una beca del gobierno español con muchas dificultades, y su lucha se centraba en buscar un futuro mejor para sus familias e hijos. Sus vástagos, no necesariamente los habían tenido con la misma mujer, y en muchos casos desconocían la edad de los mismos. Un amigo de Costa de Marfil me enseñaba muchas fotos de su innumerable familia y de sus muchos hijos con varias mujeres. Así es África. No nos podemos engañar. Allí nacen niños por segundos.

Ser africano en Madrid no es fácil. Ya lo decía el grupo Amistades peligrosas en la canción que da nombre a este artículo: “…Hoy de nuevo le vi pasar, algo triste pero amable, siempre infatigable, tras el pan y la sal…
…Hoy de nuevo le vi pasar, tenía los ojos alegres,
alguien le dio noticias breves de su pueblo natal…”

Yo hice lo que pude con ellos. Les aporté un equipo de baloncesto pero no se apuntaban los africanos. Tenía un equipo estilo ‘Evasión o victoria’, de todas las nacionalidades, pero los africanos, a pesar de altos, no se atrevían porque eran los más mayores y temían lesionarse.

El 3 de junio de 2007 me acerqué a Torrejón de Ardoz a disputar el último partido de una liguilla júnior, ya intrascendente, con mi equipo de club –C.R.E.F. ¡HOLA! –. Aquel día, al terminar el encuentro, el entrenador local se me acerca (ya lo conocía de haber sido compañero en el curso superior) y me comenta lo siguiente: “Gonzalo, han ganado las elecciones el partido que más apoya al baloncesto en Torrejón y me voy a ir a África a por jugadores altos; los necesitamos para hacer frente al Madrid, ‘Fuenla’ y Estudiantes”. Me quedé perplejo y nunca le creí. Este compañero siempre me pareció algo fantasmilla… Pero ahí quedó el comentario y su intención se vio cumplida en forma de agencia de esos jugadores.

Primavera de 2009. El club Basket Torrejón juega los cuartos de final ante el júnior de Estudiantes, lo elimina y posteriormente accede a la final a cuatro, pasa al intersector del Campeonato de España. El club, a pesar de ser denunciado por alineaciones de jugadores foráneos de dudosa edad, prosigue su marcha y en el año corriente, 2010, este último fin de semana, se deshace del Real Madrid en los mismos cuartos de final. Habían fichado a dos jugadores… africanos, en diciembre.

Son dos formas dispares de ayudar a los africanos en Madrid. La vía del estudio y la formación en el trabajo aportándoles becas o, por el contario, ahorrarles las pateras a unos jóvenes que ni estudian ni trabajan, que a lo máximo que llegarán es a una LEB Plata (donde no te ganas la vida), y que tarde o temprano volverán a casa habiendo vivido un sueño y “un caramelito en la boca” perjudicial, para quitárselo a otros que cumplían con las leyes al tener la edad júnior para competir en este deporte, cada vez más interesado en ganar dinero fácil por parte de entrenadores que no son capaces de crecer de otra manera que no sea trepando a través de los demás o gracias a los semejantes, aunque éstos sean los más necesitados del mundo. Desolador esto de ganar de cualquier manera y con cualquiera.

jueves, 1 de abril de 2010

La lágríma del Delfín

Fernando Bernal se ha marchado. Se nos ha ido una persona imprescindible en la supervivencia de un club, el Estudiantes. Acudió al rescate del mismo siempre que éste se moría. En innumerables ocasiones y, jamás, sin querer ponerse en una sola foto ni colgarse (ni que le colgaran) medalla alguna por ello.
Fernando era de esas personas que dan un servicio por amor a un club y que no necesitaba reconocimiento. No lo buscaba, no lo necesitaba; seguro que intrínsecamente se sentía orgulloso y lleno de dicha al observar que el club sobrevivía a una muerte segura una y otra vez. ¿Cuántas veces, Fernando?

Este buen hombre se ha ido demasiado joven. Algunos ni siquiera conocíamos su enfermedad. Se le veía hace muy poco en las asambleas de accionistas del club y hasta en los partidos y no sabíamos nada.

Hoy, Enrique Ojeda (periodista del diario ‘As’ que tanto le apreció en los años 80 y que tan bien plasmó el baloncesto en prensa en esa etapa), me comunicaba que sabía que estaba malo. No teníamos otras personas constancia alguna.

Fernando Bernal es un desconocido para el aficionado de a pie, para el seguidor del baloncesto de hoy en día. Por eso deben saber que se ha marchado un señor que permite respirar a un club de 62 años, que le ha dado oxígeno cuando no lo tenía y que dejaba su profesión de abogado y su vida personal en cualquier momento en que se le necesitaba.

Fernando, como muy bien dice la web del club, lo fue todo en el ‘Estu’: jugador, entrenador de cantera y gerente en los años de los ‘valientes’, en los años de las vacas flacas, cuando el equipo dejaba de ser subcampeón. Se hizo cargo de la gerencia en los peores momentos de esa época, de 1982 a 1985, cuando no había ni un solo duro y desaparecieron todos los grandes jugadores de la primera plantilla subcampeona del Estudiantes Mudespa 1981, (se quedo uno –Izquierdo–). Lo que sabe poca gente es que puso dinero de su bolsillo para que no se derrumbara y desapareciera una plantilla que llegó a realizar una huelga en un día de entrenamiento reclamando el dinero que se le debía, incluso lo poco que recibía el entrenador de aquel año (82-83), pues éste lo necesitaba para subsistir. Y consiguió que el club no desapareciera en la parcela deportiva, ya que jugadores de ‘caché’ –los veteranos– convocaban esas huelgas.

No conocí y jamás crucé palabra con Fernando. Exclusivamente conocía lo que hacía de buena mano y sabía que era de esas personas que salvaban al club una y otra vez de sus crisis innumerables. Era un pilar, un sustento, un hombre por y para el club sin querer nada a cambio; sólo necesitaba que el ‘enfermo azul’ estuviera bien en su maravillosa fábrica de realizar el mejor deporte que él conocía desde que dejó de ser jugador junior en los años 70.
Se tragó y gestionó los años en los que la Caja Postal no ponía apenas dinero, cuando el equipo casi desciende en el 84, en aquel dramático ‘play-off’ por la permanencia que el equipo de Paco Garrido pudo superar frente al Magia de Huesca.

DESPRENDIDO
Me consta que Fernando, incluso enfermo, seguía apoyando en estos momentos tan delicados al club, y que de su bolsillo seguía saliendo la ayuda que fuera necesaria. Era de esas personas (hay que decir que las hay en la actualidad y ayudan anónimamente tanto como él) que acudió al rescate del Estudiantes hasta que éste va superando el concurso de acreedores y empieza a ver la luz después de un infinito túnel que todos creímos, en algún momento, que sólo tenía la desaparición como final.

Fernando Bernal se merecía ver sonreír al Estudiantes en el futuro. No es justo que se haya ido sin ver el resultado de tanta lucha.
Se ha marchado un héroe de verdad, una de esas personas tan necesarias dentro del club. Un irremplazable.

Descansa en paz, Fernando. Ahora que el Ramiro cumple su 70.º aniversario, los demás, los que sentimos el club y el ‘cole’ de verdad, lloramos tu marcha. Será como la lágrima del delfín. Ese animal tan inteligente y eficiente como tú.

martes, 30 de marzo de 2010

DIFESA

Me sorprende a día de hoy llegar a leer, en un viaje, y en el Diario As, la crónica del partido disputado ayer entre el Barcelona y el Madrid, el cual pude ver por la televisión, donde el cronista del citado periódico destaque del mismo la actuación de Tomic como lo más relevante del partido.
Es cierto que Tomic realiza un partidazo con sus 22 puntos (10 canastas de 15 de dos y 2 de 2 en libres), pero quedarse en esos datos como los más significativos y recalcables de un partido que termina con un resultado de 63-70(8-15 primer cuarto) y ser reiterativo en esas estadísticas ofensivas me parece un error.
El Barcelona anota 27 puntos en 20 minutos gracias a una palabra italiana que aprendería Messina desde muy pequeño y que da nombre a este artículo. Difesa (defensa)
Entre Ricky Rubio y Navarro meten 9 puntos, Basile 4, Lakovic, 4 y Grimau 2 (19 puntos). Sólo tres interiores son capaces de meter puntos con dobles figuras entre Vázquez, Mickeal, y Lorbek.
Los españoles aprendimos del baloncesto italiano y norte americano y el baloncesto ACB comenzó gracias a la lega Italiana que es el modelo en que se fijo (en Bolonia exactamente) el Sr. Portela para construir la ACB.
El Barcelona es un equipo superior jugador a jugador y por plantilla al Real Madrid pero ayer al “ajedrez en movimiento” que para mí es el baloncesto, gano Messina a Pascual y engrandeció la figura del entrenador tan decadente en la época actual donde “suelen” mandar demasiado los jugadores y sus caprichos por encima de entrenadores que no son más que acatadores, muchos de ellos, de lo que los jugadores quieran hacer en un momento dado.
Menos mal que uno repara en una esquinita del As y puede leer a Tello arreglar en una columna suya lo que su compañero más bisoño no da entender en la crónica: “…el Madrid empleó una rotación de jugadores mayor que en partidos precedentes y casi todos sumaron, sobre todo en defensa… (Difesa para Messina).
Cuando se trabaja con “prisa” estas cosas pasan y la crónica no es buena. En la página 37 del mismo diario encuentro un artículo de otro periodista-Juan Mora- (¿este señor está enamorado del baloncesto?), pues sólo habla mal del mismo y empieza así: “De Baloncesto, perdónenme, aquí no sabe nadie…” el titulo es “Tomic se carga al Barcelona”… Sobran los comentarios.
Messina le dio un repaso a Pascual y le dio un respiro a la figura del entrenador jefe de baloncesto, algo que cada vez “muere” más en nuestro deporte (miremos a Málaga y el descontrol que reina en el equipo del Sr. “Aitocontrol”).
No soy del Madrid para nada pero por encima del Madrid y cualquier club está el baloncesto, la verdad y sus profesionales.
Ayer en el Palau Blaugrana sólo existió un equipo y un entrenador/es. Y gano la DIFESA del sr. Messina parando a los mejores exteriores barcelonistas. Provocó que el Barcelona se tirara 23 triples para meter 6. Eso con Navarro, Basile, Rubio, ¿cómo lo paras? Con DIFESA.
Gracias Sr. Messina. Toda una lección en muchos sentidos.
*Hay otros diarios deportivos que uno no lee porque te siguen contando exclusivamente lo que pasa en el antes y el después y el partido es lo de menos (eso es lo que pasa con el fútbol y no pasaba antes con el baloncesto). Y, a veces, hay diarios de información general que te informan más y mejor de baloncesto.
Eso sí que es lo malo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Los Dalton: Dos hombres y su destino.

Los Dalton: Dos hombres y su destino.
Robo la traducción “parcial” de un titulo de un clásico del cine “Butch Cassidy and the Sundance Kid”, para hablar de dos jugadores que sembraron el pánico en el panorama del baloncesto español allá por finales de los 80 y principios del 90. Exactamente, cuando más dinero había tanto en primera B como en ACB, después del boom real y único de la plata de Los Ángeles 84.
Los Dalton. Hermanos gemelos que dos años después del citado “boom”, protagonizaron su propio “boom” a unos niveles inimaginables y que, creo, que ni el mejor cineasta sería capaz de captar en exactitud lo que hicieron estos dos mediocres jugadores que llegaron a jugar en la ACB gracias a un ascenso rocambolesco con play-off en cancha contraria contra Tizona de Burgos y Caja de Ronda.
Su formación la realizan en el prestigioso colegio del barrio de Usera de San Viator, cuna de grandes jugadores ACB, con todo el mérito por parte del Sr. Domaica , “Dudi”, y muchos más, que siguen dando el callo allí. Dribling, Estudiantes uno de ellos en el año que casi descienden (84), son algunos de sus equipos antes de aterrizar en Granada y “conquistar” la ciudad por completo en lo que no sólo a baloncesto se refiere.
Los Dalton se matriculan en la facultad de derecho pero no pueden pisar las clases pues están en un equipo profesional. En el citado 86 ascienden con el Oximesa a la ACB y se mantienen en el equipo hasta un año antes de su desaparición, nada más y nada menos que en el año 91 como Puleva de Granada (el equipo desaparece como Granada, el de Moncho Monsalve en el 92, al descender). Cinco años para hacer una carrera de derecho y terminar uno de ellos como juez en Toledo y otro en una entidad bancaria importante.
Yo sufrí a los Dalton con pocos años de vida. En plena adolescencia en una etapa y con 18 años en otra, les vi entrenar, les vi jugar, les vi como NO querían ganar partidos para echar entrenadores (que le pregunten a Vujosevic del Partizan por ellos).
Recuerdo como en un partido fueron capaces de celebrar por todo lo alto la victoria ante un rival directo por un punto en el último segundo, al Cajacanarias, celebrarlo ante el público de Albolote y llegar luego al vestuario y reventar delante de su entrenador la puerta del vestuario porque no querían ganar con el dirigente del equipo de turno.
Ponían chinitas en las ruedas del coche del entrenador para desinflarlas antes de que saliera de vestuario para que pudiera tener un problema vial grave, cortaban las cintas de video VHS de scouting, tenían en jaque al presidente del club, al cual lo tenían maniatado y no podía echarlos (prefiero no explicar porque el presidente del club no podía echarlos, aunque quisiera, pues es demasiado fuerte).
Arrastraron a jugadores con gran proyección para destruirlos como tales y convertirlos en jugadores mediocres y vagos.
Ellos no tenían padre manager. Pero si tenían, curiosamente, madre manager, la cual se encargaba de hablar con el entrenador e indicarle quienes eran los jugadores que perjudicaban al equipo (jamás sus hijos, por Dios).
Dicen que de pequeños ya se cambiaban las camisetas en su colegio cuando tenían problemas de faltas uno de ellos, aprovechando los tiempos muertos para engañar a los árbitros.
En Granada los Dalton no pisaban la facultad pero si pisaban los alrededores de “Granada 2000”, una discoteca ya desaparecida con alguna profesora de derecho mercantil y otras forofas que les veían los partidos. Eran unos seductores y unos embaucadores. También esquiaban en Sierra Nevada aunque estuviera prohibido por contrato.
Eran unos “santos”. Todavía hay personas que les hace gracia su “leyenda” pero hicieron sufrir a muchos compañeros de equipo, a sus entrenadores, a sus fervientes seguidores, (hasta que estos se dieron cuenta, demasiado tarde, de a que se dedicaban y les silbaban en sus últimos partidos). Su único problema era que Granada no es muy grande…
Los Dalton cuentan que es un mote de un periodista del diario “Deia” del país vasco. Jamás pudo dar más en el clavo el inventor de aquel mote. Los Dalton existieron en realidad y aunque salen en comics de “Lucky Lucke” también, los que están puestos en la materia saben que estos eran cuatro y no dos.
Para eso, el gran filosofo inglés Thomas Hobbes ya lo dijo hace unos siglos: “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”. Eso nos pasa a todos. Tal vez a los Dalton no, porque ellos no sólo nacieron con el miedo ambos (supongo), sino que también daban todo el miedo del mundo, por eso se puede decir que eran cuatro como los que existieron tanto en la realidad como en los comic.
El destino de los Dalton es fabuloso. Dos jugadores multimillonarios, juez y banquero. Lo que no sé es donde está su conciencia. Sólo espero que la última imagen y su último destino sea igual que la instantánea de este ultimo fotograma de la gran película con Paul Newman y Robert Redford. Espero que algún día paguen sus “delitos y faltas”.
Son la parte negra del baloncesto español. Doy fe de ello. No me gustaría estar en su destino por la mala conciencia que tienen que tener. Eso sí, si gente así la vamos a tener de juez un día, este país marchaba antes y sigue marchando, pero que muy ¡BIEN!. Ver para creer.
“Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo, cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”. Proverbio Chino.

viernes, 8 de enero de 2010

Gonzalo Martínez, ¡que pequeño más grande!

1,74 m.?; ¿1,75 m.? ¿Cuánto mide realmente Gonzalo Martínez? Siempre un centímetro más o menos, según qué medio facilitara el dato, pero eso es lo que había. Su hermano Pablo estaba en 1,78 m., pero Gonzalo es más pequeño todavía.

Soy de los que he tenido la suerte de, por la generación en la que me ha tocado jugar –un año más–, poder enfrentarme a Gonzalo en algunas ocasiones, e incluso he tenido que luchar contra él en la posición de base en categoría cadete, cuando uno ya no daba más de sí (según un ‘cura’) en nuestro club de origen (Estudiantes) y tuve que jugar mi primer partido fuera del club contra ese Estudiantes dirigido por Ángel Goñi (se echan mucho de menos sus palabras en el vídeo homenaje, cuando fueron muchos años formando a Gonzalo), y donde también estaban jugadores que llegarían arriba, como Álex Escudero o Paco García.

Gonzalo era un ‘imposible’ como contrario; era de esos jugadores que dominaban todo el juego, aunque destacara, para mí, en su inteligencia para robar balones en acción de tiro (cuando lo básico y normal era robarlos en dribling, que también), pues en la defensa de la triple amenaza (dribling, pase y tiro) era casi imposible ganarle la partida. No engañaba a los árbitros. Cuando te querías levantar para hacer un tiro, él metía la mano en el balón con una claridad que a cualquier árbitro no se le ocurría pitar falta, ya que este movimiento era su arma defensiva más eficaz. Luego se marchaba en contraataque… y canasta segura. Eso con unas cualidades físicas que no eran las más idóneas ni siquiera en aquellos años. Él te engañaba en el momento exacto en el que creías que le tenias vencido. Era desesperante jugar contra él. Demasiado bueno.

Gonzalo y Nacho Azofra, el primero del 74 y el segundo del 69 (pareja fabulosa en ACB), son los jugadores que teníamos claro desde pequeños (en la misma EGB) que estarían arriba. Otros llegaron como ellos desde el patio, pero no con la clarividad de estos dos. Eran de otra galaxia.

Gonzalo era ante todo un tío muy responsable. A nosotros nos tocó un Ramiro donde no salíamos hasta las cinco de la tarde con un recreo inmenso de tres horas donde se aprovechaba para que todos los cursos comieran, estudiaran o, en su mayoría, jugasen al minibasket (y al ‘futbito’, todo hay que decirlo).

Él no se quedaba a jugar. Él siempre se iba a casa a comer con una carpeta y unos libros por si tenía que estudiar, y alguna vez volvía antes de la primera hora de la tarde para jugar algo, pero cuidaba sus estudios y su alimentación (hay que decir que no vivía muy lejos del Ramiro). Era más responsable que el resto, pues ya se machacaría toda la tarde después.

Un jugador que estuvo a punto de dejarlo por las lesiones importantes en las rodillas. No tuvo nada de suerte y sé que en una ocasión estuvo a punto (pudo ser en Primera B o antes) de dejarlo definitivamente. No lo hizo. Siguió luchando en silencio y corriendo, dando vueltas y vueltas alrededor del Magariños y Nevera, mientras otros se entrenaban, con una constancia y perseverancia en el trabajo dignas de admirar.

La parte profesional ya la conocen todos. Me alegro de que sea de esos jugadores que no se han detenido nunca y que dejara una huella importante en Las Palmas –espectacular su etapa canaria– y en Murcia (donde como buen profesional lo tuvo que dejar honradamente cuando se dio cuenta de que no podría ayudar al equipo.

Indignante fue su forma de salir del club (Sr. Tejedor), cuando fue imprescindible su aportación en la salvación del equipo hace dos años en aquel partido contra Vive Menorca en casa, cuando a Perasovic se le encendió o ‘le encendieron’ la bombilla de que el bueno era, justo, el que no jugaba.

El que menos se merecía esta salida por la puerta de atrás era Gonzalo. Un jugador que lo dio todo por el Estudiantes, su colegio, su formación y su gente, y demostró una fidelidad inmensa a sus colores.

Hay jugadores que miden 2,16, otros 1,90 o 1,74. A veces, tantos centímetros son los que habría que poner en un mapamundi para darse cuenta de la distancia en inteligencia entre unos y otros. Sin faltar a nadie, gracias, Gonzalo, por tu aportación tan grande al baloncesto.

El pasado 29 de diciembre el club Estudiantes le rindió un merecido homenaje en el descanso del partido contra al equipo al que tantas veces le ganó, el Real Madrid.