jueves, 22 de abril de 2010

Africanos en Madrid

Durante dos años tuve oportunidad de trabajar en el Colegio Nuestra Señora de África, colegio mayor situado en la calle Ramiro de Maeztu de Madrid, en plena bajada hacia la Ciudad Universitaria capitalina. Este centro, junto al de Nuestra Señora de Guadalupe Iberoamericano, son colegios mayores que tutela la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (A.E.C.I.D.), organismo que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores español.

Equipo de Nuestra Señora del África de 2006
En aquel colegio proliferan los alumnos del continente africano. Mi trabajo como bibliotecario del mismo hizo que conociera a un sinfín de estudiantes de aquel continente ya algo mayores que realizaban, en muchos casos, cursos de postgrado, habiendo logrado una beca del gobierno español con muchas dificultades, y su lucha se centraba en buscar un futuro mejor para sus familias e hijos. Sus vástagos, no necesariamente los habían tenido con la misma mujer, y en muchos casos desconocían la edad de los mismos. Un amigo de Costa de Marfil me enseñaba muchas fotos de su innumerable familia y de sus muchos hijos con varias mujeres. Así es África. No nos podemos engañar. Allí nacen niños por segundos.

Ser africano en Madrid no es fácil. Ya lo decía el grupo Amistades peligrosas en la canción que da nombre a este artículo: “…Hoy de nuevo le vi pasar, algo triste pero amable, siempre infatigable, tras el pan y la sal…
…Hoy de nuevo le vi pasar, tenía los ojos alegres,
alguien le dio noticias breves de su pueblo natal…”

Yo hice lo que pude con ellos. Les aporté un equipo de baloncesto pero no se apuntaban los africanos. Tenía un equipo estilo ‘Evasión o victoria’, de todas las nacionalidades, pero los africanos, a pesar de altos, no se atrevían porque eran los más mayores y temían lesionarse.

El 3 de junio de 2007 me acerqué a Torrejón de Ardoz a disputar el último partido de una liguilla júnior, ya intrascendente, con mi equipo de club –C.R.E.F. ¡HOLA! –. Aquel día, al terminar el encuentro, el entrenador local se me acerca (ya lo conocía de haber sido compañero en el curso superior) y me comenta lo siguiente: “Gonzalo, han ganado las elecciones el partido que más apoya al baloncesto en Torrejón y me voy a ir a África a por jugadores altos; los necesitamos para hacer frente al Madrid, ‘Fuenla’ y Estudiantes”. Me quedé perplejo y nunca le creí. Este compañero siempre me pareció algo fantasmilla… Pero ahí quedó el comentario y su intención se vio cumplida en forma de agencia de esos jugadores.

Primavera de 2009. El club Basket Torrejón juega los cuartos de final ante el júnior de Estudiantes, lo elimina y posteriormente accede a la final a cuatro, pasa al intersector del Campeonato de España. El club, a pesar de ser denunciado por alineaciones de jugadores foráneos de dudosa edad, prosigue su marcha y en el año corriente, 2010, este último fin de semana, se deshace del Real Madrid en los mismos cuartos de final. Habían fichado a dos jugadores… africanos, en diciembre.

Son dos formas dispares de ayudar a los africanos en Madrid. La vía del estudio y la formación en el trabajo aportándoles becas o, por el contario, ahorrarles las pateras a unos jóvenes que ni estudian ni trabajan, que a lo máximo que llegarán es a una LEB Plata (donde no te ganas la vida), y que tarde o temprano volverán a casa habiendo vivido un sueño y “un caramelito en la boca” perjudicial, para quitárselo a otros que cumplían con las leyes al tener la edad júnior para competir en este deporte, cada vez más interesado en ganar dinero fácil por parte de entrenadores que no son capaces de crecer de otra manera que no sea trepando a través de los demás o gracias a los semejantes, aunque éstos sean los más necesitados del mundo. Desolador esto de ganar de cualquier manera y con cualquiera.

jueves, 1 de abril de 2010

La lágríma del Delfín

Fernando Bernal se ha marchado. Se nos ha ido una persona imprescindible en la supervivencia de un club, el Estudiantes. Acudió al rescate del mismo siempre que éste se moría. En innumerables ocasiones y, jamás, sin querer ponerse en una sola foto ni colgarse (ni que le colgaran) medalla alguna por ello.
Fernando era de esas personas que dan un servicio por amor a un club y que no necesitaba reconocimiento. No lo buscaba, no lo necesitaba; seguro que intrínsecamente se sentía orgulloso y lleno de dicha al observar que el club sobrevivía a una muerte segura una y otra vez. ¿Cuántas veces, Fernando?

Este buen hombre se ha ido demasiado joven. Algunos ni siquiera conocíamos su enfermedad. Se le veía hace muy poco en las asambleas de accionistas del club y hasta en los partidos y no sabíamos nada.

Hoy, Enrique Ojeda (periodista del diario ‘As’ que tanto le apreció en los años 80 y que tan bien plasmó el baloncesto en prensa en esa etapa), me comunicaba que sabía que estaba malo. No teníamos otras personas constancia alguna.

Fernando Bernal es un desconocido para el aficionado de a pie, para el seguidor del baloncesto de hoy en día. Por eso deben saber que se ha marchado un señor que permite respirar a un club de 62 años, que le ha dado oxígeno cuando no lo tenía y que dejaba su profesión de abogado y su vida personal en cualquier momento en que se le necesitaba.

Fernando, como muy bien dice la web del club, lo fue todo en el ‘Estu’: jugador, entrenador de cantera y gerente en los años de los ‘valientes’, en los años de las vacas flacas, cuando el equipo dejaba de ser subcampeón. Se hizo cargo de la gerencia en los peores momentos de esa época, de 1982 a 1985, cuando no había ni un solo duro y desaparecieron todos los grandes jugadores de la primera plantilla subcampeona del Estudiantes Mudespa 1981, (se quedo uno –Izquierdo–). Lo que sabe poca gente es que puso dinero de su bolsillo para que no se derrumbara y desapareciera una plantilla que llegó a realizar una huelga en un día de entrenamiento reclamando el dinero que se le debía, incluso lo poco que recibía el entrenador de aquel año (82-83), pues éste lo necesitaba para subsistir. Y consiguió que el club no desapareciera en la parcela deportiva, ya que jugadores de ‘caché’ –los veteranos– convocaban esas huelgas.

No conocí y jamás crucé palabra con Fernando. Exclusivamente conocía lo que hacía de buena mano y sabía que era de esas personas que salvaban al club una y otra vez de sus crisis innumerables. Era un pilar, un sustento, un hombre por y para el club sin querer nada a cambio; sólo necesitaba que el ‘enfermo azul’ estuviera bien en su maravillosa fábrica de realizar el mejor deporte que él conocía desde que dejó de ser jugador junior en los años 70.
Se tragó y gestionó los años en los que la Caja Postal no ponía apenas dinero, cuando el equipo casi desciende en el 84, en aquel dramático ‘play-off’ por la permanencia que el equipo de Paco Garrido pudo superar frente al Magia de Huesca.

DESPRENDIDO
Me consta que Fernando, incluso enfermo, seguía apoyando en estos momentos tan delicados al club, y que de su bolsillo seguía saliendo la ayuda que fuera necesaria. Era de esas personas (hay que decir que las hay en la actualidad y ayudan anónimamente tanto como él) que acudió al rescate del Estudiantes hasta que éste va superando el concurso de acreedores y empieza a ver la luz después de un infinito túnel que todos creímos, en algún momento, que sólo tenía la desaparición como final.

Fernando Bernal se merecía ver sonreír al Estudiantes en el futuro. No es justo que se haya ido sin ver el resultado de tanta lucha.
Se ha marchado un héroe de verdad, una de esas personas tan necesarias dentro del club. Un irremplazable.

Descansa en paz, Fernando. Ahora que el Ramiro cumple su 70.º aniversario, los demás, los que sentimos el club y el ‘cole’ de verdad, lloramos tu marcha. Será como la lágrima del delfín. Ese animal tan inteligente y eficiente como tú.

martes, 30 de marzo de 2010

DIFESA

Me sorprende a día de hoy llegar a leer, en un viaje, y en el Diario As, la crónica del partido disputado ayer entre el Barcelona y el Madrid, el cual pude ver por la televisión, donde el cronista del citado periódico destaque del mismo la actuación de Tomic como lo más relevante del partido.
Es cierto que Tomic realiza un partidazo con sus 22 puntos (10 canastas de 15 de dos y 2 de 2 en libres), pero quedarse en esos datos como los más significativos y recalcables de un partido que termina con un resultado de 63-70(8-15 primer cuarto) y ser reiterativo en esas estadísticas ofensivas me parece un error.
El Barcelona anota 27 puntos en 20 minutos gracias a una palabra italiana que aprendería Messina desde muy pequeño y que da nombre a este artículo. Difesa (defensa)
Entre Ricky Rubio y Navarro meten 9 puntos, Basile 4, Lakovic, 4 y Grimau 2 (19 puntos). Sólo tres interiores son capaces de meter puntos con dobles figuras entre Vázquez, Mickeal, y Lorbek.
Los españoles aprendimos del baloncesto italiano y norte americano y el baloncesto ACB comenzó gracias a la lega Italiana que es el modelo en que se fijo (en Bolonia exactamente) el Sr. Portela para construir la ACB.
El Barcelona es un equipo superior jugador a jugador y por plantilla al Real Madrid pero ayer al “ajedrez en movimiento” que para mí es el baloncesto, gano Messina a Pascual y engrandeció la figura del entrenador tan decadente en la época actual donde “suelen” mandar demasiado los jugadores y sus caprichos por encima de entrenadores que no son más que acatadores, muchos de ellos, de lo que los jugadores quieran hacer en un momento dado.
Menos mal que uno repara en una esquinita del As y puede leer a Tello arreglar en una columna suya lo que su compañero más bisoño no da entender en la crónica: “…el Madrid empleó una rotación de jugadores mayor que en partidos precedentes y casi todos sumaron, sobre todo en defensa… (Difesa para Messina).
Cuando se trabaja con “prisa” estas cosas pasan y la crónica no es buena. En la página 37 del mismo diario encuentro un artículo de otro periodista-Juan Mora- (¿este señor está enamorado del baloncesto?), pues sólo habla mal del mismo y empieza así: “De Baloncesto, perdónenme, aquí no sabe nadie…” el titulo es “Tomic se carga al Barcelona”… Sobran los comentarios.
Messina le dio un repaso a Pascual y le dio un respiro a la figura del entrenador jefe de baloncesto, algo que cada vez “muere” más en nuestro deporte (miremos a Málaga y el descontrol que reina en el equipo del Sr. “Aitocontrol”).
No soy del Madrid para nada pero por encima del Madrid y cualquier club está el baloncesto, la verdad y sus profesionales.
Ayer en el Palau Blaugrana sólo existió un equipo y un entrenador/es. Y gano la DIFESA del sr. Messina parando a los mejores exteriores barcelonistas. Provocó que el Barcelona se tirara 23 triples para meter 6. Eso con Navarro, Basile, Rubio, ¿cómo lo paras? Con DIFESA.
Gracias Sr. Messina. Toda una lección en muchos sentidos.
*Hay otros diarios deportivos que uno no lee porque te siguen contando exclusivamente lo que pasa en el antes y el después y el partido es lo de menos (eso es lo que pasa con el fútbol y no pasaba antes con el baloncesto). Y, a veces, hay diarios de información general que te informan más y mejor de baloncesto.
Eso sí que es lo malo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Los Dalton: Dos hombres y su destino.

Los Dalton: Dos hombres y su destino.
Robo la traducción “parcial” de un titulo de un clásico del cine “Butch Cassidy and the Sundance Kid”, para hablar de dos jugadores que sembraron el pánico en el panorama del baloncesto español allá por finales de los 80 y principios del 90. Exactamente, cuando más dinero había tanto en primera B como en ACB, después del boom real y único de la plata de Los Ángeles 84.
Los Dalton. Hermanos gemelos que dos años después del citado “boom”, protagonizaron su propio “boom” a unos niveles inimaginables y que, creo, que ni el mejor cineasta sería capaz de captar en exactitud lo que hicieron estos dos mediocres jugadores que llegaron a jugar en la ACB gracias a un ascenso rocambolesco con play-off en cancha contraria contra Tizona de Burgos y Caja de Ronda.
Su formación la realizan en el prestigioso colegio del barrio de Usera de San Viator, cuna de grandes jugadores ACB, con todo el mérito por parte del Sr. Domaica , “Dudi”, y muchos más, que siguen dando el callo allí. Dribling, Estudiantes uno de ellos en el año que casi descienden (84), son algunos de sus equipos antes de aterrizar en Granada y “conquistar” la ciudad por completo en lo que no sólo a baloncesto se refiere.
Los Dalton se matriculan en la facultad de derecho pero no pueden pisar las clases pues están en un equipo profesional. En el citado 86 ascienden con el Oximesa a la ACB y se mantienen en el equipo hasta un año antes de su desaparición, nada más y nada menos que en el año 91 como Puleva de Granada (el equipo desaparece como Granada, el de Moncho Monsalve en el 92, al descender). Cinco años para hacer una carrera de derecho y terminar uno de ellos como juez en Toledo y otro en una entidad bancaria importante.
Yo sufrí a los Dalton con pocos años de vida. En plena adolescencia en una etapa y con 18 años en otra, les vi entrenar, les vi jugar, les vi como NO querían ganar partidos para echar entrenadores (que le pregunten a Vujosevic del Partizan por ellos).
Recuerdo como en un partido fueron capaces de celebrar por todo lo alto la victoria ante un rival directo por un punto en el último segundo, al Cajacanarias, celebrarlo ante el público de Albolote y llegar luego al vestuario y reventar delante de su entrenador la puerta del vestuario porque no querían ganar con el dirigente del equipo de turno.
Ponían chinitas en las ruedas del coche del entrenador para desinflarlas antes de que saliera de vestuario para que pudiera tener un problema vial grave, cortaban las cintas de video VHS de scouting, tenían en jaque al presidente del club, al cual lo tenían maniatado y no podía echarlos (prefiero no explicar porque el presidente del club no podía echarlos, aunque quisiera, pues es demasiado fuerte).
Arrastraron a jugadores con gran proyección para destruirlos como tales y convertirlos en jugadores mediocres y vagos.
Ellos no tenían padre manager. Pero si tenían, curiosamente, madre manager, la cual se encargaba de hablar con el entrenador e indicarle quienes eran los jugadores que perjudicaban al equipo (jamás sus hijos, por Dios).
Dicen que de pequeños ya se cambiaban las camisetas en su colegio cuando tenían problemas de faltas uno de ellos, aprovechando los tiempos muertos para engañar a los árbitros.
En Granada los Dalton no pisaban la facultad pero si pisaban los alrededores de “Granada 2000”, una discoteca ya desaparecida con alguna profesora de derecho mercantil y otras forofas que les veían los partidos. Eran unos seductores y unos embaucadores. También esquiaban en Sierra Nevada aunque estuviera prohibido por contrato.
Eran unos “santos”. Todavía hay personas que les hace gracia su “leyenda” pero hicieron sufrir a muchos compañeros de equipo, a sus entrenadores, a sus fervientes seguidores, (hasta que estos se dieron cuenta, demasiado tarde, de a que se dedicaban y les silbaban en sus últimos partidos). Su único problema era que Granada no es muy grande…
Los Dalton cuentan que es un mote de un periodista del diario “Deia” del país vasco. Jamás pudo dar más en el clavo el inventor de aquel mote. Los Dalton existieron en realidad y aunque salen en comics de “Lucky Lucke” también, los que están puestos en la materia saben que estos eran cuatro y no dos.
Para eso, el gran filosofo inglés Thomas Hobbes ya lo dijo hace unos siglos: “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”. Eso nos pasa a todos. Tal vez a los Dalton no, porque ellos no sólo nacieron con el miedo ambos (supongo), sino que también daban todo el miedo del mundo, por eso se puede decir que eran cuatro como los que existieron tanto en la realidad como en los comic.
El destino de los Dalton es fabuloso. Dos jugadores multimillonarios, juez y banquero. Lo que no sé es donde está su conciencia. Sólo espero que la última imagen y su último destino sea igual que la instantánea de este ultimo fotograma de la gran película con Paul Newman y Robert Redford. Espero que algún día paguen sus “delitos y faltas”.
Son la parte negra del baloncesto español. Doy fe de ello. No me gustaría estar en su destino por la mala conciencia que tienen que tener. Eso sí, si gente así la vamos a tener de juez un día, este país marchaba antes y sigue marchando, pero que muy ¡BIEN!. Ver para creer.
“Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo, cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo”. Proverbio Chino.

viernes, 8 de enero de 2010

Gonzalo Martínez, ¡que pequeño más grande!

1,74 m.?; ¿1,75 m.? ¿Cuánto mide realmente Gonzalo Martínez? Siempre un centímetro más o menos, según qué medio facilitara el dato, pero eso es lo que había. Su hermano Pablo estaba en 1,78 m., pero Gonzalo es más pequeño todavía.

Soy de los que he tenido la suerte de, por la generación en la que me ha tocado jugar –un año más–, poder enfrentarme a Gonzalo en algunas ocasiones, e incluso he tenido que luchar contra él en la posición de base en categoría cadete, cuando uno ya no daba más de sí (según un ‘cura’) en nuestro club de origen (Estudiantes) y tuve que jugar mi primer partido fuera del club contra ese Estudiantes dirigido por Ángel Goñi (se echan mucho de menos sus palabras en el vídeo homenaje, cuando fueron muchos años formando a Gonzalo), y donde también estaban jugadores que llegarían arriba, como Álex Escudero o Paco García.

Gonzalo era un ‘imposible’ como contrario; era de esos jugadores que dominaban todo el juego, aunque destacara, para mí, en su inteligencia para robar balones en acción de tiro (cuando lo básico y normal era robarlos en dribling, que también), pues en la defensa de la triple amenaza (dribling, pase y tiro) era casi imposible ganarle la partida. No engañaba a los árbitros. Cuando te querías levantar para hacer un tiro, él metía la mano en el balón con una claridad que a cualquier árbitro no se le ocurría pitar falta, ya que este movimiento era su arma defensiva más eficaz. Luego se marchaba en contraataque… y canasta segura. Eso con unas cualidades físicas que no eran las más idóneas ni siquiera en aquellos años. Él te engañaba en el momento exacto en el que creías que le tenias vencido. Era desesperante jugar contra él. Demasiado bueno.

Gonzalo y Nacho Azofra, el primero del 74 y el segundo del 69 (pareja fabulosa en ACB), son los jugadores que teníamos claro desde pequeños (en la misma EGB) que estarían arriba. Otros llegaron como ellos desde el patio, pero no con la clarividad de estos dos. Eran de otra galaxia.

Gonzalo era ante todo un tío muy responsable. A nosotros nos tocó un Ramiro donde no salíamos hasta las cinco de la tarde con un recreo inmenso de tres horas donde se aprovechaba para que todos los cursos comieran, estudiaran o, en su mayoría, jugasen al minibasket (y al ‘futbito’, todo hay que decirlo).

Él no se quedaba a jugar. Él siempre se iba a casa a comer con una carpeta y unos libros por si tenía que estudiar, y alguna vez volvía antes de la primera hora de la tarde para jugar algo, pero cuidaba sus estudios y su alimentación (hay que decir que no vivía muy lejos del Ramiro). Era más responsable que el resto, pues ya se machacaría toda la tarde después.

Un jugador que estuvo a punto de dejarlo por las lesiones importantes en las rodillas. No tuvo nada de suerte y sé que en una ocasión estuvo a punto (pudo ser en Primera B o antes) de dejarlo definitivamente. No lo hizo. Siguió luchando en silencio y corriendo, dando vueltas y vueltas alrededor del Magariños y Nevera, mientras otros se entrenaban, con una constancia y perseverancia en el trabajo dignas de admirar.

La parte profesional ya la conocen todos. Me alegro de que sea de esos jugadores que no se han detenido nunca y que dejara una huella importante en Las Palmas –espectacular su etapa canaria– y en Murcia (donde como buen profesional lo tuvo que dejar honradamente cuando se dio cuenta de que no podría ayudar al equipo.

Indignante fue su forma de salir del club (Sr. Tejedor), cuando fue imprescindible su aportación en la salvación del equipo hace dos años en aquel partido contra Vive Menorca en casa, cuando a Perasovic se le encendió o ‘le encendieron’ la bombilla de que el bueno era, justo, el que no jugaba.

El que menos se merecía esta salida por la puerta de atrás era Gonzalo. Un jugador que lo dio todo por el Estudiantes, su colegio, su formación y su gente, y demostró una fidelidad inmensa a sus colores.

Hay jugadores que miden 2,16, otros 1,90 o 1,74. A veces, tantos centímetros son los que habría que poner en un mapamundi para darse cuenta de la distancia en inteligencia entre unos y otros. Sin faltar a nadie, gracias, Gonzalo, por tu aportación tan grande al baloncesto.

El pasado 29 de diciembre el club Estudiantes le rindió un merecido homenaje en el descanso del partido contra al equipo al que tantas veces le ganó, el Real Madrid.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Un “supermánager” en un equipo de formación. Por Gonzalo A. Gómez Valcárcel.

Un “supermánager” en un equipo de formación. Por Gonzalo A. Gómez Valcárcel.
Siempre he animado a Paco Rengel en este portal a que jugásemos al “supermanáger” de la ACB.COM y todas las temporadas hacemos nuestra liga privada. Él, y otros compañeros saben que soy de los peores de la competición, que no doy una y que si hubiera descensos directos en este juego o play-off para bajar de los de antes, yo sería de los que los jugaría siempre.
En estos momentos puedo decir que voy el último de la liga privada de la Web. Voy el 39º de 39º y a unos veinte puntos del penúltimo. Mi única defensa, que no es razón, es que no lo miro mucho y que en más de una ocasión he llegado a jugar hasta con dos lesionados, porque llega un momento en el que uno no tiene mucho tiempo para cambiar jugadores y pasan estas cosas…Además, me gustan más los torneos cortos cuando este concurso/juego se ha hecho más ameno (eurobasket u olimpiadas), pero no es excusa. Es imperdonable. Suelo jugar y fijarme en los jugadores exteriores porque es donde he jugado yo y creo que la clave está en lo contrario, en los interiores. Que tienen más valoración (rebotes y tiros cercanos)
Es curioso que en el tiempo que le dedicas a este deporte de formación y dentro de un equipo junior de Estudiantes, aparezca un jugador que sea un fenómeno de esto. Un chaval de 16 años que es capaz de estar entre los cinco primeros clasificados de algo a lo que juegan millares de personas de todo el mundo, porque la ACB llega a cualquier rincón y estarán representadas todas las nacionalidades y se jugaran en cientos de países. El número 1 es de Bétera (Valencia); el segundo es de Noblejas (Toledo); el tercero ya es de Badalona (más baloncesto); el cuarto de Madrid y el quinto Andrés Martínez, mi jugador, un base-escolta junior de primer año de Estudiantes. El siguiente madrileño no aparece en ninguno de los veinticinco primeros puestos.
Andrés Martínez es un chaval muy inteligente, que saca buenas notas en el bachillerato internacional (no se pierde con este juego,) del Ramiro de Maeztu, buen jugador de baloncesto, “demente” de “pro”, de Ramiro desde básica. Le llevo viendo jugar desde mini basket, ya que es de la edad de un sobrino.
Andrés es un gran conocedor del baloncesto ACB (algo que me alegra y le hace ser diferente a los que están siempre pensando en la lejana NBA), y hace poco me ayudó (de momento no se pueden ver los resultados), a que yo pudiera ir saliendo de mi propio pozo de liga privada en basketconfidencial, dándome unos consejos prácticos, aunque no creo que yo lo consiga. Ni con su ayuda. Aunque ya veremos como acaba esto. Al menos, después de sus consejos debo salir de los 4 últimos puestos. Ese es mi reto.
Ocupo en la general el puesto 273.950º y soy su entrenador. Él, que es el 5º del “universo” ACB, es el jugador al cual le digo quién tiene que jugar y que tiene que hacer. A lo mejor en el futuro me dedico a ver como lo hace él y le pido consejo para sacar a los jugadores que más valoración puedan tener (es broma).
La habilidad de este chaval para este juego es impresionante. Para estar ahí tiene que vigilar muchos factores pero reconoce que es muy azaroso. Tiene miedo de perder esas posiciones de privilegio (a veces ha bajado a puestos por debajo del vigésimo puesto), pero no se ha rendido nunca y vuelve a estar en portada del Top 5 con su nombre de “Moss-14” y su correo estudiantil “andres93estu”, por supuesto. Dentro de poco le pido el quinteto a jugar y los cambios. Así, a lo mejor, sacamos la mejor valoración y ganamos más partidos.
Menudo “cerebrito”.
Enhorabuena Andrés. Que sigas arriba siempre.
P.D.: Feliz navidad a confidenciales y no tanto, y que el año 10 sea un “10” para todos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

David, un árbitro en el cielo

9 del 9 del 9. Fecha inolvidable Último hasta luego de mí, un hasta siempre para otros, un para siempre para los padres y familiares, amigos y novia, en el funeral de nuestro amigo y ex compañero David Perdiguero Rojo.
Para mí, David no se ha ido para siempre. Estará arbitrando esta temporada conmigo. Yo te llevare simbólicamente en mi silbato ROJO.
Aquella frase tan conocida de “que la muerte esta tan segura de su victoria que nos da toda una vida de ventaja” se me vino a la cabeza en seguida porque la tengo muy presente y porque me parece una manera muy positiva de vivir la vida, sabiendo que en cualquier momento no estaremos, que somos pasajeros transitorios de una vida corta o larga según se viva pero que somos mortales, demasiado mortales. Más de lo que siempre nos creemos.
David era un ser esplendido. Tuve ocasión de conocerle hace justo la mitad de los años que teníamos (tengo) ambos, con 18, cuando luchábamos por jugar a este deporte juntos. No lo logramos en Virgen de Atocha. Él no tuvo tanta suerte, yo sí. Pero el destino quiso que nos volviéramos a cruzar muy poco después en un campus de Aranjuez en 1993, ya como monitores. Un campus de jugadores, entrenadores y árbitros, la fórmula ideal que yo “grabe” en mi cabeza para realizarla más tarde en campus de Granada.
En la iglesia de nuestra señora de la consolación, consolación poca la verdad, se oficio el último adiós. Allí estuvieron buenos amigos árbitros de David. El sacerdote se acordó de todos los asociados de la A.M.A.A.B. en sus últimas palabras y el padre de David también dio las gracias a los árbitros por su recuerdo cariñoso hacia su hijo. En ese momento es cuando uno se emociona y le embarga la tristeza. Tal vez, cuando escuchas a su padre, te das cuenta de que se ha ido de verdad, porque yo no conozco un momento más duro que la pérdida de un hijo por parte de unos padres tan buenos, y, por primera vez en mi vida, lo pude vivir cuando les di el pésame a ambos. Desgarrador.
David era un árbitro de unos 2 metros de estatura. En los últimos años se cogía un partido para arbitrar como aquel que se va a jugar por placer a una partida de cartas. Nosotros veíamos el baloncesto de una manera muy parecida, no sólo porque fuéramos de la misma generación si no porque pensábamos prácticamente lo mismo e intentábamos, como ilusos, arreglar con palabras lo que no tenía solución en el mundo del arbitraje.
David era un héroe más de los que pitaban lo difícil. Ni partidos bonitos del “pastel”, ni grandes retos. El reto era pitar lo designado, lo marcado, vivir la aventura tocase lo que tocase. David no sabía de enfrentamientos entre equipos. Le ordenaban algo y David era un ser SIEMPRE servicial. Él se compraba su periódico antes del partido y se iba tan feliz a cumplir con su aventura dominical de pitar lo que hubiera que pitar. Igual era el que más sabía entender cómo se debe enfocar y arbitrar un partido.
A mí me sobrecogió tener que atravesar el colegio Montserrat para lograr llegar al funeral pues fue donde arbitramos juntos el último partido (de los pocos que nos daban de pareja a los “automaticos”-mote cariñosísimo hacía los autonómicos por parte de este “mundillo”).
David, quiero que tus desconsolados padres, familia, novia y amigos sepan que nos hemos acordado muchos de ti. Que no estás solo, que gente desconocida para ti y muy conocida en baloncesto me escribieron con cariño.
Ángel Goñi, Antonio Conde (árbitro Córdobes ACB, FIBA y Euroliga) de nuestra generación-1973-, Mª Luisa Glez-Bueno (fundación Estudiantes) fueron personas que me ayudaron a sobrellevar tu marcha. Ángel Goñi (nueve años ayudante de Pepu en Estudiantes ACB, y hombre clave en los triunfos del mismo) me decía en un email, tras un artículo escrito sobre ti el 27 de agosto: “Gracias Gonzalo. David, al cual no creo haber conocido, puede estar tranquilo y alegre, esté donde esté, porque una persona como tú lo va a recordar, de verdad, de corazón. Y va a gritar pidiendo un poco de razón en la sinrazón. Salud y gracias, y sobre todo un abrazo a ti y a los árbitros, amigos y familia de David”
David ya está en el cielo. Allí arbitrara otros partidos acordes a su corazón y, tal vez, vas a seguir arbitrando solo como yo en la tierra, y en mi último año (obligado por los clubes) como árbitro (esto ya no te lo puedo explicar).
Pero nosotros si tenemos un compañero oficial de mesa y tu lo tendrás también. Un gran oficial de mesa que también nos abandono este año (Rincón), al cual conocí en Cabrini en un torneo en 2008, y que se nos fue en una maldita carretera. Entre él y tú sacareis adelante otra competición mejor de lo que lo hacemos nosotros en este globo terráqueo. Os bastáis y os sobráis para sacar la competición del cielo, ese que no os quiso esperar porque, tal vez, y sólo, tal vez, os necesita allí arriba, donde todos anhelamos estar junto a vosotros dos algún día.
*Quiero dar las gracias a todos aquellos que acudieron a este numerosísimo funeral y a los que no pudieron por trabajo, y que tanto querían a David.