martes, 1 de enero de 2013

Rojo

Este artículo nada tiene que ver (ojalá fuera así y pudiera hacer un símil de la película) con la tercera parte (1994) de la trilogía del director polaco de cine, Kieslowski y que trata la fraternidad (parte roja de la bandera francesa). Este artículo no va de cine (que ojalá) como otros artículos propios, y no tiene ninguna connotación política de ningún tipo. Los colores están antes en la faz de la tierra que cualquier ser humano.

ROJO era el “nombre de guerra” (a estas alturas todavía la FBM lo llama así, que se le va a hacer…el siglo XXI llegara algún día…) de un amigo, compañero de generación (1973), ex compañero de fatigas de jugador y del mundo del arbitraje, que ha fallecido el pasado 17 de agosto del corriente año a los 36 años que nos corresponden (me cuesta mucho decir correspondían), a ambos.

Me encontraba en Blackpool ( Noroeste de Inglaterra) pasando unos días de vacaciones con mi amigo Aitor Estrada ( ex jugador once años antes en un sub´21 de Menesiano ¡HOLA!), y que juega en el Manchester Magic de la primera división inglesa (EBL), cuando David  ya nos había dejado y no me había enterado porque nadie había dado ninguna información(ser anónimo tiene estas cosas) , y al volver a mi casa, antes de ayer, me encuentro con el mazazo “en forma de correo electrónico” enviado por la A.M.A.A.B. (Asociación Madrileña de Árbitros y Auxiliares de Baloncesto), anunciándome que hace una semana (la información es del día 24), mi amigo David Perdiguero , alias “ROJO” en este “mundillo”, había fallecido de un paro cardíaco en el trabajo fulminante a mi misma edad. Todavía estoy sobrecogido y no me lo creo. ¿Qué está pasando en nuestros jóvenes corazones? “Puerta, Jarque…”

David Perdiguero es de esas personas que pasan por la vida, dan un gran servicio a todos sin pedir nada a cambio, una persona grande en todos los sentidos: de altura (creo que llegaba a 2 metros) y de un corazón más grande todavía pues era de esos árbitros autonómicos (“automáticos” nos llaman con cariño-esto sin ironía), de una categoría que somos más de 100 árbitros de “infantería”(bomberos nos llamaría Tello fijo, espero que Martín se acuerde de cuando utilizaba esta expresión en el AS), salvamos los muebles todas las temporadas pitando solos cada fin de semana-pero SOLOS  -sin compañero en el 80% de las ocasiones), que nos dedicábamos(yo todavía lo podre hacer) a “sacar la competición” para  la federación madrileña pagándonos nosotros de nuestro mísero bolsillo( somos los que peor cobramos, que no creo que los que peor pitamos): zapatillas, camiseta, beisbolera, pantalones, medias, silbatos, etc (TODO). Impresionante e indignante.


David era uno de los “míos” en todos los sentidos pues habíamos compartido pruebas cuando hacíamos las pruebas en el Virgen de Atocha Junior como jugadores (yo me quede, él no), y posteriormente, muchos años después, nos veíamos en el paseo del Molino (sede social destruida y casi desaparecida por desgracia), todos los jueves para recoger nuestras designaciones algo “quejosos” y algo “llorosos” por el trato que nos daban al pertenecer al grupo más bajo de la categoría arbitral.

David, recuerdo el último partido que pitamos juntos a la perfección cerca de nuestras casas. Fue un partido en el colegio Montserrat entre equipos femeninos senior de jugadoras “ex elite” , que nos machacaron a protestas ellas y los entrenadores cuando ganaban de paliza, y tuviste que poner orden como árbitro principal con toda la valentía y el saber estar y educación que demostrabas. El partido pudo terminarse, porque tu control de partido era total y  eras un árbitro de altos vuelos y se notaba que sabías de esto muchísimo. Aquel partido estaba muy por debajo de tu nivel en todos los sentidos.

David trataba al baloncesto con AMOR y eso está por encima del bien y del mal (esto es de Nietzsche), y ahora te vas y nos dejas con uno menos en nuestra “infantería arbitral”. Perder a un árbitro “automático” es una perdida grandísima pues SALVABAS partidos que corresponden en muchas ocasiones a DOS árbitros y te lo pagan al 150%, que no al 200%...

Seguiremos luchando un año más (luego nos darán una patada en el culo a todos los que hacemos algo más que arbitrar, ya que es un “sacrilegio” hacer ambas cosas), pero la temporada que viene arbitrare toda la temporada con mi silbato FOX 40 ROJO en tu memoria David (no me gustan los lazos, esos ya no se tienen si tú te has ido para siempre porque contigo tenía un lazo de amistad y no de muerte).

Descansa en paz. Allí arriba, algún día, pitaremos un partido acorde a tu NIVEL COMO PERSONA.

HASTA SIEMPRE y PITA “tres largos” (espero que muy largos), que yo llegare a pitar “uno” junto a ti… en PAZ, que aquí hay mucha GUERRA que no te correspondía, tal vez. Hasta siempre ¡¡¡AMIGO!!!

P.D.: Mi más sincero pésame a la familia de David y gracias a la Asociación por sus palabras de cariño en el correo electrónico que envío a todos nosotros hacia esta gran persona que nos deja con mucho dolor.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El último viaje estudiantil de F. Martín

Esta semana, me ha “marcado”. Esta semana, comenzó con el vigésimo tercer aniversario de la muerte de un hombre de, tan sólo, veintisiete años de edad (3 de diciembre, lunes). Cuando lleguemos a veintisiete, seguiremos acordándonos de él. Yo, le recordaré siempre.

No puedo olvidar su etapa en Estudiantes. Su último viaje con el club; su último campeonato de España en su club de origen y lo que sucedió para que se marchara “al eterno rival”.

El bueno de don Antonio Díaz-Miguel le había convocado, por primera vez, como seleccionado, de cara al Eurobasket de 1981, en Checoslovaquia. Fernando había sido, nada menos, subcampeón de liga con Estudiantes Mudespa. El jugador, comenzó la concentración y el gran Antonio les dio unos días clave de descanso, después de entrenar un tiempo. El club Estudiantes aprovechó la coyuntura para conseguir que su jugador, todavía de 19 años de edad, acudiera al campeonato de España de clubes, que se iba a disputar en Valladolid.

Fue una gran gestión, pues el jugador pudo acudir con su generación, la del 62, al citado campeonato. Fernando tenía un gran aprecio por el equipo de su edad y le encantaba jugar con ellos. Jamás decía que no, y tampoco su entrenador, Chus Codina (d.e.p.), ponía ningún problema, a pesar de que ya era del “cinco titular” de Estudiantes e imprescindible para haber conseguido el citado subcampeonato.

Al Estudiantes, le pusieron varias condiciones; la más agobiante era que no debía volver con el equipo, una vez acabado el campeonato, pues Díaz-Miguel se enfadaría. Y, don Antonio, tenía mucho carácter y mucha capacidad de mando.

Estudiantes entró en semifinales y le tocó jugar con el “coco” del Cotonificio catalán de Andrés Jiménez. El entrenador de Estudiantes, Gómez Carra, sabía que era mejor evitarlo, quedando segundo de grupo, para jugar contra el Madrid, pero, antes, en baloncesto, no se les pasaba por la cabeza eso de “quedar segundos” de nada.

Cotonificio-Estudiantes y Real Madrid-Barcelona fueron los partidos de semifinales. El Madrid ganó al Barcelona y el “Coto” al Estudiantes. Andrés Jiménez hizo un partidazo y, lo que no sabe casi nadie, es que Fernando Martín acudía a Valladolid tras una lesión de tobillo, muy bien curada por el “fisio” de la selección, al que apodaban “El brujo”. Fernando, NO lo dio todo, porque era la primera ocasión en que le llamaban para la “absoluta” y fue comprensible que no estuviera con la cabeza “puesta” en Valladolid. El cuarto puesto conseguido por el Estu, partido perdido ante el Barcelona (31 puntos de Fernando), es, históricamente, el último partido de Fernando Martín con la camiseta del club de la calle de Serrano. Jamás volvería a jugar con Estudiantes.

Una vez acabado el campeonato de España, en Valladolid, había que llevar a Fernando, rápidamente, a Madrid. El entrenador, junto con su mujer y sus dos hijos mayores, de 12 y 11 años de edad, respectivamente, salió hacia la capital. En el coche del entrenador, que era un Renault 12 familiar de color beige, viajaron desde bastantes horas antes de que partiera el autocar del equipo. Fernando viajaba en la parte de atrás del automóvil. El hijo mayor (José Antonio) ocupaba la plaza más cercana a la ventana izquierda y el más pequeño de todos (Guillermo) iba al lado de la estrella del club.

“Ni una palabra”, eso me contaban mis hermanos sobre la experiencia. Decían que el entrenador y su mujer eran los que le “sacaban” las palabras, “con sacacorchos”, a Fernando.

Hicieron una parada, solamente, en Ávila y le aconsejaron, a Fernando, que llevara unas yemas de Ávila a sus padres. Fernando accedió y las compró. La introversión del jugador, durante el viaje, no se les olvidará, a mis hermanos, jamás. Dos chavales adolescentes esperaban un ser más simpático y abierto. Al fin y al cabo, se le estaba haciendo un favor, para que acudiera con la selección lo antes posible.

La llegada tuvo lugar en el parque del Conde de Orgaz de Madrid. Allí, vivía Fernando, muy cerca de su colegio, el San José del Parque. Nadie, ni el propio Fernando, sabía que ya no tendría que ir, jamás, a entrenarse al Ramiro.

Esa misma noche, se incorporó al hotel de la selección (espero que se acordara de darle las yemas a sus padres) y Fernando viajó a Checoslovaquia, fichó por el Real Madrid después y Estudiantes se quedó sin él para siempre, un verano de 1981.

Sólo jugaría, por desgracia, algo más de ocho años…

Los demás, entre ellos las personas que le entrenaron y le enseñaron BALONCESTO en el club, a base de fundamentos (ese gancho dominador, ese tiro en suspensión, ese bloqueo de rebote…), fueron Pablo Casado, Mariano Parra, Chus Codina y Gómez Carra; le querrán mucho para siempre. Fernando se hacía querer y su muerte fue una puñalada en el ánimo del basket español. Se fue, simplemente, el ¡¡¡MEJOR!!!

Eso sí: que nadie olvide que fue el pionero, de la formación de la cantera del Estu, para el provecho, tantas veces ejecutado y a veces de manera ilegal, del “imperio” llamado Real Madrid.

Hoy, en el partido Estudiantes-Real Madrid, me he acordado mucho de él y, por ello, escribo estas anécdotas, contadas por su último entrenador de Estudiantes…

Para siempre, Fernando Martín Espina.

Ex tu dian tes.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Yo también soy

“Yo también soy Marta”, figuraba escrito en la espalda de la camiseta de un árbitro de competición nacional que dirigía un partido de infantiles una semana después de la agresión perpetrada por un jugador (un chaval adolescente de categoría junior de sólo 16 años) a una árbitro, el pasado 21 de enero en la localidad madrileña de Soto del Real. El que menos ha leído la prensa o escuchado la radio e incluso ha visto poco la televisión, conoce el suceso. Ha dado la vuelta a nuestro mundillo. Esa agresión que casi le cuesta la vida a una árbitro del comité madrileño nos ha tocado la fibra sensible a todos y por un momento imagino que hemos reflexionado sobre qué está pasando en nuestro deporte tan exitoso hace pocas fechas, como a la vez fracasado y deprimente cuando nos azota la violencia a la que no estamos muy acostumbrados. Fracaso de todos, de todos, absolutamente de todos, sin que ninguno nos podamos esconder. Este suceso es responsabilidad de los que ponen la maquinaria del basket en funcionamiento cada día de su vida. Desde el primer jugador que protesta, pasando por el maleducado entrenador, por el árbitro irresponsable y hasta por el último espectador, estas situaciones nos pertenecen y las gestamos con nuestros actos cada día que cometemos errores, cada día que quitamos algo de ilusión a cualquiera de los deportistas que componen el juego, ese trío de personas que participa en la pista en directo (jugador, entrenador, árbitro), y que están a más revoluciones por minuto que nadie y que muchas veces tienen que soportar a todos los que deberían de tener la cabeza y el corazón más reposado en la grada (padres y forofos), que son los que hacen caminar a su propia gente (hijos y familiares) a la peor de las perdiciones. El caso de Soto del Real no es el primer caso de agresión a un árbitro de baloncesto ni es el noveno en doce años como escribe el presidente de la Madrileña en su web. Llueve sobre mojado y eso lo sabe todo el baloncesto y el Comité de Árbitros de Madrid mucho mejor que nadie, pues no han parado de soportar agresiones de todo tipo. Y las agresiones son tanto verbales como físicas y, a veces, mucho más dañinas las primeras. No voy a analizar una vez más el comportamiento que han sabido analizar otras personas de una manera al menos importante, no sé si sesgada, de la calidad ¿infrahumana? del presidente de la madrileña, al cual le importan más unas moneditas de unos malditos euros de un partido no disputado por una razonada huelga de árbitros, que la salud de una de SUS ÁRBITROS. Quiero repetirlo: una de SUS ÁRBITROS. Una de sus trabajadoras, que le saca la competición adelante. Que hace que funcione su federación, vamos. Que sin personas como Marta no EXISTIRÍA la federación. Sobran más comentarios. El baloncesto enferma a la vez que la sociedad, eso es cierto. El baloncesto no puede dejar de ir de la mano de una sociedad cada vez más violenta y menos educada y que también tiene menos valores en su juventud. Pero para eso estamos los mayores y para eso están los dirigentes, para erradicarla y no provocarla y para educar mejor, por supuesto. He sido jugador, soy entrenador y he sido árbitro durante varias etapas de mi vida. Siempre existirá la posibilidad de volver a arbitrar, porque el árbitro es como el torero que sufre cogidas, como el escalador que se la pega con la montaña, siempre se quiere volver aunque a veces hay momentos en que das por cerrada la puerta por frustración. El ejemplo de Marta queriendo volver a pitar a pesar de estar al borde de la muerte, es un ejemplo de superación y del amor que ella y muchos árbitros profesan a su actividad. Pero en contra de lo publicado en muchos medios y que quiero negar rotundamente por vivencias propias y experiencias de compañeros, los árbitros NO lo dejan por estas agresiones como primera razón (los habrá, por supuesto). Hay muchos más árbitros que lo dejan por cuestiones de trato en sus federaciones y por la incomprensión que reciben de sus propios organismos, que no piensan que los árbitros son todos iguales. Al menos, como personas. Y yo me pregunto, ¿por qué el Oro nunca puede ser “gris”? *El autor de este artículo mantiene su licencia de árbitro y auxiliar n.º 2469 en la Asociación Madrileña de Árbitros y Auxiliares de Baloncesto de Madrid (AMAAB).

martes, 27 de noviembre de 2012

Paco Rengel, mi amigo cibernético.

-¿Dígame?...tres segundos… - No, hombre, es una broma, deja tu mensaje en el buzón de voz, yo te llamo… ¿Dónde estará Paco? Qué raro que no esté en el teléfono fijo de su casa, desde donde trabaja a destajo en su web profesional Ymálaga.com y atiende a su “niño” favorito que es la web que creo ya hace muchos años y por lo que más se le conoce. Basketconfidencial.com. Conocí a Paco allá por el 2004 gracias a que me publico mi primer artículo en su web preferida. Ocho años después ya voy por el 60º. Él me enseño a ser comedido, a ser respetuoso, me corrigió un sinfín de veces. Tuvimos que sufrir algún intento de denuncia por escribir la verdad. Él lo dice siempre: “la verdad genera enemigos”. Yo quise arriesgar y no retirarme a pesar de que más de un disgusto y “peaje” me costó pagar por más de un artículo. Jamás he visto a Paco Rengel. Es una relación cibernética. He hablado por teléfono unas cuantas veces con él pero no hemos podido conocernos. Tuve muy mala suerte pues estuve a punto de jugar un campeonato (Series Colegiales) en Málaga pero al final todo se fue al traste y no acudí. También nos pudimos conocer en Sierra Nevada (Granada) pero Paco no podía subir por trabajo u otras circunstancias en los veranos. Llevo leyendo a Paco desde pequeño. Sus crónicas en As de los partidos de Mayoral Maristas y de Caja de Ronda por separado eran de mis favoritas cuando estos equipos estaban en la cresta de la ACB. Los Smith, Pesquera, Fede Ramiro, Vecina, Imbroda, Arlauckas, Sampson…, algo simplemente, maravilloso… Unicaja ha marcado mucho en estos años, pero cuando había dos clubes en Málaga el nivel de ambos era espectacular y muy entretenidos para toda España. Desde que existe Basketconfidencial, mi vida es diferente. Pienso en escribir artículos continuamente. Contar historias (la mayoría), opiniones, secretos técnicos, actualidades, cabeceras, etcétera… Gracias a Paco (yo creía que no nos leía nadie), he tenido que comentar más de un articulo con las personas del baloncesto. Gracias a Paco, he podido escribir (aunque sea copiado en otros medios) con total libertad. Con respeto, pero con total libertad. Cuando me da las lecturas de los artículos, me impacta el seguimiento que tenemos en la web. Él me demostró que existe un mundo precioso en la escritura. Su libro ADN (el cual me regalo porque yo lo había comprado por internet pero no quería leerlo en formato .pdf) es una lección de la defensa a ultranza de la verdad, de la integridad de un periodista aunque el triunfo de la defensa de la justicia pudiera significar un mayor sacrificio para él…un héroe del medio. Yo quiero mucho a los periodistas de baloncesto de As de los años ochenta-noventa porque en mi casa se compraba ese diario todos los días y yo me lo quedaba. Martín Tello, Enrique Ojeda, Carlos Jiménez, y un largo etcétera, fueron los cronistas de mi juventud. Creo que cuando las cosas no se hacían con “prisa”, el diario As daba más baloncesto y sigo pensando que es el diario que más respeta a este deporte. Ricardo González es un gran periodista de baloncesto actual. Paco es un grande en la distancia. Fui muy pesado para que Paco creara unas camisetas de la web. Yo estaba muy orgulloso de estar en la web e insistía mucho en que deberíamos de tener la oportunidad de tener una prenda donde quedara impresa la web y estar muy orgullosos de ella. Esto lo consiguió Paco con su tesón e ilusión. La oportunidad que me dio Paco de poder compartir artículos con gente como Mikel Cuadra (el poeta confidencial), Aito, Scariolo, Tello, Alejandro Delmás, Franco Pinotti, Martín Urbano, Javier Dale, y un extensísimo etcétera, es un placer inmenso porque yo me leo todos los artículos de la web y aprendo de todas las personas que participan. Rosi Martín, su inseparable mujer, me ha atendido estos días con un aprecio muy grande a través del teléfono y me ha explicado lo sucedido con todos los detalles… Paco, mi amigo cibernético esta malito. Ymalaga.com y Basketconfidencial están en modo “stand bye”. Espero que esta pausa no sea grande. Necesitamos su información, necesitamos su estilo, necesitamos su humanidad. Pero ante todo necesito su VERDAD. A mí me anima el hecho de pensar que el baloncesto tiene gente BUENA dentro de su propio periodismo. Con tanta información de nuestro deporte poco veraz y sin contrastar, Paco se hace imprescindible. Estoy desanimado. Por una vez este artículo (de momento) sólo aparecerá en mi blog. Paco, ponte bueno por favor. Todavía quiero conocerte en persona. La cibernética no es tan buena…A mi me decías siempre que no me preocupara, porque hay muchos días en la vida. Eso no lo sabemos… Un fuerte abrazo y…vuelve. Por el bien del basket español. “Todo lo que se hace por amor termina, siempre, más alla del bien y del mal” (F. Nietzsche). Asi hiciste Basketconfidencial. Que siga el mejor portal contigo, por favor!!!.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Baloncesto Bilingüe

25-06-2009 Verano de 1993. Aranjuez. La Federación de Baloncesto de Madrid organiza, de la mano del presidente, Ramón Bravo (creo que un hombre con dos caras en la vida, exitosa por un lado en el baloncesto pues fue una persona importante en el mundo de la canasta, y un hombre desgraciado fuera de ella). Si hablamos de baloncesto, mi obligación será la de hablar bien de este señor que comandó la nave federativa madrileña y que fue vicepresidente de la federación española (exactamente los mismos cargos que el presidente actual). Ese verano se organizan cuatro turnos de perfeccionamiento de fundamentos de jugadores, dos de chicos con un entrenador de alto nivel ACB y dos de chicas con Daniel Pintor, todo un ‘revolucionario’ de este deporte, jiennense y hombre de I.N.E.F. La federación madrileña tiene la feliz idea (del Sr. Bravo) de convocar a jugadores representativos de los colegios/clubes de Madrid para su mejora individual e invita a entrenadores de base, donde tuve la suerte de encontrarme en esos momentos, y a árbitros de la federación madrileña de un gran nivel. Once años después. 2004: Tal vez, mi subconsciente se activa y se me ocurre organizar “algo parecido”, ya como árbitro, en los campus de Estudiantes, “La cima del Baloncesto”, que ya se estaban organizando desde hacía seis años (1997) en Sierra Nevada (Granada), en el C.A.R.D., a 2.320 metros y a la vista del pico Veleta. Hablé con el jefe de campus, Jose Canales, y le expuse la idea. Accedió encantado, pero lo haríamos sólo para los mayores en los turnos primero y tercero del campus, pues le parecía “demasiado” para los pequeños de 8 a 13 años que acudían al segundo turno. Comenzamos dos árbitros aquel año, 2004, en una sala de descanso, poniendo videos VHS de montajes caseros que hacíamos sobre el Eurobasket cadete celebrado el año anterior en Rivas (Madrid). Mi amigo José Luis (otrora árbitro nacional y ahora árbitro del grupo LEB), fue el motor para sacar esa idea adelante. Doy las gracias a Alfredo Ortega Morejón y a Isabel Navarro Zabal por el consejo para elegir a este grandísimo árbitro y mejor persona. En 2005 ya éramos tres árbitros repartidos en los dos turnos, en 2006 seguíamos los mismos, pero en 2007 ya revolucionamos ‘algo’ el campus, pues conseguí convencer al jefe del mismo de que deberíamos acudir también al turno de los ‘peques’ (de 8 a 13 años), pues siempre había pensado que una persona con menos edad aprendiera las reglas, un ‘idioma’ aparte, sería una suerte para su futura formación. [Grupo de niños tras una sesión de arbitraje (2007, Sierra Nevada)] Grupo de niños tras una sesión de arbitraje (2007, Sierra Nevada) En ese año ya éramos cinco árbitros de la A.M.A.A.B. (Asociación Madrileña de Árbitros y Auxiliares de Baloncesto) y en la actualidad hemos trabajado hasta ocho árbitros en los campus. Realizamos un taller con DVD, tests, reglamento, etcétera, en el salón de actos del C.A.R.D. para chavales de 8 a 18 años en tres turnos desde finales de junio a mediados de julio. Nuestra idea para los pequeños no podía ser la misma que para los mayores. Para los jugadores de minibasket (me sigue gustando este término), sólo les ponemos jugadas, llegan a sus propias conclusiones sin intervenir nosotros, y terminan señalizando la jugada vista en la pantalla como si de un árbitro de nivel fueran. Sólo esto nos ha hecho aprender de todos estos chavales una barbaridad. Espontáneos, imaginativos, resolutivos, creativos, y encantadores. Son las primeras personas que nos hacen firmar autógrafos a los árbitros, aprenden lo que es una antideportiva aunque por la tele o sus padres sigan diciendo intencionada, ya saben lo que es una interposición o qué es una interferencia (sin que lo sepan muchos entrenadores suyos), sin que lo confundan con la cobertura de su móvil, ya saben que es una regla más. Ellos, con ocho años, empiezan a saber cuándo les pueden dar dos tiros gracias a coger el balón y estar en acción de tiro, saben los cambios de reglas cada cuatro años antes de que comiencen sus competiciones. Sabrán lo que es el lado débil gracias a sus entrenadores, pero sabrán donde están los árbitros y cuáles son sus responsabilidades por los seis recuadros que nos marcamos en medio campo, sabrán que si cometen dos faltas antideportivas se tendrán que ir a casa porque no pueden ser sucios en este juego, etcétera. Esto es un ajedrez en movimiento para ellos y aprenden baloncesto con sus entrenadores en las canchas y en las aulas con los árbitros (que no me olvide de los monitores de aire libre que son fundamentales), y en la preciosa Sierra Nevada granadina son enseñados para un futuro alentador con un BALONCESTO BILINGÜE. Igual que en clase aprenden inglés ahora ¿no? • Doy las gracias infinitas a Jose Canales Benayas, jefe de campus los doce años, por su fidelidad inquebrantable hacia mí y la creencia sinigual en esta actividad. • A mis ayudantes de todos estos años: José Luis (LEB), Óscar (EBA), Andrés (EBA), Pablo (Nacional), Paco (1.ª autonómica), María (autonómica) y Carlos (escuela). Sin ellos, imposible. • Gracias a la ACB, FBM y FEB por su colaboración. A Juan Luis Redondo por facilitarnos unos días ‘redondos’ en el 2008, a Antonio Conde (ACB), Alfredo Ortega Morejón (Técnico FBM-FEB) y a Benjamín Jiménez Trujillo (ACB), que nos ayudarán este año 2009. A Mateo Ramos y a Valenti Junyent, por las facilidades dadas sin ninguna duda. “El único deber es el deber de divertirse terriblemente." (Oscar Wilde)

jueves, 11 de octubre de 2012

Andrés, un árbitro y su sueño

30 de septiembre de 2012, 18.30 h., Santiago de Compostela. Un chaval madrileño (de Alcorcón exactamente), de sólo 24 años cumplidos (el pasado 9 de septiembre), debuta como árbitro de la Liga Endesa ACB. Redondo y Benjamín Jiménez son sus compañeros. Sólo ocho años antes pude conocer a Andrés Fernández, cuando era un adolescente árbitro de primera autonómica que nos ayudaba a completar un trío de árbitros que acudíamos a los campus de Estudiantes en verano para impartir un taller de arbitraje.


Cuando comenzamos en el 2004 sólo éramos dos árbitros. Un gran amigo que actualmente arbitra en la LEB y yo. Éramos un taller más como podía ser el de los globos o el de papiroflexia (sin menospreciar a estos divertidísimos talleres). Con una televisión de tubo y unos videos VHS de jugadas que habíamos copiado de aparato en aparato del Eurobasket cadete que se celebró en Rivas (Madrid) en 2003, dimos el pistoletazo de salida con una actividad nueva para todos.

En 2005 quise incorporar a otro árbitro. El club lo vio con buenos ojos pero la condición era que no podía acudir como árbitro profesional. Después de pensar, surgió la posibilidad de que Andrés, un chaval con 16 años, acudiera de voluntario al primer turno y así dejábamos de ser ‘una compañía’ para pasar a ser una ‘multitud’ (como dice el dicho). Ya nos divertíamos arbitrando los tres.

Nosotros acudíamos a un primer turno y a un tercero los primeros años. Andrés sólo fue invitado al primer turno. El árbitro del tercer turno falló y no dudamos en invitarle a él para ese tercer turno, pero de nuevo como voluntario. Accedió de inmediato.

En 2006 tuvimos en el campus una visita especial. Andrés ya acudía como árbitro profesional. Venía a darnos una charla el entrenador, Pedro Martínez. Aquí es donde me cabreé con Andrés, pues él no sabía quién era Pedro. Les obligué a los árbitros a estar en la charla y aprendió mucho de ella. Andrés conocía a los árbitros ACB, sabía quién era cada uno (al igual que a sus compañeros) pero muy poco al resto del colectivo baloncestístico. En los campus aprendió a soltarse con los entrenadores de cantera, a poder discutir alguna noche con Nacho Azofra sobre el nivel de los árbitros y conoció a muchos jugadores que luego arbitraría en competición.

Andrés fue anotador antes que árbitro. Pero sus condiciones físicas (1,90 m.), complexión delgada y fibrosa y su buena predisposición para el puesto le procuraron una carrera fulgurante. Él ascendía casi año a año.

Estaba muy implicado y lo tenía muy claro. Al año siguiente me dejó ‘colgado’ por una charla ‘voluntaria’ en Alcázar de San Juan sobre arbitraje a tres días de comenzar el campus. A pesar de su ausencia, decidí seguir contando con su valía e ilusión. Como informático, él era el que se encargaba de la parte audiovisual que ya utilizábamos con los mejores medios.

En 2008 ya habíamos crecido mucho. Una idea de Juan Rodríguez (un organizador del campus) nos había llevado a invitar a Juan Luis Redondo a dar una charla en el campus tanto a los chavales como a los entrenadores. Juan Luis fue muy amable con nosotros y nos regaló sus camisetas de colores de la ACB (como se ve en la foto). Lo que nunca podíamos pensar ninguno es que, sólo cuatro años después, Andrés vestiría esa camiseta naranja que se había puesto en la foto pero ya con su propio número (56) y en compañía, además del propio Juan Luis.

Estudiantes siempre se muestra orgulloso de haber fichado en el campus de Granada a un jugador como Daniel Clark. Ahora podrá decir que participó en la formación (parte de ella) de un árbitro ACB en unos cuantos campus.

Quería dar las gracias a Juan Luis Redondo, Antonio Conde (que acudió el año que se casaba), a Benjamín Jiménez, a Castillo, a Anna Cardús (que se cogió un día de trabajo para poder estar con nosotros), a Emilio Pérez Pizarro (que acudió lesionado del cuello del que se tuvo que operar), a Daniel Hierrezuelo (que hasta nos regaló el dinero de su viaje para el bar) y a Alfredo Ortega (técnico FEB, ex ACB, maestro de árbitros madrileños). Estos son los grandes compañeros que tendrá Andrés en la ansiada ACB.

A Mateo Ramos, García Chápuli y, sobre todo, al alcalde actual de Manresa (antiguo director de arbitraje ACB), Valentí Junyent, por haber dado la cara en la peor temporada (2010 con la huelga).

María, Ana, Óscar, Víctor, Paco, Pablo, Carlos, Andrés, y lo que yo más gané, Jose Luis, un amigo. Un tesoro. Mi equipo.

A José Canales Benayas, por dar la posibilidad de realizar una actividad pionera en España.

También hemos participado con entrenadores de base del Real Madrid, Baloncesto San Fernando y colaboramos con el campus Xavi Sánchez de Murcia.

"¿Por que debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mi?" (Groucho Marx)

miércoles, 1 de agosto de 2012

En deuda de oxígeno

Artículo dedicado a la ciudad de Granada y a la muerte de su baloncesto(2012) después de haber pisado la luna ACB unos cuantos años antes(1986) 29-09-2005 02:12:24 Gonzalo A. Gómez Valcárcel Granada, primavera de 1986. Hace casi veinte años un equipo `innombrable´ para el baloncesto intentaba, sin que se enterara casi nadie, el ascenso a una cima llamada ACB (una montaña muy superior en dificultad a las queridas Mulhacén y Veleta de la tierra). En un pueblo muy feo, casi todo industrial, a 10 kilómetros de Granada y llamado Albolote, unos jugadores intentaban conseguir la proeza que un día soñó su presidente. Para eso se entrenaban todos los días a destajo y jugaban de la misma forma los partidos de la cuenta atrás. [Antonio G?mez Carra (Foto: IDEAL)] Antonio G?mez Carra (Foto: IDEAL) Manolo Cueto fue avisado de que el equipo debía ascender y que esa era la premisa con la que contaba el entrenador. Cueto habló con el presidente y le asesoró para que fichase a un técnico que él conocía de los cursos nacionales y que se asemejaba al perfil que el presidente buscaba para que sus chicos Álvarez y Cía. se fajaran en pos del objetivo. Cueto pensaba que el Oximesa (Oxígeno Medicinal Sociedad Anónima) debía quitarse las `bombonas de oxígeno´ y recibir a un entrenador que les hiciera trabajar como si de un ascenso a un pico de la localidad se tratara… Pero todo ello sin bombonas, claro. Y aunque tuviesen la tentación de cogerlas en la entrada del club, aquello estaría prohibido (jugaban en el campo de la empresa, dentro de la empresa, como muchos recordarán el pabellón José Antonio Murado, nombre del presidente, el primer `loco´ de este proyecto). La ascensión fue programada a principios del año 86. Cabezas, Spicer, Clavero, Ibáñez, Luis Álvarez, José Álvarez y unos cuantos `escaladores´ más se pusieron las botas para acometer lo que para todo el mundo era una utopía: SUBIR AL PRIMER EQUIPO DE GRANADA AL PICO ACB “EN DEUDA DE OXÍGENO” y con el ácido láctico cubriendo sus maltrechos cuerpos. El principio fue lo más difícil. La adaptación al nuevo jefe de expedición, Antonio Gómez Carra, hizo que más de uno dudara en conseguirlo y si ese sacrificio merecería la pena. Otros `escaladores´ pensaban que no iban a llegar a la cumbre, y en el caso de conseguirlo morirían en el intento y no podrían seguir en el equipo. Este último detalle les encogía el corazón a todos, pero de especial manera al entrenador, quien no dormía, no comía bien, viajaba demasiado, preocupado insistentemente en subir la montaña más difícil del mundo para él (en este caso ni Veleta, ni Mulhacén para él; tal vez la montaña más difícil del mundo, la asesina K-2, encubierta por las siglas ACB). Tenía yo 13 años cuando esta expedición espectacular se llevó a cabo, y creo que no hay mejor edad para disfrutar viendo ascender a tus `héroes, conociendo sus entrenamientos y sus palizas todas ellas en “deuda de oxígeno” y con mucha `mala follá´ de su jefe de expedición (y eso que no era de la tierra.) [Spicer intenta encestar rodeado por Randy White, Fern?ndez y Creus, y con Clavero y ?lvarez al fondo (Foto: IDEAL)] Spicer intenta encestar rodeado por Randy White, Fern?ndez y Creus, y con Clavero y ?lvarez al fondo (Foto: IDEAL) En la ascensión no puedo recordar tantas dificultades como el grupo protagonista, pero sé que cada vez se iban quedando con menos oxígeno, según iban cumpliendo objetivos. Recuerdo auténticos desafíos en Villalba frente al Bancobao, etapa que hizo mucho daño al no superarla y que hizo pensar en la retirada… Pero lo que nunca olvidaré, ni lo cambiaría por nada en este deporte, fueron los últimos metros de ascensión protagonizados por este equipo, que pude presenciar como espectador de excepción y con mi adolescencia a flor de piel. Acompañé al equipo en los dos últimos `play-off´: El primer campamento base en Burgos, el Tizona. En Granada se ganó primero y en Burgos, después (abarrotado ese campo). 2-0 (`play-off´ al mejor de tres partidos, ya que la federación dictaminaba que el que tenía mejor posición en el `play-off´ jugaba primero un partido fuera e hipotéticamente dos en casa, si era preciso desempate). En ese momento ya estaba el equipo `Al filo de lo imposible´. Murado ya había colocado su pirámide de la suerte debajo de los banquillos del equipo, creyendo que así podrían tener más suerte en sus partidos, ya que sabía que el Oximesa era netamente inferior a todos los equipos que aspiraban al ascenso. Y llegaron los últimos esfuerzos, los últimos entrenamientos “en deuda de oxígeno” y los nervios... Les esperaba lo peor: el poderoso CAJA DE RONDA de Málaga. Su jefe de expedición, Arturo Ortega. Sus hombres: Toñín Llorente, Germán González (un `killer´ anotador en aquel momento), Quique Villalobos, Mike Schultz (q.e.p.d.) y muchos más en un equipo que estaba más preparado para una ascensión por experiencia y calidad. ¿Quiénes eran los Álvarez? ¿Quién era Clavero con 18 años? ¿Y qué americano era Spicer? ¿De dónde había salido Ibáñez? Cabezas era probablemente el jugador con más nombre al haber sido internacional uruguayo, pero ya estaba algo mayor y, aunque mantenía un tiro de tres espléndido, ya estaba dando su último, aunque excelente, gran servicio. [Ib??ez salta con un jugador del CAI (Foto: IDEAL)] Ib??ez salta con un jugador del CAI (Foto: IDEAL) Todos, absolutamente todos, dieron un rendimiento y trabajaron con una profesionalidad fuera de toda duda. Los mejores Álvarez de siempre; Ibáñez, espectacular; Spicer, colosal; Clavero, anotador; Cabezas, mejor sexto hombre, etc. “Lo posible se hace, lo imposible se intenta”, debieron pensar estos hombres para afrontar los partidos frente a los poderosos componentes del equipo malagueño y su “caja” de ahorros de Ronda. El primer partido en Graná, casi ná. Del desarrollo del mismo ni me acuerdo porque estos partidos los vivía sin ver apenas el juego. Cuando ves un partido tan importante en tu vida desde la grada lo observas de una forma tan especial que te quedas con lo básico del juego: un tiro libre vale uno, de dos, dos, y de tres, pues tres. Lo demás, una mezcla sufrimiento-placer imposible de contar. Sólo se puede sentir. Se ganó, pero no te enteras hasta casi al día siguiente de la tensión que tienes en el cuerpo (dicen que los protagonistas lo acusan menos porque en el campo están más sueltos), pero yo creía que la emoción me desbordaba. Estaba completamente histérico y sabía que esa histeria era proporcionalmente igual en un bando que en otro. Era taquicárdico todo esto. Ya pensaba de pequeño si merecían la pena de verdad estas sensaciones. Málaga, Ciudad Jardín. Rivalidad total entre dos ciudades prósperas. Caja de Ronda a ochenta minutos de la ascensión; Oximesa, a cuarenta minutos. Murado vuelve a colocar su pirámide en el banquillo, desconociendo que ascendían a una “montaña asesina” y no a una maldita pirámide… Pero bueno, el jefe era el jefe y la superstición del mismo había que respetarla. El Jardín no era un jardín, era un `puto manicomio´ de estrés y pasión. Vuelvo a no tener ni idea del desarrollo del juego; sólo sé que los `cajistas´ eran muy buenos, y que la cosa se puso difícil. Y no recuerdo más que el final. Yo creo que tuve amnesia total hasta que pitaron el fin. Sólo recuerdo que pitan el final y que se ha ganado, que se ha ascendido al pico más alto en este deporte español, la ACB. A José Antonio Murado se le ve correr desde el fondo de la pista para fundirse en un abrazo con el jefe de la expedición en el medio del campo. La utopía dejó de serlo, y jugar contra Epi, Solozábal, Jiménez, Fernando Martín y compañía se convertía en realidad. La vuelta a Granada desde Málaga fue casi inenarrable. Pude vivir desde dentro del autobús las emociones más alegres que unos seres humanos habían podido transmitirse entre ellos. Y se llegó al Ayuntamiento, con la plaza hasta arriba. Y por fin volvió el oxígeno a la vida de la expedición. Muchos saben que, gracias a este esfuerzo, se pudo cumplir un sueño. Pocos conocen que para cumplir ese logro, trabajar en deuda de oxígeno conlleva tener que hipotecar tu salud. ¿Quién está realmente en deuda de oxígeno? ¿El jefe de expedición? ¿Los jugadores? ¿El presidente? ¿O el maltrecho corazón del protagonista de este artículo?