“Me echan por trabajador. El club quiere pagar bien a los
jugadores pero no permite que el entrenador les exija lo que se puede
esperar de ellos”, Chus Codina dixit. Gran entrenador (ya no está
entre nosotros), posiblemente del mejor quinteto de todos los tiempos
de Estudiantes: subcampeón 1981. Vicente Gil, Alfonso Del Corral,
‘Sapo’ López Rodríguez, Slab Jones y, por supuesto, el hombre que
primero pisó la luna NBA, Fernando Martín... (Felipe Sevillano en los
libros del 60.º aniversario, de 2008)
Sí señores, Jesús Codina fue destituido en el club Estudiantes
después de lograr un subcampeonato sencillamente maravilloso.
Estudiantes Mudespa. Qué tiempos. Ya me lo decía el bueno de Luis
Cebrián, ese trozo de pan que fue su preparador físico y, a la vez, mi
profesor de Educación Física en Ramiro: “A Chus lo echaron aunque no te
lo creas”. Cebrián, junto al jugador Izquierdo, sobrevivieron a la
lluvia (de gloria) y se mantuvieron posteriormente en el club…
Después de la lluvia…
1982. Enrique Ojeda, Martín Tello, Carlos Jiménez, del diario ‘As’, o Felipe Sevillano lo pueden contar mejor. Yo sólo tenía 8 años. Demasiado pequeño, tal vez, para acordarme de todas las movidas que a partir de esos momentos se sucederían en un club plagado de errores, un club donde lo último, realmente, era el entrenador. Estamos hablando de hace 30 años.
¿Por qué un entrenador del primer equipo es peor
tratado que los jugadores, la afición, los padres, la prensa, los
directivos…? Este es el antes de la lluvia, el después ya está escrito.
¿Cómo es posible que mi padre, Antonio Gómez Carra, tenga mejor aspecto
físico con casi 70 años que con 40? Hablo de aspecto, no hablo de
engendrar enfermedades por estrés, ponerse como una ‘cochina’ por eso. A
los 42 años le detectaron una diabetes, y en 1992 tuvo que dejarlo por
una operación a corazón abierto en el hospital de Basurto (Bilbao) que
casi le cuesta la vida. Granada, Badajoz y Bilbao fueron los clubes y
ciudades donde le trataron como a una persona y a un entrenador de
élite. ¿Por qué en esas ciudades era el ‘amo’ del equipo? ¿Nadie es
profeta en su tierra? Menuda gilipollez andante.
Perteneció al equipo denominado de las ‘vacas flacas’ por diario sensacionalista y amarillo que nos ‘MARCAba’ el paso.
Hay
que leer el panfleto que hizo ‘Marca’ de los 50 años de Estudiantes en
1998… cosas de la vida… tal vez por eso se quiso celebrar un
cumpleaños posterior para hacer bien las cosas… ¿quién celebra 60 años
en la vida? Creo que nadie…
1983: ‘Atentado’ contra Paco Garrido.
Primer año del ‘Kukux Clan’ Demente y la xenofobia (los americanos eran
Aleksinas y el entrenador NBA, Terry Stotts, más blancos que el
chocolate ‘Milkibar’). Casi descenso con Huesca. Paco sobrevive pero
tiene muy mala prensa… es destituido el 5 de diciembre de 1988…
Era
el entrenador de mi ídolo David Russell (mejor jugador de la historia
del club) y del que no me caía tan bien, el ‘oso Pinoso’. Paco es una
grandísima persona que jamás hizo ninguna cama en su día a nadie, ¿Qué
vago, no? No, ¡qué majo!
Del ‘Cura’ Miguel Ángel Martín me niego a escribir ni una sola letra. Que lo haga el que lo trajo, Pablo Casado…
”’Acuchillar’ a los amigos es lo más feo en la vida, Casado…”
Mariano
Parra (d.e.p.), allí donde estés es bueno que no veas esto. Tú eras un
tipo muy sensible como para ver descender al Estudiantes. Eras otro
ídolo que llevaba al filial del Colegio Logos, que iban de blanco y
verde (Antúnez, Caballito, Calviño, Luis Mosqueda, etcétera). Ellos te
recordarán siempre, seguro. Tu paso por otros equipos dejó huella. Las
chicas de Canoe no te olvidarán, ni tampoco los leoneses del Elosúa…
Y
la actualidad y los hechos marcan al club. El ‘cementerio’ de
entrenadores es descomunal (Charly Sáinz de Aja, Pedro Martínez, Mariano
De Pablos, Orenga, Perasovic, Casimiro, Otra vez Pepu…). Y se termina
esta historia del club de los entrenadores muertos… con Poch. Un hombre
que dijo que llegaba de ‘bombero’, pero que no supo que hay ciertos
colosos que las llamas nos las apaga ni el mejor cuerpo de Bomberos de
la torres gemelas…
Y todavía nos engañamos y culpamos a una
persona como Ángel Goñi, amante del baloncesto de formación, cuando le
dice que ¡no!, hasta en tres ocasiones, al profesionalismo y al
Estudiantes ACB.
¿Quién mejor que Ángel pudo ver el maltrato a
los entrenadores del club? Si él no quería ser ni ayudante de Pepu y le
obligaron a estar hasta diez años…
Realmente, el más listo de la
clase… de todos los entrenadores. Sin duda. ¿Más malo? ¿Buena persona o
mala persona? No lo sé, el más inteligente, ¡SEGURO!
“Este
film va de círculos, círculos imposibles, incompletos, deformados,
usurpados, detenidos y lluviosos. La tormenta nunca pasa, no existe un
"después de la lluvia", el círculo no se cierra porque el tiempo no
vuelve y así los protagonistas están condenados a sufrir una realidad
temporalmente imposible ya que ninguno tiene otra salida. No importa que
te vayas, que corras, que vuelvas, que le dejes o que mueras porque la
vida es un círculo del cual olvidamos su comienzo y desconocemos el
final.
Viaje al odio
Buena y sugerente visión de cómo el odio lo destruye todo, tomes o no tomes partido en él. Tres historias entremezcladas sobre Macedonia (única de las exrepúblicas yugoslavas que no se lió a tiros con los serbios), dos de ellas en un pueblo perdido de las montañas y la otra historia en el corazón de Londres. Espléndida fotografía y paisajes de un país castigado por el enfrentamiento interno. Ver cómo el odio lo destruye todo, sin motivo ni razón, sólo por odio infundado, es demoledor. Nadie está a salvo. De las tres historias que se cuentan, la mejor, sin duda, es la tercera; un hombre que vuelve a casa después de 16 años y decide instalarse y buscar a la mujer que ama. Pero Macedonia ya no es una convivencia pacífica entre comunidades. Debido a la guerra de Bosnia, musulmanes y cristianos se temen y se odian, pero sin ningún motivo lógico o verdadero, aunque tomen banales excusas, como la que ponen los cristianos: “No olvidéis lo que nos hizo el imperio turco”. ¿S.A.D, Fundación Estudiantes y Club deportivo?...
‘BEFORE THE RAIN’ (1994). MACEDONIA. GUERRA DE LOS BALCANES
Nominación al Oscar como mejor película europea en 1995, el año que arrasó la obra maestra de la superación del hombre, ‘Forrest Gump’, de Robert Zemeckis.
“Prefiero molestar con la verdad, que complacer con adulaciones” (Séneca. Siglo II antes de Cristo)
miércoles, 9 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
Un bien imprescindible
18-12-2005 01:39:49
El árbitro es un baluarte del baloncesto que jamás puede morir. Sin él, el baloncesto muere como deporte de equipo. Todo el mundo estará de acuerdo: Si un partido quiere disputarse, el árbitro es imprescindible. Puede que un equipo no se presente; ganará el otro. Pero para constatar que un partido se ha jugado tiene que estar el árbitro (los auxiliares los considero del equipo arbitral, que conste en acta). Un entrenador es prescindible (puede firmar un capitán y juegan); un jugador, también, pero un árbitro, no. Si no hay árbitro, se repite un partido las veces que haga falta, salvo que queramos jugar con máquinas o como máquinas. Entonces, deberíamos cambiar la denominación a este deporte.
Me he tirado toda mi infancia, adolescencia y juventud escuchando la misma serenata: “El árbitro es un MAL NECESARIO”. Mis seis hermanos y yo teníamos `cien mil´ partidos federados y, por tanto, catorce árbitros semanales de los que hablar; ningún informador de árbitros podía ver tantos partidos como nosotros.
Por si era poca la relación que manteníamos con el arbitraje, contábamos con una persona en la familia que, para colmo, se dedicaba a este deporte profesionalmente como entrenador. Él árbitro de baloncesto ya formaba parte de nuestras vidas desde que nacimos.
Actualmente el árbitro es una `especie protegida´: hay muy pocos y la estadística (al menos en Madrid, mi ciudad) dice que descienden vertiginosamente cada año. Por eso, son más imprescindibles según pasa el tiempo. Y son un bien para nuestro deporte muchos de ellos, porque los hay muy buenos… El que destaca arbitrando no tiene nada que envidiar a otro deportista.
Otro tópico malintencionado es que el árbitro es un jugador frustrado. Incierto; he visto a personas amar esa vocación, invertir muchísimo tiempo en las carreteras y en los campos. Así las cosas, me parece imposible pensar que haya, en general, intereses de otro tipo que no sea el de hacer una labor de la manera más honrada posible. Muchos tendrían que aprender del compromiso del árbitro con este deporte y trasladarlo a actividades de sus propias vidas.
Como en botica, hay de todo, y algunos árbitros no han tenido un gran aprendizaje ni como jugadores ni como entrenadores. Sin embargo, a muchos pueden envidiárseles el autocontrol del que hacen gala; aprendiendo eso, podrían rendir mejor en la pista o a la hora de plantear un partido.
Desde mi punto de vista –ex jugador, entrenador y árbitro en activo– considero que el problema del arbitraje es grave: es el que más se sacrifica y el que menos obtiene. Eso de que el árbitro nunca gana ni pierde es otra leyenda: gana o pierde continuamente, y en menor espacio de tiempo que un entrenador o jugador. Él árbitro no tiene segundas oportunidades y no se le olvida ni a él ni a sus responsables lo que sucede desde el minuto uno. Un equipo trabaja hacia una victoria global, en pos del triunfo final y en búsqueda permanente del olvido de la tensión, vencer al sufrimiento que genera la incertidumbre del baloncesto y que ningún deporte es capaz de segregar (aquí me acuerdo de lo de la `droga´ de Pinedo). El árbitro jamás puede agarrarse a ese consuelo de ganar al final porque no lo tiene.
Al árbitro lo matamos todos. Desde el primer educador del jugador que es el padre (menudo papelón), hasta el último espectador, pasando por el comportamiento en el propio campo de jugadores y entrenadores.
Si la salud es lo más preciado en la vida de un ser humano, la salud del baloncesto es tener árbitros (buenos y malos, inevitablemente) o acabará enfermando hasta morir.
Para los creyentes, el padre podría ser el entrenador en un campo; el hijo, el jugador, y él árbitro, por supuesto, EL ESPÍRITU SANTO. Así es de importante.
El arbitraje puede llegar a ser una de las mejores las formaciones. Arbitrar es muy bonito, tanto como puede ser jugar o entrenar. Querer es poder. Arbitra si quieres. Da mucho. Jugar y entrenar nunca aportan lo mismo.
• NOTA: En memoria de Inmaculada Portalo (d.e.p.), una compañera que se fue cuando se trasladaba para dar servicio a los demás.
sábado, 21 de abril de 2012
Cuando un hermano se va...
Todos nos sabemos la sevillana que dice aquello de “Algo se muere en
el alma cuando un amigo se va...”. Lo que desconozco es si hay letra
para cuando un hermano se va, ¿Qué es lo que muere en nosotros? Tengo
seis hermanos, prefiero no pensarlo… Dicen que se ha muerto Garibaldi.
Eso se anunció hace mucho tiempo antes de que existiera incluso la
‘famosa’ Demencia en los partidos que el Estudiantes jugaba en el
frontón Fiesta Alegre contra los todavía no nombrados ‘vikingos’ (Río
Muni, les llamaban).
Entonces, hace como más de cincuenta años, Manolo Cavido (1905-1990) se encargaba desde el Ramiro de transformar balones de fútbol en balones de baloncesto, porterías en canastas, comprar chándales para el primer equipo de Estudiantes (José Luis Sagi-Vela, Javier Codina, Pleguezuelos, Mimoun, Jesús Codina –entrenador y jugador–, Juan Martínez Arroyo, José Ramón Ramos y Goyo Fraile). Esto aparece en el libro enciclopédico de Martín Tello y Carlos Jiménez (‘AS’) ‘Cincuenta años de baloncesto en Castilla’, que tengo la suerte de poseer. En esa foto adjunta (creo que es la temporada 62-63), los jugadores aparecen con un chándal que lleva el nombre de Ramiro de Maeztu. Seguramente, se lo quitaban y ya aparecía la camiseta del Estudiantes… Eso significaba la unión de un club de baloncesto y un centro académico como Dios manda. Cincuenta años después, ¿qué queda?
Ramiro cumplió este año 72 años, pero Ramiro ya no es lo que era y ha perdido la cabeza (aneurisma cerebral). Su hermano pequeño, Estudiantes, tiene 64 y, por cosas del destino, está muy enfermo también y en grave peligro de estirar la pata, aunque dicen que sobrevivirá con aquello que no le gustaba tanto a su hermano el mayor, la maldita publicidad. Esté en la categoría que sea, el ‘Estu’ seguirá vivo. Los médicos (¿Michel Bufalá?) así lo aseguran.
Resulta curioso que el hijo de uno de aquellos grandes jugadores de la plantilla del Estu-Ramiro (Pablo Martínez) ideara en el año 2002 un equipo casi con las mimas ideas junto a quien esto escribe. Pero este equipo iba separado por completo de Estudiantes. O eso queríamos. Este sueño duró escasamente 9 años (2002-2011). Ramiro cumplió en el 2010 70 años y lo celebró a lo grande en Badalona, en la mejor fase final que ha tenido la organización (la Penya es mucha peña, trabajan muy por encima de nosotros, muy unidos, mucho más que los madrileños).
Pero Ramiro estaba solo en tierras catalanas. Ni su directora hizo acto de presencia. A su jefe de estudios se le prohibió viajar con el equipo y el equipo fue muy mermado en efectivos. Podría haber llevado al mejor equipo posible, pero la desunión por parte de los hermanos, que no existía antes (iban de la mano a todo), dejaron al pobre Ramiro en una situación compleja ante la final deseada de las canteras. Badalonés, el ‘cole’ de Ricky Rubio, David Jofresa (el hijo) y los hermanos Pere y Joan Tomás y tantos verdinegros se llevaron con demasiada facilidad la final de Madrid contra Barcelona en canteras (en realidad todo estaba montado para esto…) Teledeporte (otra tele moribunda) fue testigo del partido. No se escatimaron medios por parte de los del Juventud.
Juventud era el primo mayor de Ramiro, de 82 años. Ramiro se murió el año pasado. En Málaga jugó su última final dirigido por Íñigo de la Villa, mi ayudante y gran ‘ramireño’. Con 71 años, ya le dieron por jubilado. Le echaron de las ligas escolares de la ‘Esperanza’ por ser abusones y
ganadores en el 2010 (dicen que era muy superior a pesar de que ganó dos partidos por 1 punto y jugaba con jugadores del C… exclusivos del centro), la ACB dejó de realizar las series colegiales este año (la ‘naranja móvil’ dejó de poner dinero) y la generación del 94 se quedó con las ganas de disfrutar por última vez (segundo de bachiller) del juego más deseado por los alumnos de cualquier colegio del país. Jugar con tus compañeros de clase…
Existe una copa colegial (sólo en Madrid) organizada por Martínez y Carabias (los ‘Pablos’), pero tampoco Ramiro fue invitado. Hubo un intento por parte de Pablo de acudir al rescate a principios de este 2012 (por su centro), pero fue infructuoso. El hermano mayor ya estaba en la UVI.
Ya no hay fantasía en las tres cuartas partes del escudo del centro. Sólo queda el norte, Estudiantes (una cuarta parte)… Antes de que Ramiro muriera en baloncesto, se jubilaron sus amigos Gárate (primer árbitro internacional del centro y profesor de gimnasia), Cebrián (preparador físico de la primera plantilla y profesor de gimnasia), Miguel Ángel –‘Musculitos’ o ‘Sargento’– (delegado de equipo de Estudiantes y profesor de gimnasia), Egea (mi profesor de gimnasia de la E.G.B.)… Sin estos apoyos de sus amigos, Ramiro se deprimió más todavía. Sólo le quedó su inseparable y gran amigo Geny, el de la cantina… para recordarle eternamente… allí tiene un mini museo de estos maravillosos años que ya no volverán.
Entonces, hace como más de cincuenta años, Manolo Cavido (1905-1990) se encargaba desde el Ramiro de transformar balones de fútbol en balones de baloncesto, porterías en canastas, comprar chándales para el primer equipo de Estudiantes (José Luis Sagi-Vela, Javier Codina, Pleguezuelos, Mimoun, Jesús Codina –entrenador y jugador–, Juan Martínez Arroyo, José Ramón Ramos y Goyo Fraile). Esto aparece en el libro enciclopédico de Martín Tello y Carlos Jiménez (‘AS’) ‘Cincuenta años de baloncesto en Castilla’, que tengo la suerte de poseer. En esa foto adjunta (creo que es la temporada 62-63), los jugadores aparecen con un chándal que lleva el nombre de Ramiro de Maeztu. Seguramente, se lo quitaban y ya aparecía la camiseta del Estudiantes… Eso significaba la unión de un club de baloncesto y un centro académico como Dios manda. Cincuenta años después, ¿qué queda?
Ramiro cumplió este año 72 años, pero Ramiro ya no es lo que era y ha perdido la cabeza (aneurisma cerebral). Su hermano pequeño, Estudiantes, tiene 64 y, por cosas del destino, está muy enfermo también y en grave peligro de estirar la pata, aunque dicen que sobrevivirá con aquello que no le gustaba tanto a su hermano el mayor, la maldita publicidad. Esté en la categoría que sea, el ‘Estu’ seguirá vivo. Los médicos (¿Michel Bufalá?) así lo aseguran.
Resulta curioso que el hijo de uno de aquellos grandes jugadores de la plantilla del Estu-Ramiro (Pablo Martínez) ideara en el año 2002 un equipo casi con las mimas ideas junto a quien esto escribe. Pero este equipo iba separado por completo de Estudiantes. O eso queríamos. Este sueño duró escasamente 9 años (2002-2011). Ramiro cumplió en el 2010 70 años y lo celebró a lo grande en Badalona, en la mejor fase final que ha tenido la organización (la Penya es mucha peña, trabajan muy por encima de nosotros, muy unidos, mucho más que los madrileños).
Pero Ramiro estaba solo en tierras catalanas. Ni su directora hizo acto de presencia. A su jefe de estudios se le prohibió viajar con el equipo y el equipo fue muy mermado en efectivos. Podría haber llevado al mejor equipo posible, pero la desunión por parte de los hermanos, que no existía antes (iban de la mano a todo), dejaron al pobre Ramiro en una situación compleja ante la final deseada de las canteras. Badalonés, el ‘cole’ de Ricky Rubio, David Jofresa (el hijo) y los hermanos Pere y Joan Tomás y tantos verdinegros se llevaron con demasiada facilidad la final de Madrid contra Barcelona en canteras (en realidad todo estaba montado para esto…) Teledeporte (otra tele moribunda) fue testigo del partido. No se escatimaron medios por parte de los del Juventud.
Juventud era el primo mayor de Ramiro, de 82 años. Ramiro se murió el año pasado. En Málaga jugó su última final dirigido por Íñigo de la Villa, mi ayudante y gran ‘ramireño’. Con 71 años, ya le dieron por jubilado. Le echaron de las ligas escolares de la ‘Esperanza’ por ser abusones y
ganadores en el 2010 (dicen que era muy superior a pesar de que ganó dos partidos por 1 punto y jugaba con jugadores del C… exclusivos del centro), la ACB dejó de realizar las series colegiales este año (la ‘naranja móvil’ dejó de poner dinero) y la generación del 94 se quedó con las ganas de disfrutar por última vez (segundo de bachiller) del juego más deseado por los alumnos de cualquier colegio del país. Jugar con tus compañeros de clase…
Existe una copa colegial (sólo en Madrid) organizada por Martínez y Carabias (los ‘Pablos’), pero tampoco Ramiro fue invitado. Hubo un intento por parte de Pablo de acudir al rescate a principios de este 2012 (por su centro), pero fue infructuoso. El hermano mayor ya estaba en la UVI.
Ya no hay fantasía en las tres cuartas partes del escudo del centro. Sólo queda el norte, Estudiantes (una cuarta parte)… Antes de que Ramiro muriera en baloncesto, se jubilaron sus amigos Gárate (primer árbitro internacional del centro y profesor de gimnasia), Cebrián (preparador físico de la primera plantilla y profesor de gimnasia), Miguel Ángel –‘Musculitos’ o ‘Sargento’– (delegado de equipo de Estudiantes y profesor de gimnasia), Egea (mi profesor de gimnasia de la E.G.B.)… Sin estos apoyos de sus amigos, Ramiro se deprimió más todavía. Sólo le quedó su inseparable y gran amigo Geny, el de la cantina… para recordarle eternamente… allí tiene un mini museo de estos maravillosos años que ya no volverán.
miércoles, 11 de abril de 2012
Borrallo
10-07-2005 02:38:36
Conocí a José Manuel Calderón Borrallo el verano de 1996, cuando me disponía a sacar el título de entrenador de segundo nivel en el querido Colegio Menesiano de Madrid. Por aquel entonces, a una persona de la Federación Española de Baloncesto, Alberto Gómez Pastor, se le ocurrió la feliz idea de que acudiera como entrenador en prácticas a la preselección española cadete 81, que se reunía en el INEF de Madrid.
Preselección dirigida por el entrenador del Ricoh Manresa, Xavi Rodríguez, ayudado por Chus Mateo (segundo de Scariolo en el Unicaja). La preparación física la dirigía José Canales (Estudiantes) y por supuesto que había mucho más `staff´ técnico tan bueno como los citados, pero siento no recordar sus nombres.
José Manuel sólo tenía 14 años. Era uno más en aquella selección y, como todos, tenía mucho miedo de no pasar el corte y quedarse sin formar parte de los doce definitivos.
Yo estaba convencido de que era un fijo como escolta, ya que de base jugaba Hugo García, que en aquel momento venía del Madrid y tenía un gran nivel. Pero José Manuel era un chico inseguro, demasiado humilde, y no creía que pudiera quedarse por eso. Cuando lees la última entrevista suya en 'Gigantes' no es de extrañar que diga: “Es a la primera selección donde veo que voy fijo” (la absoluta, claro).
Lo que siempre ha tenido Jose es una capacidad de sacrificio y una disposición al trabajo envidiables por cualquier jugador profesional. He tenido la suerte desde pequeño de conocer infinidad de jugadores profesionales que han salido de la cantera; que han venido desde los Estados Unidos (ya sea de la universidad o desde la NBA), y hasta algunos que han venido con su anillo ganado en la mejor liga del mundo. Muchos de ellos han sido hasta 'héroes' para mí. Pero desde que conocí a Jose y seguí su trayectoria en nuestro baloncesto, me di cuenta de que estoy ante un ejemplo para todas aquellas personas que tienen una forma de ver el baloncesto en España y que desean que el jugador español sea un referente.
Calderón tiene más mérito porque no es un jugador exclusivo de talento. Es más, yo creo que hubiera sido un simple `jugadorucho´ de no haber trabajado tanto.
Existen jugadores con talento innato que trabajando mucho llegan muy lejos (el ejemplo de nuestro queridísimo y añorado Petrovic), pero yo creo que en el caso de Jose la carrera es literalmente opuesta. Él ha sido un `hormiguita´ de esto y que en su día y con la ayuda de su familia (su padre fue jugador) se atrevieron a que el chaval iniciara una aventura incierta a la ciudad de Vitoria, a 668 kilómetros de su lugar de nacimiento, el pueblo pacense de Villanueva de la Serena.
La clave del éxito la tienen un club, un jugador y muchísimas personas de su alrededor. El TAU, por haber hecho una apuesta con un chico tan joven y un trabajo sin parangón en el país. El jugador, por aprovechar al cien por cien una gran oportunidad, a pesar de que (y esto lo pienso yo, porque además se lo he dicho), es un jugador sin mucha suerte, ya que en su trayectoria se ha visto frenada muchas veces por estar lesionado. Así se perdió acontecimientos muy importantes, como el oro júnior de Lisboa, al tener una lesión en un tobillo –aunque posteriormente me confesara que podría haber jugado infiltrado, pero que hubiera sido forzar el tobillo y que a lo peor ahora estaría cojo, y que aquella difícil decisión de no hacerlo se la debía a un médico del TAU precisamente–. Esta última temporada, la operación del apéndice al empezar el `play-off´; anteriormente, otro inconveniente físico le hizo estar parado en la Euroliga; infinidad de contracturas en momentos importantes de temporada; luxaciones de hombro y una larga lista de problemas de esa índole. Para un jugador de este tipo las personas de alrededor más cercanas han tenido que ser no sólo importantes, sino también decisivas.
Las cesiones de su club para que jugara en lugares como Fuenlabrada o Alicante las creo determinantes, ya no sólo porque allí jugara muchos minutos metiendo muchos puntos y cogiera una confianza letal en su juego, sino porque el jugador supo lo que era perder más partidos que ganarlos. Aprendió lo que era el amargo sabor del descenso en Alicante, y a pesar de eso se levantó siempre y siguió trabajando humildemente. Para mí un jugador que pasa por estas experiencias es mejor que otros que sólo saben estar en los momentos dulces.
Las últimas `piedras´ que ha encontrado José Manuel en su camino son los dos subcampeonatos (entiendo que al menos uno de los dos sí debería de habérselo llevado el TAU), lo que ha tenido que ser también un varapalo para él.
Pero está claro que estamos ante un ganador que se ha convertido desde los Juegos Olímpicos de Atenas en el mejor base español indiscutiblemente, y superior a bases de otras generaciones. Creo firmemente que por su gran físico es muy probable que haga historia en la mejor liga del mundo y que por fin tengamos un referente más al otro lado del charco.
Que por qué le llamo Borrallo. Pues muy sencillo. Es una simple forma de no llamarle Calderón, ni Jose, ni 'Calde', etc. Yo le llamo así y él lo sabe. Es sólo una manera simpática de llamar a alguien conocido y que rápidamente te haga caso.
Y además tiene madre ¿no? Pues eso, ¡que viva la madre que lo parió! ¿No?
Y sólo tiene 23 años…
miércoles, 4 de abril de 2012
Demencia, Madness y Basket Music
07-12-2004 00:38:02
Gonzalo A. Gómez Valcárcel
Una afición que marcó mi vida: La Demencia. Un grupo, Madness. Y una película, "Basket music".
Me quedo con La Demencia de mi infancia. Con todos los respetos para la actual, nada como aquella que aseguraba la diversión en el Magariños; se ganara o se perdiera. Mi conocimiento se prolonga de subcampeonato a subcampeonato: en el primero (1981) tenía 8 años. Ahora han pasado 23.
En 1981 no era ACB (algo así como el Antes del “Cristo” del Baloncesto), ni en la 81-82, ni en la 82-83, pero Martín Tello, Enrique Ojeda o Carlos Jiménez ("As") ya sabían lo que se cocía en el "Magata". Que le pregunten a Martín por el follón de los travestís en La Demencia –lo que publicó en una ocasión porque a los ingeniosos aficionados se les ocurrió vestirse en plan “Queen” a lo “I want to breek free”–, o el día que él se metió entre aquellos peculiares seguidores para saber de qué iba aquel rollo.
El Estudiantes era pasión. La Demencia, gracias al "Gavioto” –desconozco si la inspiración del mote fue el célebre libro de Richard Bach, pero no me extrañaría nada– y al líder Garzón, supo ayudar a pasar la gran transición del subcampeonato del Estudiantes Mudespa (1981). Y es que cambiaron a once jugadores de aquella plantilla y se vistieron de buzones (Caja Postal). Pues bien, el entusiasmo de aquel grupo fue decisivo con un apoyo descomunal para que el equipo saliera a flote entre los años 1981 y 1984, ya que en este último año el equipo estuvo a cuarenta minutos de descender a Primera B. Al final, fue el Peñas de Huesca que entrenaba Arturo Ortega el que perdió la categoría.
El caso es que mi equipo salió del atolladero. La Demencia quemó más de una vez parte del "Magata"; cortaba todos los días la calle Serrano, independientemente del resultado; el baño era continuo en Los Delfines, y el cántico, siempre el mismo: “¡Ito, ito, ito, metro gratuito!”. Y todo suponía volver a casa calentitos por las porras de los antidisturbios.
Madness: Locura en inglés, como todo el mundo sabe. Célebre, como la propia Demencia, por sus grandes canciones, incluso utilizadas en un sinfín de anuncios para televisión. ¿Quién no conoce “It must be love”? ¿"Embarrestment"?, ¿"One Stop Beyond"?... Pues Madness fue un grupo de la época con la perfecta organización que tenía La Demencia y casi con el mismo nombre y la misma filosofía: la del follón bien organizado. Con esto ya tenía mi conexión música-baloncesto; fundamental para entender este deporte a mi manera.
"Basket-Music": película de Julius Erving, mi ídolo deportivo y el jugador más elegante del que se copiaron muchas cosas; hasta la figura de su salto desde el tiro libre por parte del “perfecto” Jordan. Esa película llegó a mis manos en sistema Betamax y jamás la olvidaré, porque mezclaba música y deporte continuamente –¡qué tonto, el título ya lo indicaba!–, y los protagonistas eran los piscis (horóscopo del "Dr. J" y el mío propio, ¡qué fuerte!).
Por aquel entonces jugaba a minibasket con Juanfra Garrido (d.e.p.) de entrenador en el "Estu" de los "mini-buzones". Llevaba el número 6, el de Julius. Y Juanfra era tan buena persona que hacía compatible jugar con el primer equipo y entrenar a una panda de mocosos…
Algunos días Wayne McKoy (el único americano) bajaba a ponerles “gorros” a todos los niños que osaban culminar entradas en las canastas de mini de la desaparecida “caja de cerillas” (campos de "mini" transversales…) ¡Qué grandes tipos! ¡Qué locos estábamos todos! La Demencia, Madness, y "Basket-music"…
Ahora ya no están ni Madness, ni "Basket-music". Y el entrañable y añorado “buzón” Juanfra tampoco; ni siquiera juega el 6 de los Sixers. Pero algo queda para siempre: La demencia, como una enfermedad incurable. Y eso es lo peor, que esa demencia es real ahora. Lo que nunca se quiso: una afición previsible.
sábado, 24 de marzo de 2012
...enterradores(y II)
¿Por qué “enterradores”? ¿Por qué estos ex entrenadores dejaron de luchar por ser lo que querían ser siendo muy jóvenes con la ilusión que demostraban? ¿Dinero fácil? ¿Dinero rápido? ¿Fracaso en la idea de ser lo que querían ser? ¿Su actual posición, da satisfacciones personales? ¿Es realmente legal lo que hacen? ¿Cuánto han cambiado al baloncesto español? ¿Cuánto han ayudado al jugador y cuanto al entrenador con sus gestiones? Estas y cien mil preguntas más no paran de martillear mi cabeza.
Tal vez me han afectado mucho las últimas “retiradas” del “Sheriff” Manel Comas (recupérate pronto Manel) y el cese de Aito García Reneses el año pasado en Málaga. Con ellos se apaga un modelo de entrenador en España. Un estilo que dominó el baloncesto del “boom ´84”, que diseñaban, por encima de agentes, las plantillas de los equipos. Ni siquiera ellos los necesitaban para ser fichados ya que antes, los entrenadores eran muy conocidos en todo el territorio nacional.
Mi amigo “Toñín” era uno de estos entrenadores que tenía por agente a Arturo Ortega. Jamás lo necesitó para fichar por ningún club. Los cursos a nivel nacional, campus y operaciones altura que impartía eran suficientes para ser conocido por toda España.
Toñin me hablaba de Luciano Capiccioni, Valerio Maffia (este nombre lo “supera” todo), para fichar a tal o cual americano. Tenía vídeos proporcionados por ellos. Creo que de estos señores transalpinos aprendieron mucho los agentes españoles, al igual que la propia liga ACB lo hizo de la Lega Italiana cuando copio su modelo de liga superior.
El entrenador español no interesaba a los agentes en demasía. No se movían tanto como los jugadores y tampoco conseguían estos, unos porcentajes importantes en personas que ya sabían colocarse en los clubes sin sus ayudas.
Una copa del Rey abrió los ojos de mi amigo Toñín. Allí fue abordado por un presidente y un gerente de un club ACB gallego, que le transmitieron lo siguiente: “Toñin, hemos estado detrás de ti, pero tu agente nos ha dicho que estabas muy liado con el trabajo y que no podías hacerte cargo del equipo”. Mentira. Arturo (su agente) había colocado a un entrenador que le interesaba más para que este fuera despedido con precipitación y así cobrar más rápido el porcentaje acordado. Toñín dejo a Arturo Ortega para siempre en ese mismo instante. El añorado y fallecido Martín de Francisco, Morty, fue su último agente (una gran persona al que este mundillo no le pegaba en nada).
Hubo muchas denuncias por parte del colectivo profesional español de entrenadores porque se estaban sucediendo muchas contrataciones por debajo del salario mínimo profesional. Esto hacía un daño terrible a la figura del entrenador. Los clubes acordaban “bajo cuerda” una cantidad con un entrenador(a la baja, por darle la oportunidad) y luego declaraban otra muy diferente a la liga.
También, Aito García Reneses (lo único que se le puede echar en cara), colocaba entrenadores afines a él y que habían colaborado en sus campus o charlas (en su mayoría catalanes), pues los clubes le llamaban directamente para que les aconsejara por cual o tal entrenador.
Todas estas circunstancias, unidas a que los directivos cada vez se fiaban más de los buenos jugadores que de los buenos técnicos (algo inculto y erróneo para este deporte), hizo que el entrenador español cayera en picado y que muchos de ellos empezaran a desaparecer al ser caros. Hay que pensar que en la mayoría de los casos, un entrenador serio de los ochenta/noventa no permitía (dicen que lo invento también Aito) cobrar menos que un jugador nacional y que, en todo caso, los americanos eran los únicos que podrían superar la ficha del técnico.
Arturo Ortega. Todos sabemos que es el agente del mejor jugador español, Pau Gasol. José Ortíz, se encargo de la carrera meteórica de Sergio Rodríguez. Sólo centrándome en estos dos casos, es suficiente para analizar su labor, para mí de mayor interés crematístico que humano.
Las declaraciones de la madre de los Gasol, María Luisa Sáez, en los medios de comunicación dejan muy a las claras las intenciones de su agente al intentar representar al pequeño de los Gasol, Adría, jugador que todavía no se le ve en el panorama nacional pero que promete unas cualidades importantes:
(…)” le están chupando la sangre y se aprovechan de su popularidad para enriquecerse, han pasado de vivir en sitios normales a vivir en chalets de la Moraleja” “Estos tipos son unas sanguijuelas, no paran de chuparle la sangre a mi hijo” (sobre Pau). “Mi hijo es un menor (Adría) y ya lo quieren empezar a utilizar como a mis otros hijos. El diario Marca ya le hizo un reportaje sin mi consentimiento” “No
paran de pedir más dinero a Pau, concretamente Arturo, y cada vez más. Empezaron llevándose un 15%, luego subieron a un 18% y ahora quiere un 20%”…) La Gaceta, 15 de noviembre de 2009.
José Ortíz,se encargo de la carrera de Sergio Rodríguez, Lo llevo hasta la NBA cuando todos sabíamos que no estaba preparado. En la actualidad no pasa de ser base reserva en un equipo donde el base titular es un escolta (Llull). Sergio pagó muy caro la NBA. Aquel jugador que nos gano la semifinal contra Argentina en Japón con 14puntos (cuando los bases estaban fatal), se ha quedado sin olimpiadas, eurobasket y mundial. Tal vez sólo por ganar dinero demasiado rápido él y su agente. Sergio era toda una promesa y pudo llegar a ser el mejor en su puesto si le hubiesen cuidado. Un claro ejemplo de que la avaricia rompe el saco. En este caso agente y familiares tienen mucha culpa.
El último caso, Luis Casimiro fichando, por Unicaja de Málaga, después de haber sido despedido de los dos equipos en puestos de descenso (Estudiantes y Valladolid), debería hacer reflexionar a todos y creer que nuestro baloncesto ha cambiado y qué, por desgracia, ya lo dominan en exclusiva agentes y jugadores. El entrenador, una pantomima del sistema. Debido en gran parte, a los "enterradores de baloncesto"
“Para el dinero no hay religiones” (Voltaire)
viernes, 16 de marzo de 2012
De entrenadores a...(I)
1983-1984. Arturo Ortega dirige, con sólo 24 años, al
Magia de Huesca en la primera edición de la denominada, por primera vez,
competición ACB. Aunque el bautizo de la ACB data de 1982, no se
disputa su liga hasta la temporada citada. El estreno del técnico no
puede ser más desafortunado y cae en el tercer partido de desempate en
el ‘play-off’ por la permanencia frente al Estudiantes de Paco Garrido
y, por ende, pierde la categoría.
Casi dos temporadas después, Ortega entrena al Caja de Ronda de Málaga en la prestigiosa Primera B. El dinero entra en el baloncesto y la plantilla de aquel equipo tenía mimbres de sobras para el ascenso a la ACB. Nombres como Toñin Llorente, Quique Villalobos, Germán González y Mike Schultz juegan en el equipo malagueño. Pero en el camino del entrenador se cruza de nuevo un equipo que le deja, en este caso, fuera del ansiado ascenso en los ‘play-off’ a la ACB. Una fatalidad más.
Oximesa de Granada, con jugadores poco conocidos en aquellos momentos (Luis Álvarez, Eduardo Clavero, José Álvarez, Javier Ibáñez, Larry Spicer, Carlos Cabezas padre, etcétera) logra vencer 2-0 al equipo de Arturo Ortega. Esto es en 1986, sólo dos años después del ‘boom’ del baloncesto gracias a la selección española en Los Ángeles.
Por aquel entonces, para que veamos la dimensión a nivel económico de la plata de España, un entrenador, por ejemplo (no necesariamente es el caso de Ortega), podría cobrar antes de la cita olímpica (1983) un millón de pesetas de las de entonces en una temporada. En 1986, y en Primera B, esto se traducía en cobrar ese millón, pero mes a mes, en lugar de en un año. Es decir, unas diez veces más en sólo dos años y en una categoría inferior…
Arturo Ortega se queda en Málaga tras dos sonados fracasos en su meteórica carrera como entrenador. Lucha y consigue el ansiado ascenso a la ACB una temporada después (86-87). Comenzada la temporada ACB 87-88, sólo dura tres partidos en el banquillo ‘cajista’ (tremenda la confianza del club malagueño) y se hace cargo del equipo José María Martín Urbano, su ayudante, hasta que llega el fichaje del excéntrico y gran jugador en su época Moka Slavnic.
Creo que es el entrenador en la historia del baloncesto español que más se pudo dar cuenta de la dureza del puesto que ocupaba en el menor tiempo posible. Lo desagradecido que siempre es un banquillo en el mundillo del baloncesto.
Arturo Ortega sólo contaba 28 años. Los resultados son tan rápidos y fulgurantes como a la par de negativos en su carrera como entrenador. Decide dejarlo por completo. Fracasa totalmente en su intento de ser uno de los entrenadores más jóvenes en la mejor liga europea.
José Luis Ortiz, entrenador madrileño formado en el colegio Menesiano del parque de las Avenidas de Madrid, es fichado por la cantera de Estudiantes y es el hombre de confianza del presidente del club, el tristemente desaparecido Alejandro González Varona. Ortiz llega a ser entrenador del segundo equipo del Estudiantes, el EBA, una categoría que en aquel entonces era muy importante porque sólo por encima de esta existía la ACB. También pasó por el primer equipo de Fuenlabrada cuando este club se acababa de formar y todavía no estaba en la máxima categoría.
José Ortiz pudo haber sido entrenador del primer equipo de Estudiantes. En la larga estancia en el banquillo de Pepu, este mismo fue ‘amenazado’ cuando los resultados en su etapa fueron esquivos. Era el reemplazo cantado de Pepu, pero los resultados mejoraron y Ortiz nunca tuvo su oportunidad.
Ortiz terminó enfrentado a los entrenadores más importantes del club de Ramiro (la nefasta relación con Ángel Goñi le marcó) y finalmente Varona no le pudo respaldar. Su currículo en el club son dos temporadas en la liga EBA (96-97 y 97-98) y, posteriormente, el club (que ‘nunca echa a nadie’) le ofreció un júnior B (primer año) para que, ante la sabida negativa del entrenador, éste saliera por la puerta de atrás y cruzara el ‘puente de plata’ hacía la nada.
Arturo Ortega se une a José Antonio Arízaga para ayudarle en la agencia del segundo. Así comienza la historia del segundo capítulo de este incompleto artículo. José Ortiz se uniría más adelante a Arturo Ortega para ser dos de los agentes más importantes del panorama baloncestístico español.
Casi dos temporadas después, Ortega entrena al Caja de Ronda de Málaga en la prestigiosa Primera B. El dinero entra en el baloncesto y la plantilla de aquel equipo tenía mimbres de sobras para el ascenso a la ACB. Nombres como Toñin Llorente, Quique Villalobos, Germán González y Mike Schultz juegan en el equipo malagueño. Pero en el camino del entrenador se cruza de nuevo un equipo que le deja, en este caso, fuera del ansiado ascenso en los ‘play-off’ a la ACB. Una fatalidad más.
Oximesa de Granada, con jugadores poco conocidos en aquellos momentos (Luis Álvarez, Eduardo Clavero, José Álvarez, Javier Ibáñez, Larry Spicer, Carlos Cabezas padre, etcétera) logra vencer 2-0 al equipo de Arturo Ortega. Esto es en 1986, sólo dos años después del ‘boom’ del baloncesto gracias a la selección española en Los Ángeles.
Por aquel entonces, para que veamos la dimensión a nivel económico de la plata de España, un entrenador, por ejemplo (no necesariamente es el caso de Ortega), podría cobrar antes de la cita olímpica (1983) un millón de pesetas de las de entonces en una temporada. En 1986, y en Primera B, esto se traducía en cobrar ese millón, pero mes a mes, en lugar de en un año. Es decir, unas diez veces más en sólo dos años y en una categoría inferior…
Arturo Ortega se queda en Málaga tras dos sonados fracasos en su meteórica carrera como entrenador. Lucha y consigue el ansiado ascenso a la ACB una temporada después (86-87). Comenzada la temporada ACB 87-88, sólo dura tres partidos en el banquillo ‘cajista’ (tremenda la confianza del club malagueño) y se hace cargo del equipo José María Martín Urbano, su ayudante, hasta que llega el fichaje del excéntrico y gran jugador en su época Moka Slavnic.
Creo que es el entrenador en la historia del baloncesto español que más se pudo dar cuenta de la dureza del puesto que ocupaba en el menor tiempo posible. Lo desagradecido que siempre es un banquillo en el mundillo del baloncesto.
Arturo Ortega sólo contaba 28 años. Los resultados son tan rápidos y fulgurantes como a la par de negativos en su carrera como entrenador. Decide dejarlo por completo. Fracasa totalmente en su intento de ser uno de los entrenadores más jóvenes en la mejor liga europea.
José Luis Ortiz, entrenador madrileño formado en el colegio Menesiano del parque de las Avenidas de Madrid, es fichado por la cantera de Estudiantes y es el hombre de confianza del presidente del club, el tristemente desaparecido Alejandro González Varona. Ortiz llega a ser entrenador del segundo equipo del Estudiantes, el EBA, una categoría que en aquel entonces era muy importante porque sólo por encima de esta existía la ACB. También pasó por el primer equipo de Fuenlabrada cuando este club se acababa de formar y todavía no estaba en la máxima categoría.
José Ortiz pudo haber sido entrenador del primer equipo de Estudiantes. En la larga estancia en el banquillo de Pepu, este mismo fue ‘amenazado’ cuando los resultados en su etapa fueron esquivos. Era el reemplazo cantado de Pepu, pero los resultados mejoraron y Ortiz nunca tuvo su oportunidad.
Ortiz terminó enfrentado a los entrenadores más importantes del club de Ramiro (la nefasta relación con Ángel Goñi le marcó) y finalmente Varona no le pudo respaldar. Su currículo en el club son dos temporadas en la liga EBA (96-97 y 97-98) y, posteriormente, el club (que ‘nunca echa a nadie’) le ofreció un júnior B (primer año) para que, ante la sabida negativa del entrenador, éste saliera por la puerta de atrás y cruzara el ‘puente de plata’ hacía la nada.
Arturo Ortega se une a José Antonio Arízaga para ayudarle en la agencia del segundo. Así comienza la historia del segundo capítulo de este incompleto artículo. José Ortiz se uniría más adelante a Arturo Ortega para ser dos de los agentes más importantes del panorama baloncestístico español.
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