Badalona 18, 19 y 20 de junio de 2010. Fase final A 6 de una competición menor para las federaciones (estas sí que organizan los campeonatos escolares de su comunidad, al menos en Madrid), pero mayor para la ACB y de una importancia singular para la mejor liga después de la NBA. Badalona ha sido el escenario de esta fase final por primera vez fuera de Madrid en nueve años (2002-2005 la inventa la fundación Estudiantes, actividad que crea y dirige Pablo Martínez; y ya en 2006 la ACB se hace con su organización hasta el día de hoy). En todos estos años la fase final es en Madrid. Badalona ha sido el ejemplo de como se pueden hacer las fases finales de una competición con una organización modélica, con todos los medios puestos al alcance de unos jugadores, técnicos, árbitros y padres para que se sintieran como si de algo más que un campeonato de España se tratara, sin nada que envidiar a lo que se ve en ciertos campeonatos de este tipo en esas categorías de base. El simple hecho de que existiera un ambiente cordial entre colegios venidos de todas partes de España y que la relación entre ellos fuera exclusiva de amistad ya lo considero un éxito por parte de la organización. Si a ello unimos que vas a la cuna del baloncesto y que sólo acudir allí y disfrutar de lo que la ciudad te prepara, el premio para, al menos los componentes de mi equipo, el Ramiro de Maeztu, era lo máximo a lo que podíamos aspirar. El resultado de la actuación se redujo en seguida a un segundo plano, aunque por lógica, nosotros teníamos la presión y hasta "la obligación" de llegar hasta la final.
Viajar desde el polideportivo Magariños a las 6 de la mañana de un viernes, llegar a comer a un hotel de cuatro estrellas, ver el partido inaugural acto seguido, acudir a la célebre Carpa Titus-me recordó mucho al pub, ya desaparecido, de baloncesto "Rebote" de Madrid- con los seis equipos de chicas y los seis equipos de chicos de Badalona, San Sebastián, Manresa, Valencia, Santiago de Compostela, Murcia, Madrid y Málaga (Guipuzcoanos, santiagueses, malacitanos y madrileños clasificaron tanto a chicas como a chicos). Después de Carpa Titus, a dormir para competir al día siguiente.
Se compite y cada equipo hizo lo que pudo hasta el final. El fracaso no existió y no creo que nadie pudiera sentirse así en una actividad donde prima lo lúdico, la diversión haciendo un deporte que aman los chavales, las aficiones viajando para ver a sus equipos (gracias pequeña Demencia por venir y animar al colegio, colegio al que jamás le abandonaste y donde naciste). Fue un torneo donde vi caras tan entrañables e históricas como las de Villacampa, Portela (ese señor que fue entrenador antes que presidente de la ACB), Margall, Franco Pinotti, todo un referente periodístico de años "a" para mí y de los pocos buenos periodistas que nos quedan…etcétera. Me pareció simpático ver al hijo de Rafa Jofresa en Badalonés (no pudo jugar por lesión) pues es una “fotocopia” de su padre, o que me pitara el partido final el hijo de Víctor Mas que es otra “fotocopia” más del padre. Aquello me pareció tan familiar que, a pesar de estar a más de 600 km de mi casa, jamás eche nada de menos Madrid. El baloncesto une por estas actividades, y los colores de cada equipo se convierten en primarios para cada centro escolar. El rojo de Colegio Badalonés, el azul del Ramiro, el rojo y blanco del SEK de Málaga, etc. Allí no estaban los colores del deporte del fútbol. No había blancos pues el blanco además es la ausencia de color, ni azulgranas- ningún equipo llevaba dos colores en sus camisetas- y por un momento me pareció el torneo por excelencia que se podía hacer exclusivo de baloncesto pues ni el Barcelona tiene colegio propio ni el Real Madrid tampoco, y uno que es de Ramiro desde “peque”, agradece que en los colores de la camiseta haya sólo colegios o "cunas " (bressol en catalán).
Uno que ya lleva seis torneos con Ramiro como entrenador de manera altruista, y que vivió de lleno su nacimiento junto a la fundación Estudiantes, se alegra de que los badaloneses hayan tenido la suficiente sensibilidad y que lo hayan trabajado tanto y tan bien, para que un torneo amistoso y amateur, haya calado tanto en los jugadores y técnicos que allí estuvimos. Fue una actividad realizada por profesionales ACB hacia chicos amateurs. Algo que desde hace muchos años se había olvidado. Recuperar valores perdidos en el baloncesto de base es el mejor regalo posible. GRACIAS BADALONA.
Quería dedicar este espacio final a Pablo Martínez porque sin él y sus ayudantes, jamás hubiéramos viajado a Badalona. El Ramiro no tenía número 4 en su plantilla. Este pertenece a Pablo desde que "jugaba" con nosotros…y lo retire porque era su número, el primero.
domingo, 25 de julio de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
EL AÑO QUE FELIPE NO FUÉ ´´REY´´
04-04-2004 01:24:17
Gonzalo A. Gómez Valcárcel
Felipe Reyes, campeón del mundo junior en 1999, se formó en la prolífica cantera del Estudiantes, donde empezó a jugar en la categoría de minibasket. Su formación académica, como todos saben, fue en el Ramiro de Maeztu. Todo el mundo conoce estos datos generales, pero les voy a contar una historia que viví muy de cerca y que muy pocos la saben.
En la temporada 93-94, Felipe era integrante del equipo infantil del Estudiantes que se clasificó para el Campeonato de España. Concluye la temporada, unas semanas más de entrenamientos y hasta la campaña siguiente. Entonces, cara a la 94-95, todo aquel equipo infantil A se somete a las pruebas pertinentes para entrar en el equipo A de su nueva categoría, ya cadete, concretamente el que sería el conjunto B en el club madrileño. Yo era el entrenador ayudante de ese equipo, mientras que el jefe era Manuel Núñez, que hizo un gran trabajo durante su etapa en el club. Pues bien, Núñez tomó la decisión –que yo apoyé– de que Felipe Reyes no reunía los requisitos para ser elegido entre los doce jugadores de ese año y decidió relegarle al equipo B de su edad, concretamente el cadete D del Estudiantes (A y C eran los de segundo año cadete, y B y D, los de primer año).
No nos ofrecía Felipe todas las garantías tras su etapa infantil. Medía lo mismo que un escolta de su edad, tenía una rodillera en la pierna derecha y le habían diagnosticado una dolencia relacionada con el crecimiento. O sea, que Felipe ese año no estaba para "reinar", y tuvo que conformarse con jugar muchos minutos en el equipo B de su edad y en una categoría federada de Madrid de las más débiles, ya que por encima había un total de 48 equipos.
Creo que ese año supuso para Felipe una cura de humildad que le llevó a tener un afán de superación que no tiene límites. Aquella fue una decisión complicada, ya que su apellido, con Alfonso triunfando en el Unicaja tras su paso por el primer equipo, pesaba bastante.
A la siguiente campaña, la 95-96, Felipe llegó desconocido después del verano: superaba los 1,90 metros y superó las pruebas con suficiencia. Lo fichó el mismo entrenador que le relegó un año antes y la suya fue la única incorporación nueva al equipo: se dio de baja a un base para que le dejara la plaza a él. Y este equipo cadete llegó al Campeonato de España con "La Bomba" Navarro (subcampeón con el Barcelona); Raúl López (campeón con el Joventut) y casi todos los del 80 famosos ahora (no entonces). Nos faltaba Pau, que ya saben que "apareció" tardíamente, en la categoría junior.
Yo ya no era ayudante de Núñez y me quedé sin ser entrenador de Felipe, pero siempre estaré orgulloso de haber compartido y tomado una decisión que siempre creímos que le cambió a mejor.
Para terminar, una curiosidad: ¿Qué número lleva Felipe en el Adecco Estudiantes? El mismo que sobraba aquel año en el que volvió a ser "rey": el 9. Algo, por tanto, habrá de cierto en la teoría de aquellos dos entrenadores, ya que el número favorito de Felipe Reyes es el 7.
¡Suerte, campeón!
Gonzalo A. Gómez Valcárcel
Felipe Reyes, campeón del mundo junior en 1999, se formó en la prolífica cantera del Estudiantes, donde empezó a jugar en la categoría de minibasket. Su formación académica, como todos saben, fue en el Ramiro de Maeztu. Todo el mundo conoce estos datos generales, pero les voy a contar una historia que viví muy de cerca y que muy pocos la saben.
En la temporada 93-94, Felipe era integrante del equipo infantil del Estudiantes que se clasificó para el Campeonato de España. Concluye la temporada, unas semanas más de entrenamientos y hasta la campaña siguiente. Entonces, cara a la 94-95, todo aquel equipo infantil A se somete a las pruebas pertinentes para entrar en el equipo A de su nueva categoría, ya cadete, concretamente el que sería el conjunto B en el club madrileño. Yo era el entrenador ayudante de ese equipo, mientras que el jefe era Manuel Núñez, que hizo un gran trabajo durante su etapa en el club. Pues bien, Núñez tomó la decisión –que yo apoyé– de que Felipe Reyes no reunía los requisitos para ser elegido entre los doce jugadores de ese año y decidió relegarle al equipo B de su edad, concretamente el cadete D del Estudiantes (A y C eran los de segundo año cadete, y B y D, los de primer año).
No nos ofrecía Felipe todas las garantías tras su etapa infantil. Medía lo mismo que un escolta de su edad, tenía una rodillera en la pierna derecha y le habían diagnosticado una dolencia relacionada con el crecimiento. O sea, que Felipe ese año no estaba para "reinar", y tuvo que conformarse con jugar muchos minutos en el equipo B de su edad y en una categoría federada de Madrid de las más débiles, ya que por encima había un total de 48 equipos.
Creo que ese año supuso para Felipe una cura de humildad que le llevó a tener un afán de superación que no tiene límites. Aquella fue una decisión complicada, ya que su apellido, con Alfonso triunfando en el Unicaja tras su paso por el primer equipo, pesaba bastante.
A la siguiente campaña, la 95-96, Felipe llegó desconocido después del verano: superaba los 1,90 metros y superó las pruebas con suficiencia. Lo fichó el mismo entrenador que le relegó un año antes y la suya fue la única incorporación nueva al equipo: se dio de baja a un base para que le dejara la plaza a él. Y este equipo cadete llegó al Campeonato de España con "La Bomba" Navarro (subcampeón con el Barcelona); Raúl López (campeón con el Joventut) y casi todos los del 80 famosos ahora (no entonces). Nos faltaba Pau, que ya saben que "apareció" tardíamente, en la categoría junior.
Yo ya no era ayudante de Núñez y me quedé sin ser entrenador de Felipe, pero siempre estaré orgulloso de haber compartido y tomado una decisión que siempre creímos que le cambió a mejor.
Para terminar, una curiosidad: ¿Qué número lleva Felipe en el Adecco Estudiantes? El mismo que sobraba aquel año en el que volvió a ser "rey": el 9. Algo, por tanto, habrá de cierto en la teoría de aquellos dos entrenadores, ya que el número favorito de Felipe Reyes es el 7.
¡Suerte, campeón!
viernes, 16 de julio de 2010
PANCHO JASEN Y LA FIGURA DEL ÁRBITRO
El último día del mes de mayo tuvimos la oportunidad y la suerte de poder entrevistar, con la ayuda inestimable del siempre infalible Jose Canales “Pilas”, alma y creador de los campus de ´´La cima del baloncesto´´ (desde hace doce años), al capitán del Estudiantes Pancho Jasen y le preguntamos sobre la figura del árbitro y en concreto incidimos más en los colegiados que le arbitran de la ACB. En el campus del club, que se está desarrollando en estos mismos momentos en Sierra Nevada (Granada) hasta el 19 de julio del año en curso (desde el 26 de junio) se desarrolla un taller de arbitraje que tiene siete años de vida y que lo realizan siete árbitros de la Federación de Baloncesto de Madrid. Esta entrevista se transcribe en su integridad y con el permiso del jugador en cuestión.
Pregunta: ¿Qué opinas, Pancho, de la figura del árbitro en baloncesto?
P. J.: ´´Yo creo que es una parte muy importante tanto como son los entrenadores y los jugadores y hacen que la calidad del baloncesto sea muy alta´´.
P: ¿Consideras al árbitro un deportista más?
P.J.: " Yo si lo considero un deportista más, creo que los árbitros son muy importantes y los considero un colega mío”
P.: ¿Qué consejo le das a un jugador del campus que tiene entre 8 y 18 años-edad con la que se acude a este campus-?
P.J.: " Un jugador siempre puede hablar u opinar pero lo importante es que se tenga respeto hacía el árbitro. El jugador debe saber transmitir un mensaje adecuado al árbitro, no tanto en el contenido del mismo mensaje, pues el árbitro puede equivocarse al igual que el jugador, pero lo más importante es tener respeto a la hora de comunicarte con ellos "
P: ¿Crees que es bueno que un árbitro haya jugado con anterioridad al baloncesto antes de realizar su labor?
P.J. " Para mí sí que es importante. Siempre que te encuentres familiarizado con lo que es el baloncesto y haberlo practicado como jugador te da una ventaja en el momento de poder convertirte en árbitro pues vas a vivir experiencias que las viviste como jugador y eso puede ayudar a cualquier árbitro a ser mejor "
P : ¿ Qué es lo que más valoras de un árbitro ?
P.J.: " Yo, lo que más valoro de un árbitro es la honradez y lo que es empatía. Honradez porque los árbitros tienen todo el derecho del mundo a poder equivocarse, al igual que nosotros fallamos canastas. Lo importante es que ellos te dicen y reconocen en muchos casos que se han equivocado y eso es muy importante. Sobre el hecho de la empatía me parece importante que ellos saben lo que le sucede a un jugador en momentos puntuales y los árbitros que manejan bien esas situaciones, para mí, son considerados los mejores "
P: ¿Animarías a un joven a probar el arbitraje después de su etapa como jugador?
P.J.:" Si que animaría a que arbitrara porque el baloncesto seguro que es un deporte que le gusta, que lo ama y que lo disfruta y siempre que se haga una actividad relacionada con un deporte que a uno le gusta me parece muy bien y si no puedes ser jugador porque las condiciones no te lo permiten o tampoco puedes o no quieres entrenar, o incluso, habiendo dejado de jugar profesionalmente no veo descabellado poder arbitrar y considero que debe de ser un mundo muy bonito"
P :¿Quién sufre más para ti en un campo de baloncesto, el árbitro o un entrenador ?
P.J. " Considero que sufre más un entrenador que un árbitro. La razón principal es que los entrenadores tienen un interés porque su equipo gane, por conseguir la victoria, sufren en muchos momentos del partido. Los árbitros considero que no lo sufren, les gusta lo que hacen y no tienen ningún interés porque gane uno u otro así que para mí siempre sufre más un entrenador"
P :¿ Crees que es bueno tanto cambio en el reglamento como estamos teniendo ?
P.J.: " Personalmente creo que no es bueno porque creo que puedes llegar a confundir a los jugadores. Pongo un ejemplo: las líneas del semicírculo, es una norma que ponen y quitan según la temporada y creo que es bueno que haya una continuidad en las normas y eso hará que los jugadores no nos confundamos y si nosotros nos liamos también hay que comprender que los aficionados no conozcan estos repentinos cambios y que sean los más confundidos y eso no es bueno "
P : ¿ Aportaría a un equipo profesional entrenar con un árbitro ?
P.J.: Para mí sí. Creo que nos puede servir para ir adaptándonos para lo que nos podemos encontrar después sobre todo en las correcciones. Entender y meternos en la cabeza de un árbitro es importante pues entenderíamos mejor las reacciones, lo que puedan pitar, las decisiones que tomen. Yo no lo he hecho nunca pero creo que sería una opción interesante"
P.: ¿Cuál debe ser el comportamiento de un jugador de formación en una cancha de baloncesto?
P.J.: " La de no perder jamás los nervios. Saber que las pulsaciones están muy elevadas y debes de contar hasta diez antes de dirigirte a un colegiado. Lo que debes hacer es jugar y abstraerte de lo demás.
P : Antiguamente se consideraba que el árbitro era un mal necesario. En el momento actual, y más en la ACB, el árbitro ha evolucionado muchísimo y es casi un bien imprescindible. ¿Tú lo crees así Pancho? Y de paso, ¿crees que es bueno que el árbitro siga tomando las decisiones aunque por ello no deje de haber errores humanos o prefieres que se metan “máquinas” como en la NBA para poder resolver partidos?
P.J. : "Siempre. Los árbitros también podrían solicitar que los jugadores fuéramos maquinas, que metamos todas las canastas y que no nos toquemos, por ejemplo. Me parece bien que existan aparatos como el “instant replay”, ese sí. Si esta ´´quedado´´, esta para ayudar y a veces en situaciones difíciles es bueno. Estamos en un baloncesto tan profesional y hay tanto en juego que no se pueden dejar situaciones al azar y el árbitro se puede equivocar y todo lo que venga para ayudar me parece bien pero siempre y cuando no sirva para que sea un juego donde todos los componentes del juego se puedan equivocar pues el baloncesto podría perjudicarse mucho por ello".
P : ¿ Crees que el árbitro de baloncesto debe de ser profesional ?
P.J.: " Me parece que eso es bueno porque enriquecería más a los propios árbitros. Estamos hablando de la mejor liga de Europa, segunda del mundo, por lo que creo que con más calidad aportemos los jugadores, entrenadores y árbitros, encontraríamos una liga de una calidad aun mayor de la que tenemos. El profesionalismo potenciaría la figura del árbitro y ayudaría a atraer a jóvenes hacia el mundo del arbitraje de una manera muy positiva"
P : ¿ Te parece que un partido puede cambiar en función del trío de árbitros que en ese momento te toquen en un partido ?
P.J.: " La opinión mía personal es que no voy pensando jamás en ello y no miro las designaciones y tampoco me fijo en si el arbitraje pueda ser casero, no casero, más duro, permisivo. Lo que uno intenta es salir a jugar y hacer el máximo. Puede haber momentos en que se nota la rigurosidad. En unos partidos notas que se permite un poco más, en otros menos, pero los jugadores ya somos muy inteligentes y ya sabemos cómo va a ser el partido y si se van a permitir más contactos y otros donde pueden ser más estrictos"
P: ¿Sabéis “quién es quién” en cada partido?
P.J.: "Si, sabemos quiénes son, igual que ellos saben cómo somos nosotros pero lo importante es saber si te van a permitir bloqueos defensivos en el lado débil, como van a tratar la defensa del poste bajo, o si dejan meter más la mano o no. Creo que el jugador que sea más inteligente y se sepa adaptar al arbitraje es mejor que el que no lo hace.
P: ¿Te gusta el nivel que tienen los árbitros ACB?
P.J. "A mí me parece muy bueno el nivel ACB pues creo que son de lo mejorcito y van a ir mejorando año tras año y es clave que tanto ellos como nosotros nos adaptamos con reciprocidad al otro”.
P : ¿ Recomiendas al jugador que no se signifique ni para bien ni para mal en un campo de baloncesto ante los árbitros?
P.J.: " El chaval que juegue y que se olvide del arbitraje. Lo que tienen que hacer es jugar, disfrutar, pasarlo bien y nada más. Debe el jugador estar preocupado de como tener que defender, como atacar por los movimientos, como para estar encima pendiente de los árbitros. Cada uno asume su papel, el jugador el suyo, el entrenador también y el árbitro lo mismo"
*Esta entrevista la realizamos y grabamos en vídeo en el polideportivo Antonio Magariños de Madrid el 31 de mayo de 2010 y le quería dar las gracias al propio Pancho Jasen por su accesibilidad. También me quería acordar de Anna Cardús (Barcelona) y de Emilio Pérez Pizarro (Ciudad Real), árbitros ACB, por ayudarnos a acercar más todavía al árbitro a los jugadores y entrenadores, tarea ardua y donde queda mucho por hacer todavía, en los campus de Estudiantes en Sierra Nevada (Granada).
Pregunta: ¿Qué opinas, Pancho, de la figura del árbitro en baloncesto?
P. J.: ´´Yo creo que es una parte muy importante tanto como son los entrenadores y los jugadores y hacen que la calidad del baloncesto sea muy alta´´.
P: ¿Consideras al árbitro un deportista más?
P.J.: " Yo si lo considero un deportista más, creo que los árbitros son muy importantes y los considero un colega mío”
P.: ¿Qué consejo le das a un jugador del campus que tiene entre 8 y 18 años-edad con la que se acude a este campus-?
P.J.: " Un jugador siempre puede hablar u opinar pero lo importante es que se tenga respeto hacía el árbitro. El jugador debe saber transmitir un mensaje adecuado al árbitro, no tanto en el contenido del mismo mensaje, pues el árbitro puede equivocarse al igual que el jugador, pero lo más importante es tener respeto a la hora de comunicarte con ellos "
P: ¿Crees que es bueno que un árbitro haya jugado con anterioridad al baloncesto antes de realizar su labor?
P.J. " Para mí sí que es importante. Siempre que te encuentres familiarizado con lo que es el baloncesto y haberlo practicado como jugador te da una ventaja en el momento de poder convertirte en árbitro pues vas a vivir experiencias que las viviste como jugador y eso puede ayudar a cualquier árbitro a ser mejor "
P : ¿ Qué es lo que más valoras de un árbitro ?
P.J.: " Yo, lo que más valoro de un árbitro es la honradez y lo que es empatía. Honradez porque los árbitros tienen todo el derecho del mundo a poder equivocarse, al igual que nosotros fallamos canastas. Lo importante es que ellos te dicen y reconocen en muchos casos que se han equivocado y eso es muy importante. Sobre el hecho de la empatía me parece importante que ellos saben lo que le sucede a un jugador en momentos puntuales y los árbitros que manejan bien esas situaciones, para mí, son considerados los mejores "
P: ¿Animarías a un joven a probar el arbitraje después de su etapa como jugador?
P.J.:" Si que animaría a que arbitrara porque el baloncesto seguro que es un deporte que le gusta, que lo ama y que lo disfruta y siempre que se haga una actividad relacionada con un deporte que a uno le gusta me parece muy bien y si no puedes ser jugador porque las condiciones no te lo permiten o tampoco puedes o no quieres entrenar, o incluso, habiendo dejado de jugar profesionalmente no veo descabellado poder arbitrar y considero que debe de ser un mundo muy bonito"
P :¿Quién sufre más para ti en un campo de baloncesto, el árbitro o un entrenador ?
P.J. " Considero que sufre más un entrenador que un árbitro. La razón principal es que los entrenadores tienen un interés porque su equipo gane, por conseguir la victoria, sufren en muchos momentos del partido. Los árbitros considero que no lo sufren, les gusta lo que hacen y no tienen ningún interés porque gane uno u otro así que para mí siempre sufre más un entrenador"
P :¿ Crees que es bueno tanto cambio en el reglamento como estamos teniendo ?
P.J.: " Personalmente creo que no es bueno porque creo que puedes llegar a confundir a los jugadores. Pongo un ejemplo: las líneas del semicírculo, es una norma que ponen y quitan según la temporada y creo que es bueno que haya una continuidad en las normas y eso hará que los jugadores no nos confundamos y si nosotros nos liamos también hay que comprender que los aficionados no conozcan estos repentinos cambios y que sean los más confundidos y eso no es bueno "
P : ¿ Aportaría a un equipo profesional entrenar con un árbitro ?
P.J.: Para mí sí. Creo que nos puede servir para ir adaptándonos para lo que nos podemos encontrar después sobre todo en las correcciones. Entender y meternos en la cabeza de un árbitro es importante pues entenderíamos mejor las reacciones, lo que puedan pitar, las decisiones que tomen. Yo no lo he hecho nunca pero creo que sería una opción interesante"
P.: ¿Cuál debe ser el comportamiento de un jugador de formación en una cancha de baloncesto?
P.J.: " La de no perder jamás los nervios. Saber que las pulsaciones están muy elevadas y debes de contar hasta diez antes de dirigirte a un colegiado. Lo que debes hacer es jugar y abstraerte de lo demás.
P : Antiguamente se consideraba que el árbitro era un mal necesario. En el momento actual, y más en la ACB, el árbitro ha evolucionado muchísimo y es casi un bien imprescindible. ¿Tú lo crees así Pancho? Y de paso, ¿crees que es bueno que el árbitro siga tomando las decisiones aunque por ello no deje de haber errores humanos o prefieres que se metan “máquinas” como en la NBA para poder resolver partidos?
P.J. : "Siempre. Los árbitros también podrían solicitar que los jugadores fuéramos maquinas, que metamos todas las canastas y que no nos toquemos, por ejemplo. Me parece bien que existan aparatos como el “instant replay”, ese sí. Si esta ´´quedado´´, esta para ayudar y a veces en situaciones difíciles es bueno. Estamos en un baloncesto tan profesional y hay tanto en juego que no se pueden dejar situaciones al azar y el árbitro se puede equivocar y todo lo que venga para ayudar me parece bien pero siempre y cuando no sirva para que sea un juego donde todos los componentes del juego se puedan equivocar pues el baloncesto podría perjudicarse mucho por ello".
P : ¿ Crees que el árbitro de baloncesto debe de ser profesional ?
P.J.: " Me parece que eso es bueno porque enriquecería más a los propios árbitros. Estamos hablando de la mejor liga de Europa, segunda del mundo, por lo que creo que con más calidad aportemos los jugadores, entrenadores y árbitros, encontraríamos una liga de una calidad aun mayor de la que tenemos. El profesionalismo potenciaría la figura del árbitro y ayudaría a atraer a jóvenes hacia el mundo del arbitraje de una manera muy positiva"
P : ¿ Te parece que un partido puede cambiar en función del trío de árbitros que en ese momento te toquen en un partido ?
P.J.: " La opinión mía personal es que no voy pensando jamás en ello y no miro las designaciones y tampoco me fijo en si el arbitraje pueda ser casero, no casero, más duro, permisivo. Lo que uno intenta es salir a jugar y hacer el máximo. Puede haber momentos en que se nota la rigurosidad. En unos partidos notas que se permite un poco más, en otros menos, pero los jugadores ya somos muy inteligentes y ya sabemos cómo va a ser el partido y si se van a permitir más contactos y otros donde pueden ser más estrictos"
P: ¿Sabéis “quién es quién” en cada partido?
P.J.: "Si, sabemos quiénes son, igual que ellos saben cómo somos nosotros pero lo importante es saber si te van a permitir bloqueos defensivos en el lado débil, como van a tratar la defensa del poste bajo, o si dejan meter más la mano o no. Creo que el jugador que sea más inteligente y se sepa adaptar al arbitraje es mejor que el que no lo hace.
P: ¿Te gusta el nivel que tienen los árbitros ACB?
P.J. "A mí me parece muy bueno el nivel ACB pues creo que son de lo mejorcito y van a ir mejorando año tras año y es clave que tanto ellos como nosotros nos adaptamos con reciprocidad al otro”.
P : ¿ Recomiendas al jugador que no se signifique ni para bien ni para mal en un campo de baloncesto ante los árbitros?
P.J.: " El chaval que juegue y que se olvide del arbitraje. Lo que tienen que hacer es jugar, disfrutar, pasarlo bien y nada más. Debe el jugador estar preocupado de como tener que defender, como atacar por los movimientos, como para estar encima pendiente de los árbitros. Cada uno asume su papel, el jugador el suyo, el entrenador también y el árbitro lo mismo"
*Esta entrevista la realizamos y grabamos en vídeo en el polideportivo Antonio Magariños de Madrid el 31 de mayo de 2010 y le quería dar las gracias al propio Pancho Jasen por su accesibilidad. También me quería acordar de Anna Cardús (Barcelona) y de Emilio Pérez Pizarro (Ciudad Real), árbitros ACB, por ayudarnos a acercar más todavía al árbitro a los jugadores y entrenadores, tarea ardua y donde queda mucho por hacer todavía, en los campus de Estudiantes en Sierra Nevada (Granada).
miércoles, 9 de junio de 2010
La júnior, esa ´´novia´´ que perdimos para siempre
Me educaron así. Nacer con el ‘baloncesto en casa’ tiene estas cosas. Siempre escuché desde pequeño, cuando este deporte podría ser tan minoritario como el balonmano (un día echaremos de menos ser como ellos; cuanto más cerca del lamentable fútbol estemos), a los entrenadores decir (los más locos, que eran ‘cuatro’) que el baloncesto era como su novia, que podían tener mujeres e hijos, pero que este deporte era de lo que verdaderamente estaban enamorados por completo.
Esto no lo entendí nunca muy bien, pero al cabo de los años te conviertes en parte de esa misma locura. Empiezas a jugar y no lo dejas hasta sénior. Haces tus años de premini, mini basket, preinfantil, infantil, cadete, juvenil, júnior y… cuando estabas para jugar tu segunda temporada de la categoría, van y la quitan justo cuando uno, sabiendo que tal vez no va a llegar a nada, quería jugar sus últimos años de cantera. Era como si te arrancasen de cuajo esa ‘novia’ de la que me hablaban esos locos entrenadores.
Fue el maldito 1992, año olímpico barcelonés, cuando se cargaron y mataron a la mejor categoría que teníamos de siempre y que nos podía ayudar a alcanzar, a lo mejor, categorías superiores del baloncesto español. No necesariamente la más alta (ACB).
Circunstancialmente es ahora cuando los mal nombrados júnior –en los ayuntamientos los llaman juveniles– del año 92 se marcharán este año a ligas (que ni de desarrollo las podríamos nombrar) de la categoría más diversa sin saber que, cuando ellos nacieron, se tomó una de las decisiones más dolorosas y controvertidas que jamás se ha sabido subsanar con nada.
Los entrenadores ACB iban a ver directamente a jugadores para ficharlos cuando tenían 20 años en los campeonatos de España, ya que alguno le podía echar una mano en sus equipos o podían ser cedidos. Esto hacía que no hubiera tanto agente también (otra lacra que no tenía que haber sido jamás necesaria en chavales jóvenes y que ahora parecen ser los ´´salvadores´´ de estos cuando no cabe tanto jugador ni hay tanto nivel).
Ni el invento de la liga española de baloncesto amateur (E.B.A.), ni las posteriores Ligas Españolas de Baloncesto (LEB), LEB 2, y no digamos la ya la LEB ‘bronceada’ que se inventa Palmi, después del ORO japonés, que dura sólo dos años, o los circuitos sub 20, que son los que realmente intentaban poner la ‘tapadera’ a estos años, mitigan el problema que requiere que dé el salto un jugador en edad juvenil (seamos serios y dejemos de engañarnos y llamemos a las categorías por su nombre) a categorías sénior de un cierto nivel. ¿Dónde va un jugador de 18 años con nivel técnico muy bueno si no puede reunir un físico demandado? A ninguna parte. A ligas menores para dejarlo tarde o temprano según le dicte la vida, y ya no tanto el baloncesto.
Badajoz 90, Bilbao 91 y La Coruña 92 son los últimos campeonatos de España júnior existentes reales de la categoría. El salto que se tiene que dar para que el campeonato siguiente se celebrara en Pinto (Madrid) en el 95 como ‘falsa’ júnior y verdadera juvenil es de tres años, los años justos que tardan en inventar la citada LEB, un auténtico sucedáneo al lado de la Primera B casi profesional que existía antes por debajo de la ACB. Ese año uno ya está entrenando y han pasado quince años.
Me da pena, mucha pena, ver a jugadores míos y de cientos de equipos que no ven salida después de este año y que han nacido en el año 1992, ese año maldito en el que, después de escuchar tantas teorías y excusas de directivos, se decidió dañar al baloncesto de base de una manera irreversible.
‘Extraterrestres’ hemos tenido como los del 80 (dignos de estudio) y algunos sueltos que vienen después, pero en general el jugador ve limitada desde hace ya 18 años (cómo pasa el tiempo) su progresión y su visión de futuro en este deporte. Y este es el gran engaño al que nos sometemos. Nos creemos que porque ganemos unas medallas efímeras del color más reluciente posible nos evitamos a la vez ver, en nuestro país, el bosque tras la arboleda y nos creemos que por tener una masificación de jugadores en forma de licencias ya somos mejores cuando la realidad que vemos en los campos, al menos de Madrid, es una ausencia de nivel alarmante en fundamentos de todo tipo que, tal vez, empezó a decaer justo en el momento en que se decidió que el joven juvenil no pudiera seguir siendo un joven júnior y que, tal vez, por ese motivo, necesitaba de un nivel superior físico.
Me parece curioso que nuestro diccionario diga que un júnior es un religioso joven que, después de haber profesado, sigue sujeto a la enseñanza y obediencia del maestro de novicios y que juvenil es la fase o estado del desarrollo de los seres vivos inmediatamente anterior al estado adulto. A lo mejor es que los grandes gerifaltes de esos años pensaban así de forma tan retrógrada.
Esa ‘novia’ que tenía se murió para siempre y la recuerdo con tanto cariño y aprecio que su desaparición me parece que ha marcado un camino muy equivocado en nuestro baloncesto desde entonces. Y por mucha gente que llegue a una NBA (degradada) y gane musculitos, aquí no se juega nada…Estamos decayendo vertiginosamente a la vez que el propio país.
• El autor de este artículo es entrenador de un júnior o juvenil de Asefa Estudiantes
Esto no lo entendí nunca muy bien, pero al cabo de los años te conviertes en parte de esa misma locura. Empiezas a jugar y no lo dejas hasta sénior. Haces tus años de premini, mini basket, preinfantil, infantil, cadete, juvenil, júnior y… cuando estabas para jugar tu segunda temporada de la categoría, van y la quitan justo cuando uno, sabiendo que tal vez no va a llegar a nada, quería jugar sus últimos años de cantera. Era como si te arrancasen de cuajo esa ‘novia’ de la que me hablaban esos locos entrenadores.
Fue el maldito 1992, año olímpico barcelonés, cuando se cargaron y mataron a la mejor categoría que teníamos de siempre y que nos podía ayudar a alcanzar, a lo mejor, categorías superiores del baloncesto español. No necesariamente la más alta (ACB).
Circunstancialmente es ahora cuando los mal nombrados júnior –en los ayuntamientos los llaman juveniles– del año 92 se marcharán este año a ligas (que ni de desarrollo las podríamos nombrar) de la categoría más diversa sin saber que, cuando ellos nacieron, se tomó una de las decisiones más dolorosas y controvertidas que jamás se ha sabido subsanar con nada.
Los entrenadores ACB iban a ver directamente a jugadores para ficharlos cuando tenían 20 años en los campeonatos de España, ya que alguno le podía echar una mano en sus equipos o podían ser cedidos. Esto hacía que no hubiera tanto agente también (otra lacra que no tenía que haber sido jamás necesaria en chavales jóvenes y que ahora parecen ser los ´´salvadores´´ de estos cuando no cabe tanto jugador ni hay tanto nivel).
Ni el invento de la liga española de baloncesto amateur (E.B.A.), ni las posteriores Ligas Españolas de Baloncesto (LEB), LEB 2, y no digamos la ya la LEB ‘bronceada’ que se inventa Palmi, después del ORO japonés, que dura sólo dos años, o los circuitos sub 20, que son los que realmente intentaban poner la ‘tapadera’ a estos años, mitigan el problema que requiere que dé el salto un jugador en edad juvenil (seamos serios y dejemos de engañarnos y llamemos a las categorías por su nombre) a categorías sénior de un cierto nivel. ¿Dónde va un jugador de 18 años con nivel técnico muy bueno si no puede reunir un físico demandado? A ninguna parte. A ligas menores para dejarlo tarde o temprano según le dicte la vida, y ya no tanto el baloncesto.
Badajoz 90, Bilbao 91 y La Coruña 92 son los últimos campeonatos de España júnior existentes reales de la categoría. El salto que se tiene que dar para que el campeonato siguiente se celebrara en Pinto (Madrid) en el 95 como ‘falsa’ júnior y verdadera juvenil es de tres años, los años justos que tardan en inventar la citada LEB, un auténtico sucedáneo al lado de la Primera B casi profesional que existía antes por debajo de la ACB. Ese año uno ya está entrenando y han pasado quince años.
Me da pena, mucha pena, ver a jugadores míos y de cientos de equipos que no ven salida después de este año y que han nacido en el año 1992, ese año maldito en el que, después de escuchar tantas teorías y excusas de directivos, se decidió dañar al baloncesto de base de una manera irreversible.
‘Extraterrestres’ hemos tenido como los del 80 (dignos de estudio) y algunos sueltos que vienen después, pero en general el jugador ve limitada desde hace ya 18 años (cómo pasa el tiempo) su progresión y su visión de futuro en este deporte. Y este es el gran engaño al que nos sometemos. Nos creemos que porque ganemos unas medallas efímeras del color más reluciente posible nos evitamos a la vez ver, en nuestro país, el bosque tras la arboleda y nos creemos que por tener una masificación de jugadores en forma de licencias ya somos mejores cuando la realidad que vemos en los campos, al menos de Madrid, es una ausencia de nivel alarmante en fundamentos de todo tipo que, tal vez, empezó a decaer justo en el momento en que se decidió que el joven juvenil no pudiera seguir siendo un joven júnior y que, tal vez, por ese motivo, necesitaba de un nivel superior físico.
Me parece curioso que nuestro diccionario diga que un júnior es un religioso joven que, después de haber profesado, sigue sujeto a la enseñanza y obediencia del maestro de novicios y que juvenil es la fase o estado del desarrollo de los seres vivos inmediatamente anterior al estado adulto. A lo mejor es que los grandes gerifaltes de esos años pensaban así de forma tan retrógrada.
Esa ‘novia’ que tenía se murió para siempre y la recuerdo con tanto cariño y aprecio que su desaparición me parece que ha marcado un camino muy equivocado en nuestro baloncesto desde entonces. Y por mucha gente que llegue a una NBA (degradada) y gane musculitos, aquí no se juega nada…Estamos decayendo vertiginosamente a la vez que el propio país.
• El autor de este artículo es entrenador de un júnior o juvenil de Asefa Estudiantes
miércoles, 26 de mayo de 2010
Un jugador llamado ´´milagro´´
Hace ya bastantes años que me pude hacer con un vídeo de psicología aplicada al deporte mucho antes de que pudiera hacer el Curso Superior. En este vídeo que regalaban en cursos anteriores y que se titula “el deporte de vivir”, comenzaba así: “¿Es posible poner una gota más de agua en un vaso que está lleno sin que se derrame? La respuesta es muy sencilla. No se puede”.
Luego el vídeo empieza a explicarte los logros de atletas y deportistas que baten marcas en todas sus disciplinas deportivas cuando parecía que era imposible lograrlo. “…y ponían una gota más…y más”
En baloncesto, conozco a un jugador madrileño que no tiene parangón en toda España y que su trayectoria es tan bonita como única y ejemplar y que cuando parecía que ese “vaso” estaba lleno en su trayectoria deportiva y que no podía llegar a más, se supero a sí mismo cuando todo parecía un imposible.
Carlos Arjonilla López , ha sido jugador de LEB Plata de Guadalajara en esta temporada que ha terminado. Tiene 32 años y juega de base aunque por su polivalencia lo hace de escolta en algunos minutos. Ha jugado un total de 40 partidos-918 minutos jugados con una media de 22´58 min. , 6 puntos, 56,1% de 2, 29,3% de 3 y un 76,6 % en libres-datos FEB-.
Esto es actualidad pero su mérito se refleja en su pasado, su camino hasta esta respetable categoría.
Cantera de Estudiantes donde siempre milita en letras “B” y “C” del club y jamás estuvo ni en Infantil A, ni Cadete A, ni Júnior A. Pero es después donde parece que termina como un jugador más de tantos que desaparecen después de esas letras secundarias del club y de esa categoría llamada júnior y que realmente es juvenil.
¿Es posible que un jugador que se marcha en su segundo año júnior (temporada 95-96) a Canarias, pueda estar sin jugar nada menos que cinco años, hasta el año 2000, y que este año en curso juegue en la LEB Plata?. Parece imposible, ¿no les parece? Pues ha sucedido.
Carlos se marcha a Canarias y en la temporada 95-96 entrena pero no juega y aprovecha para arbitrar mientras termina sus estudios. Según me comentaba hace unos días. “el ambiente del arbitraje era muy bueno allí, te enseñan a colocarte y allí desde el primer año podías pitar con Miguelo Betancour. “ arbitrar te ayuda a ser jugador gracias a tener empatía con la otra labor y en Canarias se organizan muy bien y se puede hacer cualquier labor: entrenar, jugar y arbitrar, y por eso, tal vez, tienen tanto nivel luego en el propio arbitraje”, en la 96-97 juega en Telde de 1ª autonómica pero lo tiene que dejar por problemas de desplazamiento ya que tenía que hacer hasta auto stop para entrenar. En la temporada 97-98 decide volverse a Madrid y prueba a arbitrar dos años en el comité madrileño hasta la temporada 99. En la temporada 99-00 lo deja por completo. Cinco años sin jugar, reitero.
Vuelve a jugar iniciado el siglo y lo hace con sus amigos y antiguos compañeros de Ramiro en un equipo durante dos temporadas-A.S.C.E. 00-02-, posteriormente se enrola en un equipo de la última categoría de la Federación madrileña- Peters Ziury 02-04- y ese año es cuando le cambia la vida por completo y es fichado por un equipo de cuatro categorías por encima de la suya siendo Colmenar Viejo EBA quién confía en él desde enero de 2004. Juega nada menos que 27 minutos de media hasta el final de temporada.
Ya asentado en la categoría, en la 04-05 renueva con Colmenar Viejo y juega 30 partidos siendo de los mejores del quinteto en valoración. En la 05-06 gana la categoría con el mismo equipo en Madrid y juega la fase de ascenso aunque no consigue el objetivo.
En la 06-07 llega a jugar 30 minutos por partido y es fichado para el proyecto de Valdemoro para jugar un año en EBA 07-08, y el siguiente en la desaparecida LEB BRONCE 08-09 donde realiza, la que él mismo denomina, como la temporada de su vida y aunque es utilizado más como escolta en este caso, logra jugar 24 minutos de media-26 en play-off- , llega a un 40 por ciento en triples y un 84 por ciento en libres.
Y gracias a esa actuación del año pasado le sirve para dar el siguiente gran salto a Guadalajara LEB PLATA, donde sigue superando los 20 minutos de media-22 en regular y 23 en segunda ronda-.
No me consta que haya un jugador como él. Llegar a la EBA y que se fijaran en él pudo ser su suerte, pero, primero mantenerse y luego ser capaz de seguir creciendo como jugador en edad avanzada senior y subir esas categorías-SIN UN SÓLO AGENTE- (que aprendan los padres y jugadores de edades cadete y júnior)- es exclusivamente merito de él. Nadie le ayudo más que él mismo.
Carlos un joven que mantiene su humildad y lo mismo juega el maratón de Aranjuez en verano con jugadores de ese equipo Nacional como José Andreo e Ismael Sánchez o le ves jugando esporadicamente con aquellos amigos que le acompañaban en equipos senior porque sabe donde todavía tiene a “su gente”.
Y seguirá dando mucha guerra en este mundillo “loco” del basket pues se cuida como un “Creus” y dará toda esa calidad que atesora como jugador y lo mejor de todo es que nos dará más todavía como persona. Su verdadera y gran virtud.
Que sigas jugando como el ganador que llevas dentro Carlos. Un “milagro” de jugador. Incomparable.
“El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida”. (Noel Clarasó)
Luego el vídeo empieza a explicarte los logros de atletas y deportistas que baten marcas en todas sus disciplinas deportivas cuando parecía que era imposible lograrlo. “…y ponían una gota más…y más”
En baloncesto, conozco a un jugador madrileño que no tiene parangón en toda España y que su trayectoria es tan bonita como única y ejemplar y que cuando parecía que ese “vaso” estaba lleno en su trayectoria deportiva y que no podía llegar a más, se supero a sí mismo cuando todo parecía un imposible.
Carlos Arjonilla López , ha sido jugador de LEB Plata de Guadalajara en esta temporada que ha terminado. Tiene 32 años y juega de base aunque por su polivalencia lo hace de escolta en algunos minutos. Ha jugado un total de 40 partidos-918 minutos jugados con una media de 22´58 min. , 6 puntos, 56,1% de 2, 29,3% de 3 y un 76,6 % en libres-datos FEB-.
Esto es actualidad pero su mérito se refleja en su pasado, su camino hasta esta respetable categoría.
Cantera de Estudiantes donde siempre milita en letras “B” y “C” del club y jamás estuvo ni en Infantil A, ni Cadete A, ni Júnior A. Pero es después donde parece que termina como un jugador más de tantos que desaparecen después de esas letras secundarias del club y de esa categoría llamada júnior y que realmente es juvenil.
¿Es posible que un jugador que se marcha en su segundo año júnior (temporada 95-96) a Canarias, pueda estar sin jugar nada menos que cinco años, hasta el año 2000, y que este año en curso juegue en la LEB Plata?. Parece imposible, ¿no les parece? Pues ha sucedido.
Carlos se marcha a Canarias y en la temporada 95-96 entrena pero no juega y aprovecha para arbitrar mientras termina sus estudios. Según me comentaba hace unos días. “el ambiente del arbitraje era muy bueno allí, te enseñan a colocarte y allí desde el primer año podías pitar con Miguelo Betancour. “ arbitrar te ayuda a ser jugador gracias a tener empatía con la otra labor y en Canarias se organizan muy bien y se puede hacer cualquier labor: entrenar, jugar y arbitrar, y por eso, tal vez, tienen tanto nivel luego en el propio arbitraje”, en la 96-97 juega en Telde de 1ª autonómica pero lo tiene que dejar por problemas de desplazamiento ya que tenía que hacer hasta auto stop para entrenar. En la temporada 97-98 decide volverse a Madrid y prueba a arbitrar dos años en el comité madrileño hasta la temporada 99. En la temporada 99-00 lo deja por completo. Cinco años sin jugar, reitero.
Vuelve a jugar iniciado el siglo y lo hace con sus amigos y antiguos compañeros de Ramiro en un equipo durante dos temporadas-A.S.C.E. 00-02-, posteriormente se enrola en un equipo de la última categoría de la Federación madrileña- Peters Ziury 02-04- y ese año es cuando le cambia la vida por completo y es fichado por un equipo de cuatro categorías por encima de la suya siendo Colmenar Viejo EBA quién confía en él desde enero de 2004. Juega nada menos que 27 minutos de media hasta el final de temporada.
Ya asentado en la categoría, en la 04-05 renueva con Colmenar Viejo y juega 30 partidos siendo de los mejores del quinteto en valoración. En la 05-06 gana la categoría con el mismo equipo en Madrid y juega la fase de ascenso aunque no consigue el objetivo.
En la 06-07 llega a jugar 30 minutos por partido y es fichado para el proyecto de Valdemoro para jugar un año en EBA 07-08, y el siguiente en la desaparecida LEB BRONCE 08-09 donde realiza, la que él mismo denomina, como la temporada de su vida y aunque es utilizado más como escolta en este caso, logra jugar 24 minutos de media-26 en play-off- , llega a un 40 por ciento en triples y un 84 por ciento en libres.
Y gracias a esa actuación del año pasado le sirve para dar el siguiente gran salto a Guadalajara LEB PLATA, donde sigue superando los 20 minutos de media-22 en regular y 23 en segunda ronda-.
No me consta que haya un jugador como él. Llegar a la EBA y que se fijaran en él pudo ser su suerte, pero, primero mantenerse y luego ser capaz de seguir creciendo como jugador en edad avanzada senior y subir esas categorías-SIN UN SÓLO AGENTE- (que aprendan los padres y jugadores de edades cadete y júnior)- es exclusivamente merito de él. Nadie le ayudo más que él mismo.
Carlos un joven que mantiene su humildad y lo mismo juega el maratón de Aranjuez en verano con jugadores de ese equipo Nacional como José Andreo e Ismael Sánchez o le ves jugando esporadicamente con aquellos amigos que le acompañaban en equipos senior porque sabe donde todavía tiene a “su gente”.
Y seguirá dando mucha guerra en este mundillo “loco” del basket pues se cuida como un “Creus” y dará toda esa calidad que atesora como jugador y lo mejor de todo es que nos dará más todavía como persona. Su verdadera y gran virtud.
Que sigas jugando como el ganador que llevas dentro Carlos. Un “milagro” de jugador. Incomparable.
“El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida”. (Noel Clarasó)
jueves, 22 de abril de 2010
Africanos en Madrid
Durante dos años tuve oportunidad de trabajar en el Colegio Nuestra Señora de África, colegio mayor situado en la calle Ramiro de Maeztu de Madrid, en plena bajada hacia la Ciudad Universitaria capitalina. Este centro, junto al de Nuestra Señora de Guadalupe Iberoamericano, son colegios mayores que tutela la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (A.E.C.I.D.), organismo que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores español.
Equipo de Nuestra Señora del África de 2006
En aquel colegio proliferan los alumnos del continente africano. Mi trabajo como bibliotecario del mismo hizo que conociera a un sinfín de estudiantes de aquel continente ya algo mayores que realizaban, en muchos casos, cursos de postgrado, habiendo logrado una beca del gobierno español con muchas dificultades, y su lucha se centraba en buscar un futuro mejor para sus familias e hijos. Sus vástagos, no necesariamente los habían tenido con la misma mujer, y en muchos casos desconocían la edad de los mismos. Un amigo de Costa de Marfil me enseñaba muchas fotos de su innumerable familia y de sus muchos hijos con varias mujeres. Así es África. No nos podemos engañar. Allí nacen niños por segundos.
Ser africano en Madrid no es fácil. Ya lo decía el grupo Amistades peligrosas en la canción que da nombre a este artículo: “…Hoy de nuevo le vi pasar, algo triste pero amable, siempre infatigable, tras el pan y la sal…
…Hoy de nuevo le vi pasar, tenía los ojos alegres,
alguien le dio noticias breves de su pueblo natal…”
Yo hice lo que pude con ellos. Les aporté un equipo de baloncesto pero no se apuntaban los africanos. Tenía un equipo estilo ‘Evasión o victoria’, de todas las nacionalidades, pero los africanos, a pesar de altos, no se atrevían porque eran los más mayores y temían lesionarse.
El 3 de junio de 2007 me acerqué a Torrejón de Ardoz a disputar el último partido de una liguilla júnior, ya intrascendente, con mi equipo de club –C.R.E.F. ¡HOLA! –. Aquel día, al terminar el encuentro, el entrenador local se me acerca (ya lo conocía de haber sido compañero en el curso superior) y me comenta lo siguiente: “Gonzalo, han ganado las elecciones el partido que más apoya al baloncesto en Torrejón y me voy a ir a África a por jugadores altos; los necesitamos para hacer frente al Madrid, ‘Fuenla’ y Estudiantes”. Me quedé perplejo y nunca le creí. Este compañero siempre me pareció algo fantasmilla… Pero ahí quedó el comentario y su intención se vio cumplida en forma de agencia de esos jugadores.
Primavera de 2009. El club Basket Torrejón juega los cuartos de final ante el júnior de Estudiantes, lo elimina y posteriormente accede a la final a cuatro, pasa al intersector del Campeonato de España. El club, a pesar de ser denunciado por alineaciones de jugadores foráneos de dudosa edad, prosigue su marcha y en el año corriente, 2010, este último fin de semana, se deshace del Real Madrid en los mismos cuartos de final. Habían fichado a dos jugadores… africanos, en diciembre.
Son dos formas dispares de ayudar a los africanos en Madrid. La vía del estudio y la formación en el trabajo aportándoles becas o, por el contario, ahorrarles las pateras a unos jóvenes que ni estudian ni trabajan, que a lo máximo que llegarán es a una LEB Plata (donde no te ganas la vida), y que tarde o temprano volverán a casa habiendo vivido un sueño y “un caramelito en la boca” perjudicial, para quitárselo a otros que cumplían con las leyes al tener la edad júnior para competir en este deporte, cada vez más interesado en ganar dinero fácil por parte de entrenadores que no son capaces de crecer de otra manera que no sea trepando a través de los demás o gracias a los semejantes, aunque éstos sean los más necesitados del mundo. Desolador esto de ganar de cualquier manera y con cualquiera.
Equipo de Nuestra Señora del África de 2006
En aquel colegio proliferan los alumnos del continente africano. Mi trabajo como bibliotecario del mismo hizo que conociera a un sinfín de estudiantes de aquel continente ya algo mayores que realizaban, en muchos casos, cursos de postgrado, habiendo logrado una beca del gobierno español con muchas dificultades, y su lucha se centraba en buscar un futuro mejor para sus familias e hijos. Sus vástagos, no necesariamente los habían tenido con la misma mujer, y en muchos casos desconocían la edad de los mismos. Un amigo de Costa de Marfil me enseñaba muchas fotos de su innumerable familia y de sus muchos hijos con varias mujeres. Así es África. No nos podemos engañar. Allí nacen niños por segundos.
Ser africano en Madrid no es fácil. Ya lo decía el grupo Amistades peligrosas en la canción que da nombre a este artículo: “…Hoy de nuevo le vi pasar, algo triste pero amable, siempre infatigable, tras el pan y la sal…
…Hoy de nuevo le vi pasar, tenía los ojos alegres,
alguien le dio noticias breves de su pueblo natal…”
Yo hice lo que pude con ellos. Les aporté un equipo de baloncesto pero no se apuntaban los africanos. Tenía un equipo estilo ‘Evasión o victoria’, de todas las nacionalidades, pero los africanos, a pesar de altos, no se atrevían porque eran los más mayores y temían lesionarse.
El 3 de junio de 2007 me acerqué a Torrejón de Ardoz a disputar el último partido de una liguilla júnior, ya intrascendente, con mi equipo de club –C.R.E.F. ¡HOLA! –. Aquel día, al terminar el encuentro, el entrenador local se me acerca (ya lo conocía de haber sido compañero en el curso superior) y me comenta lo siguiente: “Gonzalo, han ganado las elecciones el partido que más apoya al baloncesto en Torrejón y me voy a ir a África a por jugadores altos; los necesitamos para hacer frente al Madrid, ‘Fuenla’ y Estudiantes”. Me quedé perplejo y nunca le creí. Este compañero siempre me pareció algo fantasmilla… Pero ahí quedó el comentario y su intención se vio cumplida en forma de agencia de esos jugadores.
Primavera de 2009. El club Basket Torrejón juega los cuartos de final ante el júnior de Estudiantes, lo elimina y posteriormente accede a la final a cuatro, pasa al intersector del Campeonato de España. El club, a pesar de ser denunciado por alineaciones de jugadores foráneos de dudosa edad, prosigue su marcha y en el año corriente, 2010, este último fin de semana, se deshace del Real Madrid en los mismos cuartos de final. Habían fichado a dos jugadores… africanos, en diciembre.
Son dos formas dispares de ayudar a los africanos en Madrid. La vía del estudio y la formación en el trabajo aportándoles becas o, por el contario, ahorrarles las pateras a unos jóvenes que ni estudian ni trabajan, que a lo máximo que llegarán es a una LEB Plata (donde no te ganas la vida), y que tarde o temprano volverán a casa habiendo vivido un sueño y “un caramelito en la boca” perjudicial, para quitárselo a otros que cumplían con las leyes al tener la edad júnior para competir en este deporte, cada vez más interesado en ganar dinero fácil por parte de entrenadores que no son capaces de crecer de otra manera que no sea trepando a través de los demás o gracias a los semejantes, aunque éstos sean los más necesitados del mundo. Desolador esto de ganar de cualquier manera y con cualquiera.
jueves, 1 de abril de 2010
La lágríma del Delfín
Fernando Bernal se ha marchado. Se nos ha ido una persona imprescindible en la supervivencia de un club, el Estudiantes. Acudió al rescate del mismo siempre que éste se moría. En innumerables ocasiones y, jamás, sin querer ponerse en una sola foto ni colgarse (ni que le colgaran) medalla alguna por ello.
Fernando era de esas personas que dan un servicio por amor a un club y que no necesitaba reconocimiento. No lo buscaba, no lo necesitaba; seguro que intrínsecamente se sentía orgulloso y lleno de dicha al observar que el club sobrevivía a una muerte segura una y otra vez. ¿Cuántas veces, Fernando?
Este buen hombre se ha ido demasiado joven. Algunos ni siquiera conocíamos su enfermedad. Se le veía hace muy poco en las asambleas de accionistas del club y hasta en los partidos y no sabíamos nada.
Hoy, Enrique Ojeda (periodista del diario ‘As’ que tanto le apreció en los años 80 y que tan bien plasmó el baloncesto en prensa en esa etapa), me comunicaba que sabía que estaba malo. No teníamos otras personas constancia alguna.
Fernando Bernal es un desconocido para el aficionado de a pie, para el seguidor del baloncesto de hoy en día. Por eso deben saber que se ha marchado un señor que permite respirar a un club de 62 años, que le ha dado oxígeno cuando no lo tenía y que dejaba su profesión de abogado y su vida personal en cualquier momento en que se le necesitaba.
Fernando, como muy bien dice la web del club, lo fue todo en el ‘Estu’: jugador, entrenador de cantera y gerente en los años de los ‘valientes’, en los años de las vacas flacas, cuando el equipo dejaba de ser subcampeón. Se hizo cargo de la gerencia en los peores momentos de esa época, de 1982 a 1985, cuando no había ni un solo duro y desaparecieron todos los grandes jugadores de la primera plantilla subcampeona del Estudiantes Mudespa 1981, (se quedo uno –Izquierdo–). Lo que sabe poca gente es que puso dinero de su bolsillo para que no se derrumbara y desapareciera una plantilla que llegó a realizar una huelga en un día de entrenamiento reclamando el dinero que se le debía, incluso lo poco que recibía el entrenador de aquel año (82-83), pues éste lo necesitaba para subsistir. Y consiguió que el club no desapareciera en la parcela deportiva, ya que jugadores de ‘caché’ –los veteranos– convocaban esas huelgas.
No conocí y jamás crucé palabra con Fernando. Exclusivamente conocía lo que hacía de buena mano y sabía que era de esas personas que salvaban al club una y otra vez de sus crisis innumerables. Era un pilar, un sustento, un hombre por y para el club sin querer nada a cambio; sólo necesitaba que el ‘enfermo azul’ estuviera bien en su maravillosa fábrica de realizar el mejor deporte que él conocía desde que dejó de ser jugador junior en los años 70.
Se tragó y gestionó los años en los que la Caja Postal no ponía apenas dinero, cuando el equipo casi desciende en el 84, en aquel dramático ‘play-off’ por la permanencia que el equipo de Paco Garrido pudo superar frente al Magia de Huesca.
DESPRENDIDO
Me consta que Fernando, incluso enfermo, seguía apoyando en estos momentos tan delicados al club, y que de su bolsillo seguía saliendo la ayuda que fuera necesaria. Era de esas personas (hay que decir que las hay en la actualidad y ayudan anónimamente tanto como él) que acudió al rescate del Estudiantes hasta que éste va superando el concurso de acreedores y empieza a ver la luz después de un infinito túnel que todos creímos, en algún momento, que sólo tenía la desaparición como final.
Fernando Bernal se merecía ver sonreír al Estudiantes en el futuro. No es justo que se haya ido sin ver el resultado de tanta lucha.
Se ha marchado un héroe de verdad, una de esas personas tan necesarias dentro del club. Un irremplazable.
Descansa en paz, Fernando. Ahora que el Ramiro cumple su 70.º aniversario, los demás, los que sentimos el club y el ‘cole’ de verdad, lloramos tu marcha. Será como la lágrima del delfín. Ese animal tan inteligente y eficiente como tú.
Fernando era de esas personas que dan un servicio por amor a un club y que no necesitaba reconocimiento. No lo buscaba, no lo necesitaba; seguro que intrínsecamente se sentía orgulloso y lleno de dicha al observar que el club sobrevivía a una muerte segura una y otra vez. ¿Cuántas veces, Fernando?
Este buen hombre se ha ido demasiado joven. Algunos ni siquiera conocíamos su enfermedad. Se le veía hace muy poco en las asambleas de accionistas del club y hasta en los partidos y no sabíamos nada.
Hoy, Enrique Ojeda (periodista del diario ‘As’ que tanto le apreció en los años 80 y que tan bien plasmó el baloncesto en prensa en esa etapa), me comunicaba que sabía que estaba malo. No teníamos otras personas constancia alguna.
Fernando Bernal es un desconocido para el aficionado de a pie, para el seguidor del baloncesto de hoy en día. Por eso deben saber que se ha marchado un señor que permite respirar a un club de 62 años, que le ha dado oxígeno cuando no lo tenía y que dejaba su profesión de abogado y su vida personal en cualquier momento en que se le necesitaba.
Fernando, como muy bien dice la web del club, lo fue todo en el ‘Estu’: jugador, entrenador de cantera y gerente en los años de los ‘valientes’, en los años de las vacas flacas, cuando el equipo dejaba de ser subcampeón. Se hizo cargo de la gerencia en los peores momentos de esa época, de 1982 a 1985, cuando no había ni un solo duro y desaparecieron todos los grandes jugadores de la primera plantilla subcampeona del Estudiantes Mudespa 1981, (se quedo uno –Izquierdo–). Lo que sabe poca gente es que puso dinero de su bolsillo para que no se derrumbara y desapareciera una plantilla que llegó a realizar una huelga en un día de entrenamiento reclamando el dinero que se le debía, incluso lo poco que recibía el entrenador de aquel año (82-83), pues éste lo necesitaba para subsistir. Y consiguió que el club no desapareciera en la parcela deportiva, ya que jugadores de ‘caché’ –los veteranos– convocaban esas huelgas.
No conocí y jamás crucé palabra con Fernando. Exclusivamente conocía lo que hacía de buena mano y sabía que era de esas personas que salvaban al club una y otra vez de sus crisis innumerables. Era un pilar, un sustento, un hombre por y para el club sin querer nada a cambio; sólo necesitaba que el ‘enfermo azul’ estuviera bien en su maravillosa fábrica de realizar el mejor deporte que él conocía desde que dejó de ser jugador junior en los años 70.
Se tragó y gestionó los años en los que la Caja Postal no ponía apenas dinero, cuando el equipo casi desciende en el 84, en aquel dramático ‘play-off’ por la permanencia que el equipo de Paco Garrido pudo superar frente al Magia de Huesca.
DESPRENDIDO
Me consta que Fernando, incluso enfermo, seguía apoyando en estos momentos tan delicados al club, y que de su bolsillo seguía saliendo la ayuda que fuera necesaria. Era de esas personas (hay que decir que las hay en la actualidad y ayudan anónimamente tanto como él) que acudió al rescate del Estudiantes hasta que éste va superando el concurso de acreedores y empieza a ver la luz después de un infinito túnel que todos creímos, en algún momento, que sólo tenía la desaparición como final.
Fernando Bernal se merecía ver sonreír al Estudiantes en el futuro. No es justo que se haya ido sin ver el resultado de tanta lucha.
Se ha marchado un héroe de verdad, una de esas personas tan necesarias dentro del club. Un irremplazable.
Descansa en paz, Fernando. Ahora que el Ramiro cumple su 70.º aniversario, los demás, los que sentimos el club y el ‘cole’ de verdad, lloramos tu marcha. Será como la lágrima del delfín. Ese animal tan inteligente y eficiente como tú.
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